Aclaran el origen del nombre “Inocencio” adjudicado a Francisco I. Madero

En los libros del Registro Civil aparece que la famosa “I” de Francisco I. Madero, es de “Inocencio” y no de “Ignacio” como muchos historiadores lo han consignado en sus investigaciones biográficas.

Ciudad de México

En los libros del Registro Civil se preservan invaluables documentos, en una de sus páginas se encuentra el acta de defunción uno de los impulsores de la Revolución, de Francisco I. Madero (Parras de la Fuente, Coahuila, 1873- Ciudad de México, 1913).

Lo sorprendente es que este personaje, quien con la publicación de su libro ‘La sucesión presidencial en 1910’, criticó al entonces presidente Porfirio Díaz, con 34 años frente al poder,  contribuyó a su derrocamiento y al inicio de la Revolución mexicana de 1910, fue sepultado con un nombre distinto al que le han dado los historiadores, según consta en su acta de defunción.

En el documento del Registro Civil aparece que la famosa “I” de Francisco I. Madero, es de “Inocencio” y no de “Ignacio” como muchos historiadores lo han consignado en sus investigaciones biográficas.

Ante esta confusión, el doctor en historia, Felipe Arturo Ávila Espinosa, del Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México, aclara de manera contundente que “a lo largo del historia se ha demostrado fehacientemente que la “I” de Francisco I. Madero corresponde a ‘Ignacio’, pues así está en su acta de nacimiento, en su fe de bautismo, sólo que con “Y”, y así lo confirman los testimonios de la familia, y las investigaciones realizadas alrededor de su biografía.

No obstante en el acta de defunción original que muestra a MILENIO  José Antonio Roa Flores, subdirector de Servicios al Público, del Registro Civil, se lee al pie de la letra que: “el 24 de febrero de 1913, ante el juez segundo del Registro Civil, Rómulo Lima, compareció el ciudadano Gabino Mendoza, de México, de 25 años, soltero, empleado, que vive en la Avenida de los Hombres Ilustres número 13 y presentó un oficio de la comandancia militar Juzgado I de instrucción militar que en lo conducente dice, que el finado se llamó Francisco Inocencio Madero, quien era originario de Parras, Coahuila, de 39 años de edad, agricultor y casado con la señora Sara Pérez”.

El origen de la confusión

La ‘I’  de Francisco I. Madero es una abreviatura de su segundo nombre que es ‘Ignacio’ y de eso no cabe la menor duda, afirma, Felipe Arturo Ávila Espinosa, investigador del Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México (INEHRM)

“Si en su acta de defunción dice otro nombre tal vez se debe a que la muerte de Francisco I. Madero se dio en circunstancias muy complicadas, pues fue asesinado después de que renunció a la presidencia de la República mexicana, cargo que asumió el 6 de noviembre del 1911”.

A él lo engañaron ya que estuvo todo el tiempo pensando que le darían un salvoconducto para poder vivir con su familia y sus amigos más cercanos, en el exilio, sus planes eran irse a la Isla de Cuba.

El hecho es que el 19 de febrero de 1913, el presidente Madero y el vicepresidente Pino Suárez fueron obligados a renunciar a sus cargos, con la promesa de que respetarían sus vidas.

La realidad es que eso fue un engaño, incluso se mintió sobre las circunstancias de su muerte, en lo que se conoce como la Decena Trágica, ya que las primeras noticias difundidas al día siguiente de su asesinato eran que había muerto en un fuego cruzado, cuando nunca hubo tal enfrentamiento.

Cuenta la historia que este hecho se debió al cuartelazo de Victoriano Huerta, quien ordenó asesinar a Madero y José María Pino Suárez fuera del Palacio de Lecumberri, en la Ciudad de México, el 22 de febrero de 1913.

Fueron las fuerzas del orden, precisa Ávila, quienes los acribillaron, porque fue una ejecución a sangre fría.

Sin cambio el acta de defunción

El acta de defunción de Francisco “Inocencio” Madero no ha sido cambiada y tampoco se ha registrado algún intento por modificarla, confirma José Antonio Roa Flores, subdirector de Servicios al Público, del Registro Civil, espacio donde se preservan más de 28 millones de actas de nacimiento, matrimonio y defunción, que datan desde 1859 hasta la actualidad.

En esta institución se preserva el patrimonio y las historias aún no contadas, dice Roa Flores, al mostrar el documento que confirma su dicho, con el cual se rescata parte de la historia que se encuentra escrita en los libros que están resguardadas en las bóvedas del Registro Civil. Aunque el doctor Felipe Arturo Ávila Espinosa, del Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México (INEHRM), sostiene que el documento importante es el acta de nacimiento, seguido por sus credenciales, su pasaporte y todos los papeles oficiales que lo identifican como Francisco “Ignacio” Madero.