Heroína contra el sexismo

FUNCIÓN DOMINICAL
Buenos vecinos 2
Buenos vecinos 2 (Universal Studios)

De la serie “películas de risa boba” llega hasta nosotros la estadunidense Buenos vecinos 2 obra que confirma aquello de que las segundas partes no suelen ser buenas. A decir verdad, la primera entretenía por sus personajes cuarentones e inmaduros. Hoy la premisa es la misma: Mac y Kelly viven en un barrio de clase media cuando un día irrumpe una fraternidad universitaria.

Las fraternidades son clubes sociales en que los universitarios hacen fiestas con drogas, sexo y rock and roll, todo aquello que ha hecho de la juventud estadunidense un ejemplo para el mundo. Para educar a sus hijos Mac y Kelly deciden deshacerse de sus vecinos. ¿Cómo? Como sea. Si el plan incluye drogarse con ellos, mejor.

La del 2014 era más o menos divertida si se veía con muchas palomitas. No era pretenciosa. Se regodeaba en su consciente vulgaridad. Buenos vecinos fue, en esta década, la continuación de aquellas películas de los ochenta: Cannon Ball Run, La venganza de los nerds, Loca academia de policía. Fue tanto el éxito de ese cine que México tuvo sus imitadores. ¿Cómo olvidar La primera noche de 1998? La historia del adolescente febril llega al clímax de nuestro cine con la multipremiada Y tu mamá también, de Alfonso Cuarón. Ya se ve que, de suyo, estas películas pueden ser más o menos buenas y más o menos bobas. Lo que resulta en verdad imperdonable en Buenos vecinos 2 es que con uno de estos churros los guionistas quieran enseñarnos moral. En efecto, eso quiere esta película. Y es que, como los guionistas de la primera película ya se burlaron lo suficiente de los chicos de fraternidad, ha llegado el momento de hacer chistes de chicas. El problema estriba en que burlarse de una mujer que quiere tener mucho sexo no parece políticamente correcto. Vaya, la moral del cine palomero ha llegado a un callejón sin salida a menos que, como en Buenos vecinos 2, la industria hollywoodense invente personajes ejemplares desde la perspectiva de la moral políticamente reinante: el gay exitoso que se casa y forma familia, el tipo frívolo pero leal y la niña que quiere acabar con el sexismo que todavía impera en la típica universidad estadunidense. Luchar contra el sexismo implica, claro, drogarse como los hombres y beber hasta el vómito como los hombres, pero tener sexo casual como los hombres, eso no. Consciente de que eso sigue sin ser chistoso en Buenos vecinos 2 hay al menos un gag que habla de ello.

Una vez que la moral de este cine-industria ha conseguido crear a Shelby, el paradigma de mujer emancipada, mariguana y casta, sucede a los guionistas lo que a todo autor: el personaje comienza a tener vida propia. Y comienza a pontificar. Esto es lo que vuelve a Buenos vecinos 2 francamente chocante. Una obra que originalmente estaba hecha para reírse de los muchachos febriles termina por volverse una lección de lo que las niñas tienen que ser. Sin duda hay que estar muy simples para reírse con Buenos vecinos 2 en esta función dominical.

 

Buenos vecinos 2. (Neighbors 2: Sorority Rising). Dirección: Nicholas Stoller. Guión: Andrew Jay Cohen, Brendan O'Brien, N. Stoller, Evan Goldberg y Seth Rogen. Fotografía: Brandon Trost. Con Seth Rogen, Zac Efron, Chloë Grace Moretz, Selena Gomez. Estados Unidos, 2016.

@fernandovzamora