El fotoperiodismo sobrevive a los dispositivos móviles

La gente común toma fotos con sus celulares, pero los profesionales “dan un mensaje o cuentan una historia” con su trabajo.
La capacidad de narración fotográfica es un lenguaje que no va a ser remplazado por el teléfono.
La capacidad de narración fotográfica es un lenguaje que no va a ser remplazado por el teléfono. (Moisés Butze)

San Miguel de Allende

Cuando la fotografía surgió era toda una novedad. Aquellas personas que se presentaban con sus cámaras causaban revuelo a su paso. A México llegó alrededor de 1840, cuando en las páginas del diario El Cosmopolita se anunció la rifa de un aparato del inventor francés Louis Jacques Daguerre.

Según la revista México desconocido, un equipo completo de daguerrotipo y 80 láminas de plaqué fueron, al parecer, los primeros materiales que llegaron al país. Su uso se expandió y se prepararon nuevos profesionales.

Entonces, recuerda la publicación, se empezaron a abrir en diferentes ciudades de México estudios de fotografía, aunque era caro hacerse retratos. Rebeca Monroy Nasr, autora del artículo de la revista, comenta que el daguerrotipo se utilizó en México de 1840 a 1847, pero perdió popularidad con la llegada de otras técnicas: el ambrotipo y el ferrotipo, utilizados entre 1848 y 1860. Gracias a sus bajos costos fue posible que las clases populares tuvieran acceso al retrato fotográfico.

Pocos se hubieran imaginado que la evolución de la fotografía llegara a los niveles actuales, cuando cualquier persona puede capturar una imagen con un dispositivo móvil. Esto ha suscitado muchas discusiones sobre el futuro de la fotografía profesional.

Esta discusión se dio en esta ciudad, durante el Concurso Internacional Pictures Of  Years Latinoamérica (POY Latam), que se realizó en mayo pasado, donde críticos y fotógrafos coincidieron en que, a pesar de las innovaciones tecnológicas, la profesión no corre peligro.

Para el fotógrafo brasileño Tiago Santana, el fotoperiodismo ha cambiado mucho: se necesita más que una imagen que retrate un hecho. Debe haber narración y rigor. Algo como lo que hace Mauricio Lima, ganador del premio al fotógrafo del año en el concurso internacional POY Latam.

“Hoy se debe seguir una línea más documental imaginaria. No solo se debe cubrir una noticia, sino la historia de esa noticia. Se debe ir más allá de la información, para que los espectadores reflexionen más sobre el tema que ven. Hay un boom de fotógrafos que piensan más antes de fotografiar. Hay una nueva tendencia. El mundo ha cambiado mucho con las tecnologías e internet, lo que ha generado nuevas formas de crear”, mencionó.

Es bueno que la gente tome fotos con sus celulares, pero no hay peligro de que la profesión se pierda: “Los fotoperiodistas tienen la obligación de dedicarse de lleno al tema. Todos tenemos cámaras y dispositivos móviles para hacer una imagen, pero para realizar un trabajo profesional se deben tomar en cuenta otras cosas”, argumentó.

Janet Jarman coincidió con Santana en que la fotografía profesional no corre peligro: “Una cosa es tomar imágenes y otra hacer fotos. Hay una responsabilidad intelectual que las diferencia: nosotros tenemos que interpretar, dar un mensaje, contar una historia. Hacemos un retrato de la sociedad”.

Aunque se habla del peligro que corre esta profesión por las nuevas tecnologías, la fotografía profesional no desaparecerá porque la sociedad exigirá calidad en medio del mar de imágenes que hay en el mundo, dijo la también productora de POY Latam.

La mexicana Yolanda Andrade también piensa que la cámara incluida en el celular es un elemento para registrar el día a día, pero el trabajo realizado por profesionales es otra cosa: “Una cosa es hacer muchas fotos, y otra, estructurar discursos iconográficos. No se trata de hacer imágenes que quedaron bonitas y expresivas, sino de la capacidad que tiene cada profesional de crear un discurso visual”.

Para el chileno Tomás Munita, “que la gente pueda retratar distintas cosas nos ha dado la posibilidad de tener imágenes de escenas importantes en el mundo. La dificultad de esto se encuentra en determinar si la imagen fue tomada en el lugar en que se dice, si no es un montaje”.

La capacidad de narración fotográfica es un lenguaje que no va a ser remplazado por el teléfono. Sí será sustituido de otras formas, pero eso no debe representar problema alguno. Es espectacular que suceda. La profesión de fotógrafo no corre peligro, destacó el fotoperiodista que trabaja para medios de comunicación como The New York Times.

Antigüedades

Uno de los ejemplos más claros de aprovechamiento de la multirreproducción se dio en el imperio de Maximiliano, entre 1863 y 1866.

Por medio de las fotos, los emperadores difundieron su imagen como recurso publicitario propiciando que la fotografía comenzara a realizarse con diferentes intenciones y usos sociales.

Durante el porfiriato esta disciplina tuvo un lugar destacado, ya que fue usada incluso para reconocimiento de las zonas geográficas y haciendas más distantes del país.