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Filamentos: El retorno de Gide

'Tristeza de la verdad. André Gide regresa de Rusia', de Alberto Ruy Sánchez, una de las obras indispensables en el centenario de la Revolución rusa que conmemoramos este año.

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Hay libros que llegan a esta FIL como esos beisbolistas experimentados que saben barrerse para tocar base. Muchas veces ya no tienen oportunidad de ser presentados, pero al menos comienzan a circular y empiezan a hacer su camino hacia los lectores.

Así ocurre con Tristeza de la verdad. André Gide regresa de Rusia, de Alberto Ruy Sánchez (Penguin Random House, colección DEBOLS!ILLO, 2017), una de las obras indispensables en el centenario de la Revolución rusa que conmemoramos este año.

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Escrito a lo largo de varios años, todavía pudo contar con el privilegio de ser prologado por Octavio Paz, quien no dudó en afirmar que este ensayo nos revela a Alberto Ruy Sánchez “como uno de nuestros mejores ensayistas. Su escritura es nerviosa y ágil, su inteligencia aguda sin ser cruel, su ánimo compasivo sin condescendencia ni complicidad”.

“El asunto de su ensayo —prosigue Octavio Paz— requería todo esto: el episodio de Gide es uno de los capítulos más impresionantes de la historia, casi siempre lamentable, de las relaciones entre los intelectuales del siglo XX y el comunismo. Fue una admirable lección de moral que, como es sabido, muy pocos se atrevieron a imitar”.

Efectivamente, el tema es fundamental porque alude a la seducción, fascinación y, finalmente, complicidad, que generó el proyecto comunista en buena parte de la inteligencia más destacada.

La historia de Gide puede condensarse fácilmente, pero sus repercusiones son vastísimas. Su decisión de contar al mundo lo que realmente vio, atreviéndose a publicar Regreso de la URSS, generó un cisma donde la responsabilidad intelectual confrontó abiertamente el compromiso con una causa. La racionalidad frente a la fe, la veracidad ante la ilusión, la crítica contra la propaganda, dos campos desde entonces delimitados perfectamente.

Gide fue acusado de traidor, de servir a los intereses de los enemigos de la patria comunista, pero el tiempo le terminó dando la razón puntualmente: el paraíso proletario era una inmensa prisión donde las libertades más elementales habían sido aplastadas.

La magistral reconstrucción que hace Alberto Ruy Sánchez del viaje y retorno de Gide a la URSS, del ambiente ideológico que lo rodeó y de la reacción fanática que produjo su disidencia, está entre los mejores ensayos con que podemos encarar el centenario de la Revolución rusa.

La lección moral de André Gide, como la definió Octavio Paz, sigue vigente; su desencanto del comunismo sigue siendo también una de las más lúcidas y valientes advertencias sobre el terror totalitario. La tristeza de la verdad que brillantemente ha documentado Ruy Sánchez.


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