San Pedro Mártir: subida al cielo

El observatorio de la UNAM ubicado en la península de Baja California fue una idea del astrónomo Guillermo Haro Barraza, de quien su viuda, Elena Poniatowska, acaba de publicar una biografía.

México

A 100 años delnacimiento de Guillermo Haro Barraza, pionero de la astronomía mexicanacontemporánea y miembro de El Colegio Nacional (el más joven en ingresar),Elena Poniatowska acaba de presentar el libro El universo o nada. Biografíadel estrellero Guillermo Haro (Seix Barral, 2013). Su lectura me motivó aconocer el observatorio astronómico que Haro propuso instalar en BajaCalifornia antes de renunciar a la dirección del Instituto de Astronomía de laUNAM en 1968. Ala fecha es el más importante y alto del país, así como uno de los mejorsituados en el mundo.

Llegar alObservatorio Astronómico Nacional de San Pedro Mártir (OAN-SPM) toma seis horasdesde la ciudad de Ensenada. Los paisajes de la carretera quitan el aliento,aunque no de la misma forma que el hielo negro y los acantilados. Paula, hijade Guillermo Haro, recuerda: “Una vez subí con él en una pickup, me diomucho miedo porque yo sentía que la camioneta se iba a voltear de tantoforzarla, me quise bajar, pero me dijo: ‘Tú aquí te quedas’ y subimos porquesubimos”. A pesar de que el camino ha mejorado bastante en los últimos 40 años(los primeros telescopios se colocaron en 1971), acceder al Parque Nacional SanPedro Mártir sigue exigiendo un esfuerzo considerable. Solo allá arriba, a dosmil 830 metrossobre el nivel del mar, uno empieza a entender por qué a mediados de los añossesenta Guillermo Haro y otros científicos concluyeron que la parte más altadel parque —el Cerro de la Cúpula— era un lugar ideal para construir unobservatorio.

“La sierra de SanPedro Mártir es la mejor ubicación para observar el cielo en México y lasegunda en el mundo, después de Mauna Kea, en Hawái”, me cuenta el defeño PedroFrancisco Guillén Reyes, o Paco, maestro en Astrofísica y operador detelescopio en el OAN-SPM. “Aquí estamos muy alejados, sin contaminaciónlumínica; la mayor parte del año tenemos noches despejadas y la humedadrelativa es muy baja, así que la luz llega derechita”. Este aislamiento como demonjes (“más bien de vampiros”, me corrige Paco) supone una gran ventaja parala observación, aunque quién sabe si también para la vida personal de losveintitantos trabajadores, entre administrativos y académicos, que pernoctanunos 15 días al mes en la residencia del observatorio en temporada regular.“Nuestra vida familiar es medio particular porque dura seis meses del año, sitienes un hijo de 10 años solo lo ves cinco”, me comparte Esteban Valdés, supervisoradministrativo del OAN-SPM. “Por eso nos tratan tan bien aquí. Pagan muy bien ytenemos dos cocineros que nos preparan menús balanceados, además de que es unprivilegio trabajar en la máxima casa de estudios”. Se refiere, naturalmente, ala Universidad Nacional Autónoma de México, de cuyo Instituto de Astronomíadependen tanto este observatorio como el Observatorio Astronómico Nacional deTonantzintla (OAN-T) en el estado de Puebla.

Mientras escucho aEsteban, puedo darme cuenta de que atrás de él, en una salita de estar, algunoscompañeros suyos ven una película protagonizada por Adam Sandler. Estáncontentos. Y me acuerdo de que antes de pasar al Observatorio, en la entradadel parque, noté que el guardabosques revisaba su Facebook. ¿Cuál aislamiento, entonces?Esteban me explica: “Aquí arriba no nos sentimos tan solos porque tenemosinternet, televisión satelital y calefacción por diésel; ahora la electricidades por generadoras diésel, pero hay un proyecto para traer luz como en unos dosaños”. Y agrega: “Eso sí, aquí no se permite el alcohol, pero tabaco sí, sefuma mucho”.

Tanto en labiografía que escribió Elena Poniatowska como en el documental que dirigió suhijo Felipe este año, quedan claros los méritos de Guillermo Haro en laastronomía nacional e internacional: descubrió un cometa, una supernovaextragaláctica y los objetos Herbig-Haro; recibió el Premio Nacional deCiencias en 1963 y la Medalla Lomonósov en investigación en Ciencias en la URSSen 1986; dirigió el observatorio de Tonantzintla; perteneció a variassociedades astronómicas; escribió más de 80 artículos de investigación sobrediferentes aspectos de la astronomía... Pero ¿qué tanto lo recuerdan suscolegas en San Pedro Mártir? “Aquí lo mencionan mucho, los astrónomos viejos loconocieron, yo solo sé de él por el documental que nos pusieron, el que hizo suhijo”, admite Esteban. Por su parte, Paco opina que actualmente hay astrónomosigual de buenos que Haro, como Luis Felipe Rodríguez, quien “ha aportado muchoen varios campos de investigación”, o Manuel Peimbert, “que ha abierto brechadesde joven”.

Cuando uno oyehablar a Paco, da la impresión de que la astronomía es la disciplina másrevelante que existe. Se trata del mismo entusiasmo que muestra Joel HerreraVázquez, responsable óptico del observatorio, cuando dice: “La astronomía esciencia básica, si se destruyera la civilización y nuevos hombres poblaran laTierra, las primeras ciencias que se desarrollarían serían la agricultura, lamedicina y la astronomía; para cultivar se necesita conocer el cielo”. Almomento de preguntarle por los telescopios —2.15m, 1.5m, 0.84m—, Joel no tieneempacho en soltarme datos técnicos sobre obturadores, lentes y leyes de laóptica como quien habla de lo que cenó ayer. Esto cenan, desayunan y comen lostrabajadores del OAN-SPM que reciben con amabilidad a los visitantes y en cuyasmentes pueden observarse estrellas curiosas: “No hemos visto ningún OVNI, perosi te dijera tendría que matarte”, “los astrónomos son los científicos másrigurosos que conozco”, “México es una potencia astronómica”, “las nebulosasplanetarias son los objetos más bonitos del universo”, “siempre digo que soycontador público para que las mujeres no se espanten”, “sí debe haber vida enotros planetas”. ¿Qué pensaría Guillermo Haro, a quien le deben tanto, si losleyera con sus lentes de aro desde sus tumbas en la Rotonda de las PersonasIlustres y en Tonantzintla? A lo mejor se enojaría al enterarse de que “no nosha visitado ningún Presidente; bueno, solo el presidente municipal una vez”.


El OAN en siete fechas

—1878. Se inaugura el OAN en elCastillo de Chapultepec.

—1908. El OAN se traslada aTacubaya.

—1929. El OAN pasa a formar partede la Unam, a causa de la Ley Orgánica promulgada por Emilio Portes Gil.

—1948. Guillermo Haro es nombradodirector del OAN. Tres años después se funda el observatorio de Tonantzintla.

—1967. Surge el Instituto deAstronomía de la Unam. Un año después Haro renuncia al OAN.

—1971. La Unam coloca losprimeros telescopios en San Pedro Mártir. A pesar de que el proyecto ya no lepertenece, Guillermo Haro concluye el trámite para adquirir el telescopio de2.15m, instalado en 1979. Con esto, se inaugura formalmente el OAN-SPM.Simultáneamente, Haro funda el Instituto Nacional de Astrofísica, Óptica yElectrónica (INAOE) en Tonantzintla e impulsa la creación de el observatorio enCananea, Sonora, que hoy lleva su nombre.

—2013. Empiezan a instalarse tresnuevos telescopios en San Pedro Mártir gracias a una colaboración con laAcademia Sínica de Taiwán y el Observatorio Astrofísico Smithsonian de EstadosUnidos.

 

Para visitar el Observatorio Astronómico Nacional de San Pedro Mártirhay que contactar con el Instituto de Astronomía de la UNAM en Ensenada: (646)174 4580.