Me persiguen

FUNCIÓN DOMINICAL
Hardcore Henry
Hardcore Henry

Misión extrema está contada en una primera persona radical. Hay en esta coproducción de Rusia y Estados Unidos un único punto de vista que permite acción desenfrenada. Son los cuatro fotógrafos de la obra y no los actores quienes reciben aquí más catorrazos. La cosa parecería un extravagante experimento formal, pero no. Funciona.

Funciona en el universo de las películas de acción, quiero decir. Un universo que tiene su parte rusa aunque el director Ilya Naishuller demuestra que, como todos los niños del mundo, se ha alimentado sobre todo de Hollywood. Henry eres tú. O yo. El personaje que, en Misión extrema, nos recuerda aquella serie de televisión de hace más de treinta años: El hombre nuclear.

El primer reto del director consiste en evitar que el guión se le escape de las manos. Este yo (o tú) a quien sucede toda la acción no puede ser visto, pero tampoco escuchado. El director nos ha hecho mudos. Es un recurso narrativo que, si uno piensa bien, resulta inteligente. Llya Naishuller se ha dado cuenta de que si ofrece a Henry una voz, está podría quitarnos la ilusión de pensar que somos nosotros mismos quienes vivimos la película.

Me persiguen. Así tenemos que contar la sinopsis de Misión extrema. Poco importa quién o quiénes me persiguen. Desde tiempos de Hitchcock sabemos que lo de menos son las razones, lo de más son las persecuciones. Apenas abro los ojos y comienzan a perseguirme. Solo tengo tiempo de aprender de una rusa despampanante dos cosas: que estoy casado con ella (lo cual es una fortuna) y que tengo que encontrar a un tal Akan quien, poco a poco se verá, hace de malo de la película.

Durante la persecución (de poco más de hora y media) irán apareciendo personajes extravagantes que, como en toda película de acción, enredan las cosas un poco más. La tarea más complicada es, por supuesto, salvarme a mí mismo aunque mucho no me conozca. Nunca me he visto en el espejo. Cuando despierto me informan que soy mitad ser humano y mitad robot y aunque veo que tengo tatuajes en las manos no tengo tiempo ni siquiera para mirar mi cara en un retrovisor. Eso sí, tengo sentido del humor. Lo noto por la forma en que me cargo a tres neonazis a quienes quito la ropa porque durante los primeros minutos de la película voy desnudo. No importa tampoco. Ya lo he dicho: no hay espejos en este filme.

Una vez que ha quedado establecido que el realizador tiene las artes necesarias para llevar adelante el reto de contar una historia así, uno comienza a dejar de sorprenderse y entonces… termina la película. En efecto, Misión extrema no dura un segundo más de lo necesario, lo cual es una virtud. Después de todo la emoción de esta historia es la misma de un videojuego, arte en el que Naishuller se fogueó antes de comenzar a dirigir. La diferencia estriba en que en los juegos de video la narrativa no es lineal, pero en el cine sí. Misión extrema es cine con sabor a videojuego, pero ofrece acción a los amantes del género en una movida función dominical.


Misión extrema (Hardcore Henry). Dirección: Ilya Naishuller. Guión: I. Naishuller y Will Stewart. Fotografía: Chris W. Johnson, Pasha Kapinos, Vsevolod Kaptur, Fedor Lyass. Con Sharlto Copley, Danila Kozlovzky, Haley Bennet. Rusia-Estados Unidos, 2016.

@fernandovzamora