Uso nocturno de "gadgets" reduce hormona del crecimiento

Además de baja estatura, puede causar deterioro del sistema inmunológico, trastornos cerebrales y el desarrollo prematuro de padecimientos crónicos.
Armando Blanco, endocrinólogo del Hospital Infantil de México, subraya la importancia de cuidar el sueño de los menores.
Armando Blanco, endocrinólogo del Hospital Infantil de México, subraya la importancia de cuidar el sueño de los menores. (Blanca Valadez)

México

Estudios internacionales demuestran que el uso nocturno de tablets, smartphones y otros dispositivos cargados con videojuegos provocan en los niños deficiencia de la hormona del crecimiento, lo que causa baja estatura, deterioro del sistema inmunológico, trastornos cerebrales e, incluso, la aparición temprana de padecimientos crónicos, alertó Armando Blanco, endocrinólogo del Hospital Infantil de México.

El especialista dio a conocer los resultados de investigaciones del Hospital Pediátrico Bambino Gesu, en Italia, y del Hospital de Boston, Massachusetts, en las que se demuestra que la luz que emiten dichos artefactos inhibe sustancias como la melatonina (que induce el sueño) y la hormona del crecimiento, las cuales son segregadas durante las primeras dos horas de dormir.

Procesos y sustancias

Con la hormona del crecimiento se generan dos procesos, uno consiste en que la sustancia —que parte del hipotálamo y se libera hacia la hipófisis— promueva el desarrollo, y el otro es cuando se libera somatotropina, que es la que frena un desarrollo anormal. 

“Cuando hay estrés lo que se libera más es la somatotropina… es cuando se dan estas alteraciones severas en el desarrollo”, explicó el también integrante de la Sociedad Europea de Endocrinología Pediátrica.

Un recién nacido debe de dormir en promedio 16 horas y, a medida que va creciendo, reduce esa cantidad hasta 13 horas. Actualmente, explicó Blanco, la tecnología roba a los niños desde los tres años de edad un promedio 21 minutos diarios de sueño esencial para su desarrollo.

“Esto sucede porque se retrasa la aparición de la melatonina, lo que afecta también la segregación de otras hormonas que forman parte del ciclo biológico, como el cortisol y la prolactina”, comentó.

Lo que sucede cuando se pospone el periodo de sueño prolongado en la noche es que hay un impacto negativo en el desarrollo físico, biológico y neuronal.

“Un niño normal logra el desarrollo de ciento por ciento de la hormona del crecimiento cuando tiene 10 picos de segregación durante el sueño”, detalló Blanco.

Las consecuencias

Las investigaciones que presentó “demuestran que los aficionados a usar este tipo de aparatos tienen solo cuatro picos de sueño profundo, lo que disminuye esa hormona en 80 por ciento”

En el corto plazo, dijo el especialista en entrevista en el contexto del Día del Niño, “la consecuencia visible de la disminución de la hormona del crecimiento será una baja estatura, que no estará acorde ni con la herencia genética ni con los estándares de talla del país”.

Blanco recordó que los bebés crecen el primer año de vida de 18 a 20 centímetros y, durante la edad escolar, de cuatro a seis centímetros en promedio. “Con este tipo de alteración del sueño la talla disminuye hasta 3 centímetros”

Sin embargo, “eso puede ser lo menos importante, ya que el problema real son los efectos anabólicos, es decir, se aprovechan menos las proteínas y los aminoácidos, disminuye la masa muscular, hay mayor acumulación de grasa y se suma una disminución en la densidad mineral ósea que puede ser precursora de osteoporosis prematura”, advirtió.

Blanco, integrante también de la Sociedad Mexicana de Endocrinología Pediátrica, precisó que los 2 mil niños analizados en el estudio italiano a lo largo de siete años reportaron debilidad extrema, falta de capacidad en la concentración y bajo rendimiento escolar.

Por el momento, comentó, en México no se tiene un protocolo de estudio similar a los de Italia y Estados Unidos, aunque en la consulta cotidiana ya se presentan casos de menores con trastornos de sueño y la alerta es que son irritables, tienen bajo rendimiento escolar y están permanentemente cansados.

“Nos preocupa que siendo muy jóvenes tengan problemas crónicos y degenerativos, lo que provocará un país enfermo prematuro”, advirtió Blanco tras subrayar la importancia de vigilar los hábitos de sueño de los menores e identificar cualquier alteración, misma que puede comenzar a ser corregida con deporte, alimentación y dormir las horas adecuadas.