John Berger: una vida entre las letras y el arte

Ganó el Premio Booker, uno de los galardones con mayor prestigio en lengua inglesa por la novela 'G'; fue de las plumas más influyentes de su generación.
En diciembre de 2007 llegó a la selva chiapaneca a conocer el movimiento zapatista.
En diciembre de 2007 llegó a la selva chiapaneca a conocer el movimiento zapatista. (Especial)

México

Hace poco más de nueve años, en diciembre de 2007, el escritor británico John Berger llegó a la selva chiapaneca a conocer al movimiento zapatista. Aquella fue su primera visita a México, resultado de una correspondencia que sostuvo con el subcomandante Marcos, y que sirve para hacer un bosquejo de lo que fue la vida y la obra del también crítico de arte: poner la pluma, la escritura, al servicio de la realidad, una realidad de la que se despidió a los 90 años de edad.

La noticia de su fallecimiento, en su residencia en Francia, la dio a conocer la editorial Alfaguara, que en su página en Facebook anunció el hecho: “Con gran tristeza despedimos hoy a John Berger, autor de G y Puerca tierra, entre tantos otros títulos memorables. Para nosotros ha sido un honor tener la ocasión de editar sus obras en castellano. Hasta siempre maestro”.

Berger nació el 5 de noviembre de 1926 en Highams Park, Londres, y estudió arte en la Central School of Art y la Chelsea School of Art, de la capital británica, un tiempo en el que comenzó a relacionarse con el partido comunista británico, al grado de que durante más de una década se definió como un crítico de arte marxista.

Su pasión por la pintura duró prácticamente hasta llegar a los 30 años de edad, cuando tomó la difícil decisión de abandonar las artes plásticas para dedicarse por entero a la escritura, no porque dudara de su talento como pintor, según llegó a confesar en diferentes entrevistas, sino porque sentía que su palabra, la escritura, hacía más falta en aquel momento, el auge de la guerra fría.

En 1952 comenzó a colaborar con el semanario de izquierdas New Statesman y se convirtió muy pronto en uno de los más famosos críticos marxistas teñidos por el humanismo.

Compromiso de la creación

Berger comenzó su carrera literaria no como ensayista, sino con una novela, A Painter of Our Time, que escribió en 1956, publicó en 1958 y que fue muy polémica, incluso, en una entrevista con el diario The Guardian, explicó que el libro había sido fruto de su convivencia con un grupo de refugiados políticos del fascismo, cada uno de los cuales tenía su historia a contar sobre Budapest, Berlín y Viena.

Considerado uno de los escritores más influyentes de su generación, el mismo año en que publicó Los modos de mirar, Berger regresó a la ficción con G, novela picaresca de carácter experimental con la que ganó el premio Booker y el James Tait Black Memorial Prize.

En 1972 publicó su libro de ensayo más famoso, Los modos de mirar, que luego sería convertido en una serie de televisión para la BBC.

El polifacético artista también colaboró como guionista con el director de cine suizo Alain Tanner en algunas películas, entre ellas La Salamandre y Jonás que tendrá 25 años en el año 2000.

Con el fotógrafo Jean Mohr publicó el libro Another Way of Telling, sobre la técnica documental y la teoría de la fotografía. Otros libros suyos fueron Arte y Revolución,El momento del cubismo y otros ensayos, Éxito y fracaso de Picasso, Sobre el mirar, Fotocopias, La forma de un bolsillo y La Trilogía: De sus fatigas, sobre la experiencia de los campesinos europeos emigrados a la ciudad, la cual empezó a publicarse durante la década de los ochenta y en la que también abordó el cambio social provocado por el tránsito de lo rural a lo urbano.

“Tal vez mi aversión por el poder político, sea cual sea su forma, demuestra que soy un mal marxista. Intuitivamente siempre estoy al lado de aquellos que viven dominados por ese poder”, solía comentar John Berger.

Apenas en mayo de 2015, Alfaguara publicó en español Rondó para Beverly, una obra que comenzó a escribirse un mes después de la muerte de su mujer —Beverly Bancroft, en julio de 2013—, cuando John Berger escucha un rondó de Beethoven que de alguna manera la traía de regreso.

El volumen, que se ilustró con dibujos de John Berger y de su hijo Yves, se transformó en un homenaje que apostaba por mostrar el recuerdo del amor y las posibilidades de la memoria.