Son días de cine; días de FICUNAM

Ayer, la directora del evento, Eva Sangiorgi, dio banderazo de inicio a la cuarta edición, con la película Se levanta el viento, de Hayao Miyazaki.
'Se levanta el viento' en una pantalla gigante instalada frente al templo de Santo Domingo, a dos cuadras del Zócalo de la Ciudad de México.
'Se levanta el viento' en una pantalla gigante instalada frente al templo de Santo Domingo, a dos cuadras del Zócalo de la Ciudad de México. (Cortesía FICUNAM)

México

Como preámbulo al inicio de la cuarta edición del Festival Internacional de Cine de la Universidad Nacional Autónoma de México (FICUNAM), anoche en la Plaza de Santo Domingo, su directora, Eva Sangiorgi, aseguró que "la apuesta es ofrecer una programación consistente".

"Los próximos días son días de cine", subrayó la experta en artes cinematográficas, para dar paso a la función inaugural del festival, Se levanta el viento, en una pantalla gigante instalada frente al templo de Santo Domingo, a dos cuadras del Zócalo de la Ciudad de México.

Ante cientos de amantes del "séptimo arte" reunidos en la vieja plaza frente a la antigua Escuela de Medicina de la máxima casa de estudios, inició la proyección al aire libre del filme, cuyo título original es The wind rises, de Hayao Miyazaki.

De acuerdo con el experto Maximiliano Cruz, altas dosis de ficción sirven a Miyazaki para relatar 30 años en la biografía de Jiro Horikoshi, ingeniero aeronáutico en el Japón de entreguerras y miembro estrella de la Mitsubishi Heavy Industries.

Al igual que en sus anteriores películas, en el plano moral no hay héroes ni villanos, a pesar de que el combustible para el desarrollo del personaje, la ventana a sus logros, miedos y pasiones, sea la guerra, expuso.

El protagonista aquí ya no es una doncella, sino un joven apasionado por el encanto de los aviones como artilugio humano para surcar el cielo, pasión compartida por el mismo director; el padre de Miyazaki trabajó en una fábrica que proveía los timones para los monoplanos que dieron reconocimiento a Horikoshi.

Es decir, los Tipo Zero (A6M Zero), el avión de caza más efectivo del imperio japonés que, hacia el final de la Segunda Guerra, fue utilizado en ataques Shinpu, o kamikaze, palabra erróneamente divulgada por los traductores estadounidenses y que en japonés significa "viento divino".

El viento que se eleva es el destino, su dirección y fuerza prefiguran la percepción del tiempo, tema primordial de la gran novela del siglo XX, La montaña mágica, de Thomas Mann, clara inspiración de Miyazaki.

El protagonista de aquel libro, Hans Castorp, representa a Horikazu, al igual que su mentor en el diseño aeronáutico, el italiano Gianni Caproni, quien se le presentó entre sueños, en el mismo sanatorio donde encontró el amor y la enfermedad del ser amado, la fragilidad de la vida que se debate como espiga al viento.

En The wind rises, la fantasía propia de la obra de Miyazaki pasa a segundo plano, insinuada en los arranques oníricos de Horikazu, supeditada a cierto ánimo de inmortalizar destellos que conforman la idiosincrasia de su país.

Por otro lado, uno de los principales objetivos del FICUNAM es la creación de nuevos públicos. Por esa razón, es llevado a diferentes espacios ubicados en esta ciudad. El Centro Cultural Universitario y algunos recintos culturales pertenecientes a la UNAM construyen la base del circuito de sedes.

La Cineteca Nacional ha formado parte del circuito y contribuido con las retrospectivas de las tres ediciones pasadas y se ha sumado a esta cuarta edición.

Para formar un público interesado en las propuestas culturales de vanguardia, el festival tiene ya tres nuevas sedes: La casa del cine, Cinenautas e Instituto Goethe. Este último ha colaborado en la realización de la retrospectiva del creador Harún Farocki, invitado especial del FICUNAM 2014.

A pesar de que el corazón operativo del festival se encuentra en el Centro Cultural Universitario, también alcanza las diferentes delegaciones del Distrito Federal, desde anoche y hasta el 9 de marzo.