'No ficción', una historia de amor distinta, rara, explica Alberto Fuguet

En la vida del escritor chileno Alberto Fuguet había una historia de amor no realizada que siempre estuvo en la fila de espera para convertirse en literatura.
Los protagonistas de su relato son dos hombres.
Los protagonistas de su relato son dos hombres. (Especial)

México

En la vida del escritor chileno Alberto Fuguet había una historia de amor no realizada que siempre estuvo en la fila de espera para convertirse en literatura. No encontraba el tono, quizá ni el momento, pero llegó el día en que se puso a escribir una trama que le pertenecía, aunque también al otro protagonista del relato, lo que se conjunta en la novela No ficción (Literatura Random House, 2015).

Si bien la mayoría de las novelas que uno lee están muy inspiradas en hechos reales, en la vida del autor y todo lo que le rodea, también hay momentos en que es necesario quitarle un poco de ficción a la no ficción: una historia de cariño, de amor, de una amistad mal llevada o que supera los bordes, explica Fuguet.

"Alex es un escritor que ve a un amigo con el que no se encontraba desde hace un par de años, y le dice que va a escribir sobre él. A partir de ahí viene la negociación sobre cómo hacer el libro, porque Renzo no quiere que escriban de él; pero se da cuenta de que el escritor tiene la palabra y el poder, y es mejor hacerse amigo de él y un poco seducirlo o negociar con él".

Es una historia donde el amor y el proceso de escritura son ejes de la trama; pero al ser un pasaje personal que vuelve ficción la no ficción, aquello se convierte en otro tipo de reflexión, donde la diferencia es que en la vida real un escritor nunca debiera pedir permiso: se piden permisos internos, se negocia con uno mismo., pero "no se va a golpear a las casas y a decir 'voy a escribir de ti'".

Un pasaje personal

El pasaje le pertenece a Fuguet: sentía ganas de contarlo más allá de que los protagonistas de la historia de amor fueran dos hombres. En el pasado, ese tema no había formado parte de su bibliografía, si acaso había escrito acerca de tipos perdidos, pero no una trama de amor.

"De pronto me di cuenta de que sí tenía una historia de amor por contar: había entendido mal las señales, me había involucrado más de la cuenta con un amigo y me dieron ganas de escribir una historia de amor, entre otras cosas porque era una historia curiosa, distinta, rara: no era cursi, era masculina... Hasta podía ser divertida, incluso difícil de entender porque es un amor un poco platónico, que no se concreta físicamente pero sí en todos los otros aspectos".

Uno de los desafíos fue contar una historia de amor diferente, no entre un hombre y una mujer, que no suele cuestionarse; pero Fuguet está convencido de que falta mucho tiempo para que la gente entienda que se puede hablar de muchas formas de amor.

"Me pareció muy atractivo escribir una historia de amor distinta, compleja, donde cada personaje tuviera sus razones para no concretar la relación", explica el escritor, quien advierte que la meta era explorar la forma de narrar, cómo se arman los libros, cómo se inventan los personajes, sobre todo cuando no son totalmente ficticios sino que tienen un asidero en la realidad, en la No ficción.

"Partí por el lado más literario, por cómo contarlo, aunque el personaje fuera un álter ego mío; cuando me di cuenta de que si no lo hacía así podía meterme al melodrama o a lo cursi, pensé que la historia debía contarla con pasión, con cariño, con empatía, con erotismo incluso, pero desde la literatura. No quería una novela romántica en el sentido tradicional", explica Fuguet.