Experimento de preparatoria se frustra por segunda vez

El proyecto de tres estudiantes que ganó una convocatoria de la NASA fue lanzado en el cohete "Antares", que estalló en octubre de 2014, y en el "Falcon 9", que explotó hace dos días.
Gabe Voigt, Joe Garvey y Rachel Lindbergh, alumnos de la escuela militar Joint Base Charleston, en Carolina del Sur.
Gabe Voigt, Joe Garvey y Rachel Lindbergh, alumnos de la escuela militar Joint Base Charleston, en Carolina del Sur. (Kellye Voigt/AP)

Cabo Cañaveral

Tres estudiantes de preparatoria creían que por fin iban a darse el gusto de su vida cuando hace dos días vieron partir rumbo al espacio el experimento científico con el que ganaron un concurso de la NASA; era una segunda oportunidad, ya que lo habían intentado en octubre, pero el cohete Antares que lo llevaba explotó con el proyecto adentro.

El domingo pasado el entusiasmo de los jóvenes se tornó en frustración apenas minutos después de que despegó el cohete Falcon 9, de la empresa SpaceX, cuando se enteraron que la nave de carga que llevaba el instrumental, así como numerosos suministros para la Estación Espacial Internacional en órbita, otra vez se partió en mil pedazos.

Originalmente, el experimento debió llegar al espacio en octubre pasado transportado por un cohete Antares desde Wallops Island, Virginia, pero segundos después del despegue estalló. Joe Garvey y Rachel Lindbergh sintieron emocionalmente el impacto.

Filamentos de estaño

Joe Garvey, Rachel Lindbergh y Gabe Voigt, alumnos de la escuela militar Joint Base Charleston, en Carolina del Sur, en junio de 2014 fueron notificados por el Programa de Experimentos de Vuelo Espacial para Estudiantes de la NASA de que su proyecto era uno de los 18 seleccionados para enviar a la Estación Espacial Internacional (EEI).

Habían ideado un intrincado proyecto con circuitos electrónicos para analizar cómo afecta la formación de filamentos de estaño en circuitos que emplean soldadura sin plomo, un experimento relevante tomando en cuenta que esos filamentos afectan el funcionamiento de satélites y naves espaciales, destacó la agencia espacial estadunidense en su sitio web.

La NASA ejemplificó que ese fenómeno fue el que provocó la destrucción de los satélites Galaxy IV, GalaxyIIIR y Solidaridad 1.

Por experiencia, los técnicos de la agencia creen que la fuerza G en el viaje hacia y desde la EEI, así como la microgravedad experimentada en órbita es lo que promueve el crecimiento de esos filamentos en las placas de circuitos electrónicos.

Los estudiantes pretenden enviar a la EEI un banco de pruebas con circuitos hechos con soldadura libre de plomo para comparar el desarrollo de los filamentos de estaño con el banco de pruebas de control que se mantiene en la Tierra.

El objetivo es analizar la masa, la longitud, la estructura y la densidad de los filamentos que se generen en la Tierra y en el espacio para aumentar la comprensión actual de los efectos de los vuelos espaciales y la microgravedad sobre la estabilidad de los dispositivos electrónicos puestos en órbita.

Lección de vida       

Ocho meses después de que explotó el Antares los experimentos de otros grupos de estudiantes habían prosperado al ser lanzados en diversas misiones. Finalmente, el domingo les volvió a tocar el turno a Joe, Rachel y Gabe, dirigidos por la profesora Kellye (madre de Gabe).

Fueron en automóvil hasta Cabo Cañaveral para ver partir el cohete de la empresa SpaceX que debía llevar por fin su proyecto a órbita. El cohete despegó ante la alegría del grupo y después se encaminaron a almorzar, pero en el camino empezaron a llegar mensajes de texto a sus teléfonos, entre ellos uno de la abuela de Rachel, que les manifestaban su pesar.

“Pensamos que abuela estaba viendo el canal equivocado”, recordó Rachel desde su hotel, pero estaba en lo cierto: el cohete se destruyó y el experimento estudiantil quedó destruido por segunda ocasión.

Esta vez, afirmaron los estudiantes, no les dolió tanto, quizás porque no presenciaron la destrucción del cohete, conjeturó Joe. Rachel admitió que en el terreno complicado del transporte espacial puede haber fallas.

“Hay muchas lecciones de vida que extraer de esta experiencia”, comentó Gabe. “Si algo ocurre, no significa que sea el final definitivo”, abundó.

Después de la falla del primer lanzamiento, los estudiantes perfeccionaron su experimento para incluir circuitos del transbordador espacial Endeavour. Ahora prometen que la próxima vez el proyecto será todavía mejor.

Joe concluyó que no ha perdido la esperanza de concretar el experimento antes de graduarse, para lo que faltan dos años.