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Lunes , 15.10.2018 / 21:55 Hoy

Festa/Bogotá /II

En esta ocasión, grupos de al menos 10 ciudades colombianas engalanaron el Festa.

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El Festival de Teatro Alternativo de Bogotá (Festa) contó en 2018 con grupos provenientes de Brasil, Argentina-Dinamarca, Estados Unidos, Bolivia, Ecuador, Venezuela y México (con grupos de Ciudad Victoria, Guadalajara, Guanajuato y CdMx) en una fiesta en la que, como pocas, se respira un aire de solidaridad y preocupación por el otro, por el hermano, vecino, colega. De alguna manera, el Festa posee un perfil en el que se vuelcan las preocupaciones de nuestra Latinoamérica dolida, distinto a otros festivales que privilegian la espectacularidad o el gran formato (que puede ser de enorme calidad, sin duda, y en ello estriba su importancia y riqueza) por encima del discurso, del interés de convocar la reflexión y la conexión vía el contenido que nos hermana.

En esta ocasión, grupos de al menos 10 ciudades colombianas engalanaron el Festa. Pude asistir a una versión para niños de El fantasma de Canterville, de Oscar Wilde, a manos de la agrupación Teatro Libre, que festeja este año sus 45 de vida colectiva en uno de los teatros más bellos de Bogotá. Si bien está resuelto con una estética de un teatro para niños que raya en la obviedad, lo hace bien —la dramaturgia goza de una impunidad poco deseable en la resolución de la trama—.

Teatro Escena 3 de Medellín presentó un proyecto bajo el nombre de Réquiem a cuatro manos, en el que intervinieron los dramaturgos directores Iván Gordillo (México), Daniel Huarocc (Argentina), Rodrigo Rodríguez (Bogotá) y Jorge Iván Grisales (Medellín). Los temas evidentes (por urgentes) de las desapariciones forzadas en tres países, esas cicatrices imposibles de sanar con soluciones fáciles, es el hueso de estos cuatro textos. Si bien el montaje posee valores y se nota un lenguaje común y un combo artístico bien integrado, le falta llegar a una cohesión que permitiera un resultado artístico redondo.

También de Medellín, Oficios de difuntos, de Jorge Andrés Liberos Lopera con la compañía Jabru, nos sorprendió no solo por una fina dramaturgia ausente prácticamente de palabra para dar vida a sus hermosos y conmovedores títeres, sino por la profundidad de los temas de la ausencia, la decrepitud, el pasar de la vida. El extraordinario manejo técnico, la precisión y limpieza de este trabajo, lo ponen en mi lista de favoritos de este Festa 2018. A pesar de que en alguna otra ocasión en este espacio he escrito ya de Camilo, el cura guerrillero, no puedo dejar de mencionarlo por ser una maravillosa creación colectiva del grupo La Candelaria, dirigido por esa fantástica mujer y luchadora social incansable que es Patricia Ariza.

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