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Gabriela Domínguez Ruvalcaba: “El cine de intimidad no deja de ser político”

Entrevista


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A partir de una inmersión en sus archivos familiares, la directora Gabriela Domínguez Ruvalcaba decide investigar sobre cómo se construye la memoria. ¿Por qué recordamos ciertas cosas y por qué otras no? ¿Cuál es su relación con la identidad? Su filme La danza del hipocampo llega a las salas después de recorrer los festivales de Morelia, Monterrey y Guadalajara.

¿Por qué reflexionar sobre la memoria?

El origen es mi curiosidad sobre cómo opera la memoria. Me planteé la película a partir de distintos sucesos. Quería trabajar con el material de archivo de mi abuelo; me cuestioné cómo serían los recuerdos de mis sobrinos, y un amigo me contó que después de haber perdido la memoria durante cuatro años a causa de un accidente, la recuperó de la noche a la mañana.

¿Cómo llevar una búsqueda personal a algo de interés más general?

Creo que es un tema que nos importa a todos. Gracias a la película entendí que vivir no se trata de intentar archivar todos los momentos. Además de lo visual, tendríamos que privilegiar los otros sentidos, el olfato, el tacto y el oído. A veces un aroma es un estímulo que nos regresa a ciertos recuerdos. Aprenderlo fue una terapia que ahora me permite vivir de manera más intensa. A nivel familiar, el documental se convirtió en un homenaje a las historias de los abuelos. Me parece que todos podemos conectar con este tipo de episodios.

La memoria nos define, también, en términos de identidad.

Claro, yo tengo 36 años y a mi generación nos ha tocado vivir un momento muy complejo. Quería crear un espejo para reflexionar alrededor de la manera en que nos relacionamos con la cámara y las imágenes; indagar en la arqueología de los archivos. A mi generación y quienes son mayores, nos define cierto romanticismo hacia la película. Nos cuesta trabajo soltar lo análogo o la textura de fotografía.

En su película la reflexión está trabajada de manera poética. ¿Por qué hacerlo así?

Abordar la memoria desde la perspectiva neurocientífica es muy difícil de traducir para un público amplio, por eso utilicé metáforas más sencillas. Me interesa buscar imágenes potentes en términos de información e ideas, precisamente la poesía consiste en crear imágenes con las palabras. Ahí es donde vinculo ambos lenguajes.

¿Pero cómo hacerlo sin perder el sentido narrativo propio del cine?

Fue un gran aporte del guionista, Carlo Roberto Corea, quien sí es un poeta. Trabajé muy de cerca y él siempre me empujó a conseguir que avanzara la historia con todo y metáforas. Me resultaba difícil zafarme del vínculo emocional para trasladarlo a un personaje que consiguiera conectar con el gran público. Al principio me preocupaba contar una historia común pero al final, y desde su paso por los festivales, concluí que precisamente el no tener una particularidad en mi vida y aportar algo aparentemente cotidiano, me permite conectar con la gente.

¿De pronto olvidamos que más allá de la coyuntura, lo que nos define como sociedad es la memoria o la identidad?

Lo cotidiano toca lo político, y precisamente es un reto captar la atención de la gente a partir de algo personal. El cine de intimidad no deja de ser político y también puede incidir en la realidad. Una amiga definió la película como feminista y me pareció increíble porque yo no me considero parte de este movimiento, con esto quiero decir que las historias cotidianas son generosas porque pueden conectar con cualquiera.


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