Sinatra: vuelo en Acapulco

Jacinto Rodríguez Murguía da cuenta de la visita que Frank Sinatra realizó en 1966 a Acapulco, pero de incógnito.
“Solo di que sí y rebasaremos a las aves/ camino hasta la bahía de Acapulco”.
“Solo di que sí y rebasaremos a las aves/ camino hasta la bahía de Acapulco”. (Especial)

México

En su número más reciente Gatopardo publicó un artículo donde Jacinto Rodríguez Murguía da cuenta de la visita que Frank Sinatra realizó en 1966 a Acapulco, pero de incógnito. El cantante y actor tenía prohibida la entrada al país por haber ofendido “la imagen de México con su película Marriage on the Rocks”, según puede leerse en el bien documentado reportaje.

El cantante fue vigilado por un agente cuyos informes son recuperados por la revista. En un párrafo, dice que “este día por ser el cumpleaños del sr. Sinatra, se le dio una fiesta la cual estuvo concurrida por lo más granado del elemento de cine americano como Lana Turner y su esposo, Merle Oberon y esposo, el sr. Bruno Pagliai, Claudette Colbert; dicha reunión terminó alrededor de la 1:00 p.m. sin que se notara nada anormal”.

El texto hace referencia al Tequila A Go-Go, un centro nocturno famoso en la época, pero no a la vida musical del personaje en Acapulco. No habla de El Rebozo, donde se tocaba jazz y entonces era manejado por Tino Contreras. De acuerdo con el baterista, Sinatra “se hospedaba en Las Brisas y siempre se sentaba a la entrada del Rebozo en compañía de George Evans, su agente de prensa, y la flaquita con la que se acaba de casar, Mia Farrow”.

Entre las piezas que le gustaba escuchar figuraba “The Man With the Golden Arm”, que se había hecho famosa en la película del mismo nombre, donde destacó en su papel de baterista heroinómano. “A Frank le gustaba mucho la batería, pues incluso agarró un poco de técnica con Shelly Manne, quien tocó el soundtrack”, afirma Tino.

Tres o cuatro noches Sinatra se cobijó en El Rebozo. “Platicamos y me dijo que los músicos mexicanos no necesitábamos preparación escolar porque tocábamos con toda el alma. Hubo una jam session en la que participó Macario Luviano, un saxofonista barítono que sorprendió a todos, y luego llegó un trompetista que había tocado con él, uno de los hermanos Candoli, Peter. Me dijeron que invitara a Sinatra, pero yo contesté que era imposible, pues se habría armado la de San Quintín. Ya al final, nos cayó Sammy Davis Jr., quien se puso a cantar y hasta hizo un solo de batería”.

Para Tino Contreras, “Sinatra tenía un ritmo arrebatador y sus frases eran como las de un trompetista o un trombonista. Aparte estaba el sonido de su voz, único”.

Esa voz inigualable presagiaba, un año antes en la canción “Come Fly with Me”, lo bien que la pasaría en el puerto: “Solo di que sí y rebasaremos a las aves/ camino hasta la bahía de Acapulco/ Es perfecto para una luna de miel, dicen/ Vamos, vuela conmigo, vamos a echarnos a volar”.