Francisco Tario, un esencial del siglo XX

El libro consta de 300 páginas con los mejores cuentos del literato; los textos que escribió para los hijos, una obra de teatro y fragmentos de sus dos novelas.
El autor presentará esta selección mañana en la librería El Péndulo de Álvaro Obregón, en la colonia Roma, a las 19:30 horas.
El autor presentará esta selección mañana en la librería El Péndulo de Álvaro Obregón, en la colonia Roma, a las 19:30 horas. (Notimex/Archivo)

México

Gracias a un maestro de literatura, Humberto Rivas, Alejandro Toledo tuvo sus primeros acercamientos a la figura de Francisco Tario; por su consejo se dio a la tarea de adquirir varias obras del escritor en la antigua librería Robledo; en 1988, logró hacer la primera antología, en lo que fue como el redescubrimiento del cuentista.

“En ese momento era un autor olvidado, habían transcurrido 10 años desde su muerte y ya era un desconocido por completo, no era una figura que tuviera el reflector, por lo que aquella antología cumplió con el propósito de recuperar al personaje”.

Con el paso de los años, luego de que Toledo preparó las obras completas de Francisco Tario para el Fondo de Cultura Económica (FCE) y después de haber hecho una revisión de los archivos del escritor, se consolidó una visión mucho más clara de su vida y de su obra, que ahora se encuentran en Francisco Tario. Antología, obra publicada por Ediciones Cal y Arena.

“Son 300 páginas de los mejores cuentos de Tario; hay una sección de escritura fragmentaria, están los textos que escribió para los hijos, una obra de teatro y fragmentos de sus dos novelas: es un volumen realizado como al final del camino de mi conocimiento de su territorio vital y literario”.

Una perspectiva mucho más completa sobre Tario, porque Alejandro Toledo ya agotó la revisión de sus papeles personales y, por lo tanto, ofrece una especie de carta de navegación en “un mar no apacible pero del que se saben ya, con cierta precisión, sus contornos, sus orillas”.

“En el momento del descubrimiento, algo que hice fue tratar de rastrear qué había del personaje en la Ciudad de México, y librería a la que iba preguntaba por libros de Tario; con Daniel González Dueñas me di a la tarea de buscar gente que lo había tratado, en algo que se convirtió en un retrato a voces”.

La casualidad y el destino

Después de haber rescatado todo lo que se sabía de Francisco Tario, Alejandro Toledo ya manejaba la posibilidad de buscar nuevos caminos, pero la casualidad —o sería el destino— hizo que el hijo del escritor, quien firma como Julio Farrel como pintor, se fuera a vivir muy cerca de su casa, en la colonia Narvarte, hacia el sur de la Ciudad de México.

“De España a México había traído todos los papeles de su papá: fotografías, dibujos, documentos… entonces me puse a trabajar de nueva cuenta en el personaje y en su obra. He descubierto muchas cosas en el camino, como que Tario leyó la antología de la literatura fantástica de Borges, Bioy y Ocampo, y después empieza a publicar, entonces pienso que ese libro fue el que lo condujo hacia el género de lo fantástico”.

Con un prólogo de Esther Seligson, Francisco Tario. Antología —que además es el tercer volumen de la colección Esenciales del XX, impulsada por Cal y Arena— refleja los convencimientos de Toledo de los últimos años: hay una influencia que no había sido tomada en cuenta en la literatura mexicana, desde que se convierte en un precursor del género fantástico en México, hasta que influye en autores como Elena Garro, Octavio Paz o Carlos Fuentes.

“Hoy día ya es un escritor muy asentado, con presencia editorial en México y en España. En los 80 existían muchos mitos sobre él, como que había sido futbolista o que tocaba el piano”.

Principio y fin

A casi tres décadas de la primera antología de Francisco Tario preparada por Alejandro Toledo, pareciera que el investigador y escritor se irá por otros caminos —ya trabajó con la obra de Efrén Hernández y busca hacerlo con la de Fernando del Paso, Salvador Elizondo o Josefina Vicens—, pero aún quedan algunos pendientes, como “unos dibujos eróticos que nadie conoce, ni la familia sabía de su existencia, entonces podría hacer una edición con ellos”.

“Y quizás un disco, porque encontré cintas en las que tiene grabados a Octavio Paz, a Elena Garro... hay fragmentos de radioteatros que improvisaba en su casa, donde él mismo lee un poema de José Asunción Silva y, sobre todo, toca el piano. Yo creo que con esos dos proyectos me despediré de Francisco Tario”, a decir de Alejandro Toledo. 

Pseudónimo de Francisco Peláez Vega (Ciudad de México, 2 de diciembre de 1911 – Madrid, España, 1977), alrededor de la vida y la obra de Francisco Tario se construyeron infinidad de leyenda, pero ha quedado una literatura que Alejandro Toledo se ha encargado de sacar del espacio en el que había sobrevivido, un tanto de culto, para darle el lugar que merece en las letras mexicanas.