Vigencia del exilio argentino en México: fotografías, documentos, testimonios

El Museo Archivo de la Fotografía alberga una muestra que conmemora 40 años de la llegada de estos inmigrantes a nuestro país.

Ciudad de México

Cuatro décadas han pasado desde que Argentina vivió la más cruenta de sus dictaduras. El 24 de marzo de 1976, una Junta Militar encabezada por Jorge Rafael Videla, Emilio Massera y Orlando Agosti, inició el llamado Proceso de Reorganización Nacional, quitando del poder por la fuerza a la entonces presidenta María Estela Martínez de Perón (Isabelita).

El golpe de estado dejó un saldo de más de 30 mil desaparecidos y cientos de miles de exiliados. Muchos de éstos llegaron a México, se integraron a la vida pública, sobrevivieron y formaron familias.

Cineastas, periodistas, arquitectos, académicos, historiadores, economistas, sociólogos, antropólogos, escritores, promotores culturales, actores y cantantes argentinos, entre otros muchos, encontraron aquí esperanza y tranquilidad para continuar sus vidas y desarrollar sus profesiones.

La exposición México, ciudad refugio. A 40 años del exilio argentino, que se presenta hasta principios de junio en el Museo Archivo de la Fotografía (MAF), muestra el paso por nuestra nación de los llamados argenmex (argentinos radicados en México por motivos políticos), y lo agradecidos que están de haber sido tan bien recibidos.

La exhibición termina con la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa como un ejemplo de la preocupación de la comunidad argentina por la situación política actual de México, dice en entrevista Valentina Siniego, curadora de la exhibición.

¿Cómo surgió esta exposición?

En octubre de 2015 se realizó una reunión entre diferentes instituciones y personas interesadas en realizar una serie de actividades en torno a la conmemoración de los 40 años de exilio argentino en México. En dicha reunión participaron la Secretaría de Cultura de la CdMx, la Embajada de Argentina, la Fundación por la Democracia, diversas universidades y un grupo independiente de argenmex, entre otros.

El encuentro giró en torno a la importancia de recordar cómo y por qué sucedió este asilo, sin dejar de poner en la mesa la inmigración de otras naciones “hermanas” a causa de las dictaduras regionales. En la exposición hablamos de los argentinos que se asilaron en México, siendo éste uno de los grupos más numerosos, pues se manejan cifras de entre seis y ocho mil personas desplazadas entre 1976 y 1983. A 40 años de la implantación de la dictadura es importante resaltar la participación de este país y, en específico de la CdMx, como un ejercicio fundamental de la memoria colectiva; contar esa historia y, ante todo, no olvidar. Esto nos parece importante tanto para quienes lo vivieron en primera persona como para México y los mexicanos que acompañaron este episodio hombro con hombro. De este encuentro surgieron muchas ideas y propuestas, como la de realizar una exposición que diera cuenta de algunos de los momentos de ese exilio que se prolongó hasta 1983, con la llegada de un gobierno democrático que puso fin a la dictadura. En noviembre pasado sostuvimos una reunión con el secretario de Cultura, Eduardo Vázquez Martín, donde me invitó a realizar la curaduría de esta exposición. Al poco tiempo nos reunimos en el Museo Archivo de la Fotografía (MAF) María del Carmen Tostado, la directora, el fotógrafo, museógrafo y también curador de esta exhibición Ignacio Vázquez, el arquitecto Carlos Lavore, y parte del equipo de la Fundación por la Democracia.

¿Cómo está dividida la muestra?

La exposición está dividida en tres salas: en la primera se habla del contexto regional de América Latina, de Argentina, la dictadura, la represión y el exilio como única opción para algunos. En la segunda sala se aborda el exilio en general: la llegada a México, la solidaridad y la denuncia internacional de lo que sucedía en el país sudamericano; proyectos, la democracia, los Juicios realizados a la Junta Militar y los principales perpetradores, México, Ayotzinapa, una mirada conjunta y los abrazos de la democracia. La última parte de la exhibición está dedicada a las casas del exilio y a los testimonios.

¿Cuántas piezas tiene?

La exposición cuenta con aproximadamente 150 piezas entre fotografías, documentos, publicaciones y cerca de 40 testimonios personales. Contamos con fotografías y material de archivo de artistas e investigadores. También se exponen las imágenes del Archivo de Reporteros Gráficos de la Argentina (ARGRA) que formaron parte de la exposición y libro 30 años de Fotoperiodismo en Democracia. Por otro lado, se pueden apreciar varias imágenes de Adelina, madre de Carlos Alaye, una de las primeras madres de la Plaza de Mayo que cada jueves, desde abril de 1977, marchan exigiendo información sobre el paradero de sus hijos desaparecidos. Una de las piezas destacadas es Los libros prohibidos de la dictadura, de Ignacio Vázquez, que acompaña la imagen emblemática de la quema de 24 toneladas de libros del Centro Editor de América Latina, llevada a cabo en 1980, captada por Ricardo Figueira.

Las fotografías Ayotzinapa y la buena memoria, de 2015, así como La clase, realizada en 1967 por Brodsky, se muestran en la última sala. También pueden apreciarse las imágenes de la serie MADRE, del fotógrafo y editor de la revista Dulce X negra, Marcos Adandia. La serie fue realizada como un homenaje a las Madres de la Plaza de Mayo al cumplirse 30 años de la democracia argentina.

Contamos también con la instalación Passus exilio del artista Federico Joselevich Puiggrós y El objeto del exilio pieza del mismo artista en colaboración con Liza Casullo, que propone una mirada de los exiliados en México que regresaron a la Argentina una vez instaurada la democracia. Por último, se encuentra la pieza de Soledad Parisí: Los juguetes del exilio, integrada por testimonios y fotografías.

¿Por qué le parece importante conmemorar el 40 aniversario del exilio argentino?

Para responder esta pregunta me gustaría citar parte del testimonio de Martín Levenson, exiliado argentino, quien ha dejado la siguiente frase en las redes sociales en el contexto de esta fecha:

“(…) Llegar a México, encontrar un lugar donde ese terror pueda quedar atrás, un lugar donde pueda quedar atrás, imaginar en medio de ese dolor encontrar un lugar seguro que te acoge y te abre sus puertas y te da oportunidad de reconstruir una familia básicamente con amigos, te permite la oportunidad de trabajar, desarrollarte, que permite a tus hijos estudiar, que te permite salir a la calle, conocer playas, montañas, comidas, reinventarte… volver a hacer una vida. Y ese espacio es México para nosotros, y no nos cansaremos nunca de agradecer lo que nos fue dado cuando llegamos aquí. Hoy es mi patria y puedo decir: ‘Gracias Patria por recibirme’. Y por eso creo que es importante entender de donde vinimos, comunicar nuestra experiencia del terror y recordar de dónde salimos. Juntos debemos evitar que ese terror nos alcance nuevamente y que se reproduzca sobre generaciones futuras: ‘Nunca Más’, es la consigna que hemos de mantener vigente. Es nuestro deber estar conscientes de ese dolor y decir una y otra vez que no deben faltar 43, que no deben faltar 30 mil argentinos, ni 30 mil mexicanos. Como mexicano, como argenmex, es una responsabilidad no permitir ni olvido, ni perdón y exigir, ante todo, verdad y justicia”.

Háblenos de las aportaciones del exilio argentino a México...

Citaré el texto del secretario de Cultura de la Ciudad de México, Eduardo Vázquez Martín: “(…) Nuestra capital recibió en 1976, hace 40 años, a los exiliados argentinos, en la línea de una tradición que nos enorgullece y reconoce el mundo entero. Y aquí esos exiliados, perseguidos por regímenes militares enemigos de las libertades y los derechos de las personas, tuvieron hijos y nietos que han alimentado nuestra cultura con creaciones diversas, con ideas, con trabajo, con cariño. Migrantes y exiliados que generosamente dan al país lo mejor de sí mismos. De eso trata esta exposición: no del testimonio de alguien que viene de fuera y se mantiene ajeno, sino de aquellos que se volvieron nuestros vecinos, hermanos y ciudadanos, de este crisol cambiante que es nuestra Ciudad de México. Por eso esta exposición se refiere a nosotros, al patrimonio cultural, ético y político que construimos a partir de la generosidad de un país y una ciudad que siempre que abre los brazos, da consuelo y asilo a los perseguidos, multiplica su riqueza y fortalece sus libertades”.

Hay una generación de hijos de asilados que han crecido en México. ¿Cómo se aborda este tema en la muestra?

El tema se aborda dando voz a quienes llegaron, a quienes los recibieron, a quienes nacimos aquí. Están presentes las diferentes posturas, voces, generaciones, espacios de incidencia y las diferentes experiencias. Al final de la sala del exilio presentamos dos colaboraciones de estas generaciones, el trabajo de Mariana Rodríguez y el de Paula Mónaco Felipe. En la sala de testimonios también están presentes esas voces a través de fotografías y objetos.

En la organización de la exhibición participaron exiliados argentinos. ¿En qué consistió su participación?

Toda la exposición fue realizada desde el principio en forma colaborativa. Como mencionamos antes había un “grupo impulsor” (en su mayoría argenmex) al que se fueron sumando día con día más personas y nos hicieron llegar sus comentarios, testimonios y la aportación de material documental de primera mano. La mayoría del material expuesto es material compartido por particulares, protagonistas de las experiencias que se narran.

Todos los textos de sala también llevan esta misma línea. En la muestra aparecen textos de Eduardo Jozami, Pilar Calveiro, Mempo Giardinelli, Jorge Luis Bernetti, Néstor García Canclini, Nicolás Cabral, Carlos Lavore, José Candia, Francisco Felipe Yofre,  el colectivo Hijos por la Identidad y la Justicia contra el Olvido y el Silencio (HIJOS. México), Paula Mónaco Felipe, Modesto López, Beatriz Torres, entre otros. Además de los testimonios personales que forman parte de la sala La casa del exilio.

¿La exhibición habla sobre los argentinos que decidieron volver a su país al terminar la dictadura? ¿Cómo se aborda este tema?

Se aborda el momento en que llega la democracia y muchos comienzan a valorar la opción de volver. Se trata de dos formas diferentes, por un lado la histórica, es decir, la llegada de la democracia con la toma de poder del ex presidente Raúl Alfonsín, su visita a México, todo lo que significó y la búsqueda de resarcir los daños que causó la dictadura sobre buena parte de la población. Es un ejercicio que sirve para cuestionar y juzgar.

Por otro lado, se aborda de una forma lúdica con dos piezas, una de Federico Joselevich Puiggrós que actualmente vive en Buenos Aires, titulada El objeto del exilio. Ésta es una colección de cajas con recuerdos y objetos que esos argenmex que regresaron a Argentina conservaron como talismanes, depositarios de la memoria. La otra pieza consiste en cuatro fotografías y testimonios. Este trabajo forma parte del proyecto de tesis de Soledad Pasisí, quien radica en Córdoba, Argentina, y realiza una investigación sobre la memoria y el exilio.

¿Por qué decidieron terminar la muestra con Ayotzinapa? ¿Qué cree que significó para la comunidad argentina que se exilio en México ese caso?

No es tolerable ni acá ni allá, ni hace 40 años, ni hoy. Este esfuerzo por recordar y por conmemorar es con el único objetivo de no olvidar, de no permitir que se repita, de no dejar de ser quienes somos, todos los días tenemos esa tarea, es parte de ser “de aquí” sin dejar de ser “de allá”. Son nuestras la repulsión y reprobación de las atrocidades perpetradas en Ayotzinapa, entre demasiados ejemplos que se suman diariamente. Son nuestros desaparecidos. Este dolor nuestro es una cara más de ser argenmex. Tenemos otro pasado. Nos duele diferente. Nos significa diferente, pero es nuestro.

Las piezas que se exponen en torno a ese tema son todas de argenmex o argentinos directamente, como el texto de Paula Mónaco Felipe, el video de Marcela Rodríguez y las fotografías emblemáticas de Marcelo Brodsky. Pensamos nuestra realidad sin olvidar el origen del que venimos. La experiencia está siempre presente. Hay un profundo dolor e impotencia en saber que hay diferentes rostros de un mismo monstruo. Todos y cada uno, luchamos diariamente desde diferentes trincheras para defender nuestros derechos, para salvar la vida y la de nuestras familias. Es aquí cuando el caso de los 43 normalistas desaparecidos se convierte en un tema de todos. Como argenmex, como mexicanos, como argentinos en eterna deuda, nos sumamos a reclamar por la aparición con vida tanto de los 43, como de los miles de desaparecidos en México y Argentina.