“Estoy en la pausa de los dos minutos, puede venir lo mejor”

Para cualquier aficionado al futbol americano el nombre del cronista deportivo Fernando Von Rossum Garza significa conocimiento, experiencia y calidad.
Fernando con Brettkeisel acerero
Fernando con Brettkeisel acerero (Especial)

Ciudad de México

Su padre fue pionero del futbol americano en Monterrey. Él es una autoridad en la crónica televisiva mexicana de ese deporte. Cincuenta años después de narrar partidos, este domingo Fernando von Rossum Garza va por su transmisión de supertazón número 19 y, aunque dice estar en la pausa de los dos minutos del último cuarto de su vida, como en el emparrillado, “puede venir lo mejor”.


PRIMERO Y 10

Platíqueme de su infancia…

Nací en Monterrey, Nuevo León, tengo dos hermanos, Carlos y Alejandro, con los que jugaba balero, trompo, yoyo y canicas con la favorita, la “tamalona”. Como no había televisión ni videojuegos que distrajeran, se vivía mucho en la imaginación. También desde muy chico me dio la afición por la lectura, hábito que se acrecentó con los años. Soy un voraz e interesando lector ecléctico que termina dos o tres libros por mes.


¿Dónde estudió?

Los primeros tres años de primaria en el Instituto Regiomontano. El cuarto en el Colegio Franco Mexicano; quinto y sexto en el Instituto Franco de la colonia del Valle; la preparatoria en el Centro Universitario México. Me recibí de ingeniero químico administrador en el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey en febrero de 1965, y por varios años trabajé en la industria combinando con algo de televisión. Pero tuve que decidir entre uno u otro y opté por la comunicación. La maestría en administración también la obtuve en la Escuela de Graduados del TEC.


¿Qué deportes practicaba?

Softball, espiro, futbol soccer y atletismo… ¡a todo le hacía! Mi primer contacto con el futbol americano fue por mi papá; él y un grupo de amigos trajeron este deporte a Monterrey, publicaron el primer libro de reglas, formaron la primera Asociación de Árbitros e impulsaron la construcción del Estadio Tecnológico. Yo andaba con él cuando iba a arbitrar partidos. Una vez él, mi mamá y yo tuvimos que salir huyendo de una lluvia de piedras del Parque Cuauhtémoc y Famosa, después de que en un juego muy disputado, no recuerdo los equipos, mi papá anuló la que sería la anotación del triunfo al haber pisado fuera el corredor. Tendría yo unos cuatro años. También cada fin de año viajábamos a San Antonio, Texas, a casa de un tío, para ver los partidos del primero de enero y algunos de la National Football League (NFL).


¿Consideró ser jugador de este deporte?

Sí, y lo jugué en partidos entre colonias. Pero en el Tec, con laboratorios casi todas las tardes, no fue posible intentarlo.





SEGUNDA Y 5

¿Cuándo inició su carrera como comentarista?

En octubre de 1963 pedí una oportunidad en el Canal 6 de Monterrey, cuando empezó a transmitir partidos de la entonces American Football League. Al mes siguiente fue el asesinato de John F. Kennedy, y como dominaba el inglés, me pusieron al aire a narrar los tres días de esa tragedia. En el Canal 6 aprendí mucho de lo que se requiere para ser cronista profesional. Yo transmitía los partidos solo; el primero de enero narraba el Desfile de las Rosas y los dos tazones colegiales. Como a la mitad llegaba mi mamá con una charola de comida, a la cual le entraba en los tiempos fuera de los juegos.


¿Cómo llegó a Televisa?

Después del Canal 6, transmití por el 12 de Monterrey los partidos de los Vaqueros de Dallas, encadenados al Canal 13 del DF. Luego obtuve el puesto de Gerente de Comunicación del Grupo Alfa, y como eran participantes de 25 por ciento de las acciones de Televisa, me dijeron que de seguir ahí, debería ser por la empresa de casa, así que acepté irme a Televisa. Aún escucho los reclamos de mi querido amigo y colega, José Ramón Fernández, que era director de Deportes del 13, al informarle mi decisión. A mi salida llegó Pepe Espinosa.


En Televisa trabajó con Víctor Serrato, Jorge Berry y Roberto Keoseyán…

Un par de años antes me di cuenta que no era posible hacer una buena transmisión solo y le pedí a mi amigo y compadre, Víctor Serrato, que me diera la mano, dijo que sí, y con su metódica forma de analizar los partidos, se convirtió en un agudo y ameno colega. Cuando me hablaron de Televisa en el DF, solicité que fuéramos en pareja y aceptaron, de compañero tuvimos a Jorge Berry, con el que tuvimos una larga y fructífera relación profesional. Es culto y conocedor, con buen sentido del humor. Luego se incorporó Roberto Keoseyán, cuando Jorge se fue de Televisa y Víctor se retiró. Era divertidamente asertivo y gracias a que su mamá nos enviaba una bolsa de sabrosas tortas cada domingo, se pasaban bien esas seis horas del par de partidos. ¡Y, claro, los lunes en la noche!, pongan más café. Para ese tiempo, el tercer compañero era Toño de Valdés, y posteriormente Enrique Burak, con ambos tuve una excelente relación profesional y personal. Fue un gusto y un privilegio haber trabajado con todos ellos.


¿De dónde surge la frase de “ya cantó la gorda”?

Era una traducción de una conocida frase usada en Estados Unidos que se refería a que los resultados de un partido se definían hasta el final: “The opera ain’t over till the fat lady sings” (la ópera no termina hasta que cante la gorda)… lo cambiamos a “ya cantó la gorda”. Recuerdo la risa de Jacobo Zabludovski un lunes por la noche cuando entró al estudio y la escuchó.


RUDEZA INNECESARIA

¿Por qué dejó Televisa?

Después de la temporada de 1984, la administración del gobernador Jorge A. Treviño Martínez me nombró director de Radio Gobierno y Televisión en Nuevo León. Al salir él (1991), su sucesor (Sócrates Rizzo García) me acusó de malversación de fondos y tuve que ¡exiliarme cinco años!, en tres países que prefiero omitir, hasta echar abajo los falsos cargos que con dolo y saña se me hicieron. La verdad surgió y regresé a México. No obstante el daño temporal a mi vida personal, profesional y familiar, fue un privilegio y honor servir a mi estado.

Como director del Canal 28 trabajó junto a Pepe Espinosa…

Así es. Fue a petición directa de Pablo Marentes, director de la antigua Imevisión. Volví a las transmisiones de la NFL, pero desde Monterrey, y Pepe viajaba cada semana para acompañarme. Fue un tiempo donde pude conocerlo bien, un excelente compañero y amigo, en las buenas y en las malas, y a quien recuerdo con mucho afecto y respeto. Se fue muy joven (2007).


Y siguió Fox Sport…

Después del sentido fallecimiento de Pepe, Fox Sports movió su base de operaciones a México y contrató a mi hijo Fernando. A mí me estuvieron insistiendo para volver hasta que me convencí de que todavía podía aportar algo en el área de las transmisiones, quizá ayudando un poco al grupo de cronistas jóvenes que Fox Sports desarrollaba. No me he arrepentido un solo instante de mi decisión. Fox mezcla experiencia y juventud y encontró su espacio en el amplio mundo de la crónica deportiva. Es un gusto trabajar con ellos.


PRIMERO Y GOL

¿Qué consejos le da a su hijo?

Fernando lleva 20 años de una muy buena carrera en la crónica de la NFL. Mi consejo a él como a cualquiera es el mismo: prepararse lo mejor que pueda y siempre respetar al público, que nos hace un honor con permitirnos entrar a su hogar. Nunca hay que olvidar que es un favor el que nos hacen al sintonizarnos y cualquier éxito o aceptación se lo debemos a ellos.


¿Qué es lo mejor de estar frente a un micrófono?

El comentario del televidente, escrito o en algún lugar público. El percatarnos de que de alguna manera llegamos a influir o afectar a alguien, que casi nos consideran de la familia, y que les traemos recuerdos de cuando veían los partidos con su papá, y ahora los ven con sus hijos y nietos, es impactante e inolvidable. Es una gran responsabilidad tener acceso a un medio masivo, así que debemos hacer nuestro mejor esfuerzo para dejar algo positivo a la audiencia.


Los narradores de hoy tienen que gritar para ser escuchados…

Respeto el estilo de cada quien, pero no soy de la opinión de gritar. Si alguien te invita a su casa, como lo es durante una transmisión, uno no llega alzando la voz. Hay maneras de transmitir emoción, simplemente usando los silencios o modificando el tono, sin necesidad de gritar.


¿Cuántos supertazones ha narrado?

Con el Potros contra Halcones Marinos, en Nueva Jersey, serán 19. Todos tienen algo especial, pero cuando los Gigantes derrotaron a Nueva Inglaterra, en el Supertazón 42 de 2008, para quitarles la temporada invicta, fue un momento muy especial.


¿México debe tener juegos de la temporada oficial de NFL?

La afición de México respondería con creces llenando cualquier estadio, pero supongo que en este momento para la liga los euros cuentan más que los pesos. Lástima, México, después de EU, es el país con más aficionados conocedores.




TOUCHDOWN!

¿Qué tiene de mágico el futbol americano?

Que combina una serie de factores muy atractivos. Es un duelo de estrategias, realizado por atletas de una habilidad difícil de comprender, con acciones vistosas y emocionantes, y donde no se sabe qué va a pasar. En un día cualquiera el equipo favorito puede perder, y la mayoría de los juegos se deciden hasta el momento final. Y si añadimos el ambiente de los estadios, los diferentes climas y hasta los errores de los oficiales, se tiene un coctel muy apetitoso. Además, las imágenes que nos da la televisión moderna, de todos los ángulos y cámara lenta, añaden mucho al espectáculo.


¿Sigue siendo un seguidor acerero?

Lo fui en la época de los años setenta, cuando ganaron aquellos cuatro supertazones en seis años, pero con los años me he dedicado a admirar los buenos conjuntos y jugadores, disfrutando esa mezcla de arte y fuerza, sin tener ya un equipo en particular.


¿Cómo vislumbra al Supertazón 48?

A mi juicio lo va a decidir el clima. Si hay un día razonablemente aceptable, sin mucho viento y lluvia, Peyton Manning y Denver deben imponerse; pero si es un evento para los caballos loderos, Seattle, con sus corridas y su defensa, llevan las de ganar.


¿La vida le debe algo?

Los golpes de la vida son para aprender y mejorar. Es la oportunidad que nos dan para dar ese paso evolutivo que al final, es la razón por la que estamos aquí. Trata a los demás como quisieras ser tratado, debemos superar traumas, prejuicios y egos. El paso de los años es importante, pues aunque te vayas mermando físicamente, tu mente y espíritu afloran, y entiendes, al fin, ese juego tan fascinante que es la vida. Soy un ser humano con virtudes y defectos, con aciertos y errores, logros y frustraciones, me han herido y he lastimado. Hice lo mejor que pude en su momento, con la información, preparación, experiencia y madurez disponible. Agradezco a todos aquellos que por corto o largo tiempo fueron o son parte de mi vida, me ayudaron a crecer. En términos de un juego, estoy en los últimos minutos del cuarto cuarto de mi vida, espero que, como en tantos partidos, todavía pudiera venir lo mejor. Parafraseo a Amado Nervo: ¡Vida, nada me debes! ¡Vida, estamos en paz!