El futbol, sistema de representación del mundo: Villoro

"Balón dividido" (Planeta 2014) ofrece una serie de retratos y crónicas que abarca a las grandes figuras del futbol actual: Piqué, Messi y Pep Guardiola, entre otros
“Hubiera querido ser futbolista, pero descubrí que tenía dos impedimentos para lograrlo: uno era la pierna izquierda, otro era la pierna derecha”.
“Hubiera querido ser futbolista, pero descubrí que tenía dos impedimentos para lograrlo: uno era la pierna izquierda, otro era la pierna derecha”. (María José Martínez/Cuartoscuro)

México

Juan Villoro quiso ser futbolista  en su juventud y no pudo lograrlo; no por ello hizo su pasión a un lado, aunque siempre vista con una mirada que apuesta por vincularla con lo que sucede en la vida en general, al grado de estar convencido de que no se puede cambiar de camiseta —de equipo favorito—, porque sería como traicionar la infancia.

“Hubiera querido ser futbolista, pero como mi colega Fontanarrosa descubrí que tenía dos impedimentos: uno era la pierna izquierda, otro era la pierna derecha. Me llegué a probar con la reserva especial de los Pumas a sabiendas de que no lo lograría, pero era cumplir con ese expediente, porque había estado hasta Juvenil AA con el equipo”.

Con esa perspectiva, el escritor vuelve —aunque jamás la hubiese abandonado— sobre el llamado deporte de las patadas con la aparición del libro Balón dividido (Planeta 2014), en el que ofrece una serie de retratos y crónicas.

“El futbol es un sistema de representación del mundo y a través de eso podemos entrar en contacto con todo lo que es. Es un espejo muy extremado de nuestras sociedades y, por tanto, tiene que ver con las partes buenas de la conducta humana y la comunidad, como la solidaridad, la recuperación de la infancia, el pensar que el adversario tiene méritos, el reconocer los triunfos del rival”.

Al mismo tiempo, reconoce Villoro, puede convertirse en espejo de las lacras sociales, la manipulación política, la especulación económica, el dopaje, el nacionalismo, la xenofobia, el racismo, el machismo… “asuntos reflejados por el futbol de manera extrema, sin ser origen de esos problemas: simplemente es el catalizador, el lugar donde esos problemas se encarnan”.

Fe y creencias

Autor del volumen Dios es redondo, donde el futbol también es eje de los textos, Juan Villoro, de corazón necaxista sin importar que el equipo lleva varios años fuera de la Ciudad de México y hasta de la Primera División, asegura que el futbol tiene que ver mucho con las creencias y las supersticiones, pero sobre todo que ocurre dos veces: en la cancha y en la mente de los aficionados.

“Tenemos cábalas, supersticiones, formas de comportamiento que son psicológicas, esotéricas, religiosas: el futbol es un sistema de fe y de creencias, si nuestro equipo pierde 3 a 0 creemos que los milagros son posibles y puede haber una voltereta al final”.

En Balón dividido, Juan Villoro narra algunas historias que le resultaban fascinantes del futbol, como el caso de los hermanos Boateng, hijos de un ghanés, pero uno de ellos juega para Ghana y el otro para Alemania: “La famosa saga de Caín y Abel que viene desde la Biblia y que nos hace pensar en lo diferentes que pueden ser dos hermanos”.

Pero también se detiene en el suicidio de un portero de la selección alemana, quien se echó a las vías del tren por depresión, “lo cual nos lleva también a algo que cuesta trabajo aceptar en el futbol: la debilidad del futbolista”.

“Muchas veces, el futbolista se blinda de tal manera que no se da la oportunidad de mostrarse vulnerable y esto tiene que ver con su psicología, según Javier Aguirre, quien dice que el futbolista mexicano no acepta terapia, porque si lo hace parecería una persona que no es suficientemente fuerte, duro e, incluso, viril”.

Al final, Juan Villoro reconoce que al futbol no lo conoce desde sus entrañas, simplemente se asume como un testigo, un cronista, que apuesta por asociar el deporte “con algo que me parece muy importante: la manera en que el futbol nos permite relacionarnos con la vida en general”.

“Relación cómplice con la derrota”

En la mirada de Juan Villoro el futbol puede mostrar lo mejor y lo peor de las sociedades, por ello habla de que los mexicanos tenemos una relación bastante cómplice con la derrota; “basta ver que el grito de guerra de nuestra afición es el ‘¡Sí se puede!’, lo que es una comprobación empírica de que muchas veces no se ha podido.

“Tratamos de motivar a jugadores que nunca han llegado. Hay equipos que tienen cantos nostálgicos porque alguna vez fueron buenos: el tratar con la derrota es un asunto de supervivencia para nosotros, nos resignamos con mucha mayor facilidad a perder que otras gentes. Nos cuesta trabajo lidiar con el triunfo, aceptarlo”, dice el escritor.

Quizá por ello, para Juan Villoro está más cerca de ser una ficción el que la selección mexicana pase a cuartos de final en el Mundial de Brasil, seguro de que los mexicanos no necesitamos del triunfo para disfrutar de la fiesta, al final somos nuestro propio espectáculo: “La derrota curte a los mexicanos y los aficionados del Atlas dicen ‘le voy al Atlas aunque gane’”.