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Sábado , 23.06.2018 / 06:03 Hoy

Francesco Libetta inaugura el Festival en Blanco y Negro

“La música se hace para ser escuchada, no para hablar de ella”, dice en entrevista el pianista, compositor y director italiano.

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Xavier Quirarte

Las alabanzas son frecuentes al hablar del pianista Francesco Libetta. Le han llamado “poeta aristócrata del piano” y “un genio del piano como pocos”, además de compararlo con un “príncipe del renacimiento”. Afirman que “es un maestro de cada uno de los periodos y estilos que representa” y que su conocimiento “se extiende más allá del mundo de la música”.

“Algunos críticos dicen cosas muy fuertes sobre mí –dice con voz suave el también director, compositor, escritor, maestro e investigador–, pero incluso en esos casos, siempre es lo mismo: de niño empiezas a estudiar y continúas estudiando para mejorar. De hecho sientes que mejoras, pero al mismo tiempo sientes que tienes que mejorar en muchas cosas, cosas difíciles de alcanzar. Tal vez algunas grabaciones o algunos conciertos pueden ser un logro, pero no son un fin, sólo solo una fase”.

Con una enorme carga de actividades, el músico con tres décadas de actividad profesional disfruta mucho sus recitales de piano, como el que presentará el sábado en el ciclo En Blanco y Negro del Centro Nacional de las Artes. Con una sonrisa cuenta que hace poco estaba dirigiendo la ópera Don Giovanni y que “uno de los músicos estaba enfermo, los cantantes querían cambiar de posición y había otros inconvenientes que suelen suceder... En cambio, cuando estás al piano, estás solo, tienes el control. Son cosas diferentes, pero en los recitales sientes que hay algo más profundo que cuando estás con mucha gente”.

Para su concierto en la Sala Blas Galindo del Centro de las Artes, a las siete de la noche, Libetta tocará música de Richard Strauss, Heitor Villa-Lobos, Claude Debussy, Franz Liszt, Carl Czerny y Ludwig van Beethoven, “en un programa donde estas obras maestras se iluminan unas a otras”.

El pianista advierte que la música “se hace para ser escuchada, no para hablar de ella. Cuando escuches este programa te vas a dar cuenta cuál es el significado del programa y de cada pieza. Si hablas sobre ellas necesitarías mucho tiempo”.

El orden en el que se colocan las piezas en un programa influye en el significado de las obras, explica Libetta. “Si tocas una pieza muy clásica al principio, parecería que es algo para calentar los dedos en lugar de hacer algo romántico, donde tienes que tocar pasajes muy difíciles. Pero si tocas una pieza moderna al principio y las cosas clásicas al final, para mí es algo más lógico. Es como viajar primero al lugar que está más cerca de nosotros y luego al que es más lejano. Beethoven es lo más lejano, en este caso.”

Francesco Libetta piensa que “la música es algo que incluso puede cambiar tu día, en ocasiones. Sin embargo, hay países donde la música es el decorado de algunas horas de tu vida. En ocasiones sientes que estás tocando para un público oficial –digamos– y, en este caso, es mejor no tocan a Beethoven. Especialmente en México y en Sudamérica puedes sentir que el respeto por la música es muy profundo. La música parece ser el lenguaje universal, pero no perfectamente universal, así que debes tener cuidado en qué decir con este lenguaje, hablar el lenguaje apropiado.”

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