La exportación, muy difícil para editoriales mexicanas

El intercambio comercial de libros entre México y España presenta muchos y diversos problemas que hacen que sea muy desigual.
Déborah Holtz, directora de Trilce.
Déborah Holtz, directora de Trilce. (Mónica González)

México

Las relaciones editoriales entre México y España, más allá de la historia, siempre han representado un diálogo un tanto desigual, en especial por los apoyos que pueden recibir los editores españoles para traer sus libros a México, se coincidió en las primeras mesas del cuarto Encuentro Talento Editorial, que se realiza en el contexto del Hay Festival Ciudad de México, a desarrollarse hasta el domingo en 11 sedes.

En un espacio en el que se reconocieron las aportaciones de los editores mexicanos, sobre todo en la época del franquismo, cuando las publicaciones que más se distribuían provenían de Mèxico, se habló de los problemas que se enfrentan en ambos países, en algunos casos compartidos, en otros pertenecientes a uno de ellos.

“En la época más oscura de España lo que hizo Franco fue deshacerse de las cabezas pensantes y de lo que le da vista a un país”. Pero sus libros llegaban a España, y “eso hay que agradecérselo a México”, destacó Raquel Garrido, directora de Apila Ediciones.

Así, por ejemplo, José María Espinasa, director de Ediciones Sin Nombre, recordó que no se ha podido concretar el precio fijo al libro, pero en especial se refirió a los problemas en la compra de derechos que enfrentan los sellos independientes, porque se quieren aplicar de la misma manera, sin importar el tamaño de la editorial.

“Hay que presionar y sensibilizar a los gestores de los derechos sobre los distintos modelos existentes, donde la compra secundada puede ser provechosa para un tipo de autores y no para otros, o para un tipo de editoriales y no para otras”, comentó.

Bajo el tema “Puentes de letras: las relaciones editoriales entre España y México”, en el encuentro están reunidos editores y libreros de ambos países, con reflexiones lo mismo acerca del presente económico de los intercambios, que de la presencia de editoriales independientes tanto en las librerías mexicanas como en españolas, si bien uno de los temas que más interés despertó en un primer momento es el de la distribución de los libros.

Elena Enríquez, de Ediciones ERA, señaló que para los editores mexicanos resulta casi impensable llevar libros a España porque los costos hacen inviable ese esfuerzo, y por ello muchas veces prefieren vender los derechos de sus libros, aun cuando haya esfuerzos como los de Sexto Piso, que tiene una filial en España.

“Si quiero vender a cualquier otro país de América Latina, a las librerías les resulta incosteable pagar. Los editores nos piden que les vendamos los derechos, pero entonces nos topamos con que no podemos vender los derechos para toda la lengua. Tener ingresos de otros países para los editores mexicanos resulta impensable”.

Por ello a los editores mexicanos ya no les da mucha nostalgia la distribución internacional, no solo porque es demasiado costoso el envío de los libros, a lo que se suman los impuestos que se aplican en cada país, por lo cual muchos ya se han dado por vencidos, según Déborah Holtz, directora de Trilce Ediciones, quien añadió: “Prefiero vender los derechos que tratar de exportarlos”.

En el primer día de actividades también se reflexionó sobre el peligro que enfrentan las editoriales, sobre todo ante la posibilidad de que sea “Berlusconi quien decida qué se debe leer”, de ahí que sea necesario impulsar la presencia de editores que ayuden a descubrir autores que enseñen a pensar, a entender la situación en el mundo.

Las actividades del encuentro continuarán hoy en el Centro Cultural de España, con temas como vender libros españoles en México y viceversa, el editor como estrella y el futuro de las relaciones editoriales entre ambos países, el cual va a concluir con una mesa de evocación a Carmen Balcells, la agente literaria fallecida recientemente.