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Florida noche ofreció el FiCHo

Los artistas se pusieron a merced del público con su Cabaret de Flores y Lechugas


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Como parte del Festival Internacional de Circo y Chou de México (FiCHo), el día de ayer se llevó a cabo en el Teatro Experimental el Cabaret de Flores y Lechugas, un ya clásico de la compañía Les Cabaret Capricho, organizadores del encuentro.

Esta actividad que la compañía solía llevar a cabo mensualmente, se ha convertido en una de las noches más esperadas del festival, que vio un teatro casi lleno. Y aunque al comienzo sólo estaba lleno de espectadores y expectativas, al final, el Experimental se llenó de flores, lechugas, risas y buen humor.

En una especie de varieté, el cabaret contó con actos de malabarismo, comedia cabaretesca, contorsionismo y clown, los cuales recibieron la retroalimentación en vivo de los asistentes. Y es que el nombre no es en vano, realmente se trata de un “chou” con lechugas y flores. Así es la dinámica: se presenta el acto y al acabar, se apagan las luces y sale un clown al estilo chacal a tocar la trompeta, señal para el público de aventar hacia el escenario lechugas, si no les gustó, o flores, si fue de su agrado.

En un ambiente muy amistoso, el público respetó las reglas y jamás se interrumpió a los actores, aunque al final se aventaron lechugas y flores indiscriminadamente, muchas de las cuales cayeron al mismo público que no paró de reír y sorprenderse.

Los Soneros del Tesechoacán subieron los ánimos con un número musical para comenzar; Majo, de Naga Collective asombró con su increíble elasticidad y equilibrio y Andrés Aguirre causó risas con su General Quince, un general loco con pasos exagerados que recuerdan un poco al “Silly walk” de Monty Python, que también hizo unos juegos musicales muy ingeniosos y se puso al “tú por tú” con los asistentes regresando un poco de las lechugas aventadas. C

asi al finalizar, el dúo franco-alemán de Julius y Cesar causó más de un “oh” de asombro ante su interpretación. Un cabaret en toda la extensión de la palabra, la noche de flores y lechugas cumplió con el cometido de “brindar una noche maravillosa”, como se prometió al inicio, pero también de generar comunidad entre los asistentes y romper con la solemnidad de los teatros con un poco, o mucho, de juego.

MC

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