No soy una estrella, solo un artesano: Charles Aznavour

“Siento la misma alegría cuando estoy sobre un escenario que cuando era joven”, dice el compositor y cantante armenio nacido en París en mayo de 1924.
En compañía de su gran amiga y protectora, Édith Piaf.
En compañía de su gran amiga y protectora, Édith Piaf. (Foto: 6Medias/AFP)

México

En 1950 decía: “Mis defectos son mi voz, mi altura, mis gestos, mi falta de cultura y educación, mi franqueza y mi falta de personalidad”; apenas hace unos días aseguró: “No soy una estrella, solo un artesano. Y un cantante fino de 100 años”. Mentía, en parte, pues Charles Aznavour apenas cumple hoy 90 años.

La celebración será en la arena O2 World, en Berlín, donde hechizará al público con su estilo único, inimitable, cálido, ya inmortal. No piensa en el retiro, simplemente sigue su propio consejo: “Vive ahora. Mañana, ¿quién sabe?”.

El periodista Neil Clark recuerda que cuando Aznavour “apareció por primera vez en el escenario, a los nueve años, Adolfo Hitler apenas se había convertido en canciller de Alemania”. Afirma también que el músico, que ha vendido más de 100 millones de discos y ha escrito más de mil 200 canciones, “escribió la primera en 1941, cuando los nazis ocupaban París”. Y ahora que regresa a Berlín, es tanta la emoción, que en la página del O2 World afirman que “regresa a Alemania después de más de un siglo” (sic).

La agencia DPA recoge algunas declaraciones a los medios germanos, donde Aznavour afirma que “las fiestas de cumpleaños son para los que tienen 18 años. No me importa mi cumpleaños. ¿89 o 90, cuál es la diferencia? La sala de conciertos estaba libre ese día, y entonces dije sí —afirmó categórico—. Siento la misma alegría cuando estoy sobre un escenario que cuando era joven”.

Shahnourh Varinag Aznavourian nació en París en 1924, mientras sus padres esperaban sus visas para emigrar a Estados Unidos; sin embargo, el destino del futuro cantante estaba en la capital de Francia. Si desde los 11 años trabajaba en el teatro con su hermana Aída, su vocación musical despertó al empezar a escribir e interpretar canciones con Pierre Roche en un dueto que duró hasta que éste se fue a Quebec.

Aunque el joven Charles confeccionaba canciones para estrellas como Édith Piaf y Juliette Greco, su carrera como cantante era incierta. Los maestros que consultó, escribe en su biografía en internet, “estaban de acuerdo en que no debería cantar. Sin embargo, seguí cantando hasta que mi garganta se ulceraba. Mi voz se desarrolló de una pequeña décima de octava a un rango de casi tres. Tengo las capacidades de un cantante clásico, pero con un ligero velo que oscurece mi voz. Mi tenacidad me compensó”.

El cantante considera que en 1956 vino su ascenso a la fama, año en que se presentó por primera vez en el teatro Olympia de París, y escribió para su primera actuación “Sur ma vie”, la que, diría, sería su primer éxito. Aznavour recuerda que el 2 de diciembre de 1960 se presentó ante un público sumamente frío. “Canté mi última canción, ‘Je m’voyais déjà’, que cuenta la historia de una artista fracasado. Al final del espectáculo, ningún aplauso. Detrás de las cortinas estaba listo para darme por vencido. Salí para dar una última caravana y escuché de repente que el teatro Alhambra estaba vivo con rugidos, aplausos y gritos. Era, por fin, un triunfo”.

A la par de la creación de grandes éxitos discográficos, empezó una carrera cinematográfica sólida que incluye grandes películas, como El testamento de Orfeo, de Cocteau, El tambor de hojalata, de Schlöndorf, y Tiren sobre el pianista, de Truffaut. Esta última cinta le abrió las puertas en los escenarios del otro lado del Atlántico, pues desde Nueva York empezó la conquista del mundo. Cada quien tiene sus canciones favoritas, entre las que sin duda están “Apres l’amour”, “J’ai perdu la tete”, “J’en deduis que Je t’aime”, “Bon anniversaire”, “Mourir d’aimer”, “Et pourtant”, “C’est fini” y “Que cést triste Venise”, bautizada “Venecia sin ti” en su versión en español, gran favorita en América Latina.

Transmite  emoción: Almeida

De acuerdo con Jaime Almeida, especialista en música y colaborador de MILENIO, “a escala internacional Charles Aznavour es uno de los últimos crooners. Forma parte de una generación de cantantes a quienes les tocó convertir el micrófono en un instrumento de expresión novedoso (antes los cantantes practicaban un canto derivado de la ópera para poder ser escuchados). Su dominio del micrófono, su forma de acercarse y alejarse de él, de transmitir emociones detonaron lo que ahora llamamos crooner. Él es uno de los grandes y auténticos crooners. Entre los cantantes surgidos de Francia, por su longevidad, es uno de los que tienen más presencia en nuestros días, más que Charles Trenet, por ejemplo”.

Almeida lo vio por primera vez en los años setenta, cuando vino a México y como reportero de televisión lo mandaron a entrevistarlo. “Entonces su éxito era ‘Venecia sin ti’, pero yo todavía no estaba consciente de su importancia, aunque sí me había asombrado su participación en el cine. Luego lo vi en Francia, en una convención de discos, y la última vez en un teatro de Nueva York en una gala impresionante. Me sorprendió su vigor, su poder y, sobre todo, esa capacidad que tiene para transmitir emoción”. 

Claves

Bien afinado

- Desde 1995, a través de la compañía Editions Raoul Breton, contribuye a la edición de canciones y poemas de diversos países.

- En 2011 inició una serie de conciertos de despedida en el teatro Olympia, pero tal parece que el adiós definitivo va para largo.

- Con motivo de su cumpleaños, se lanzará hoy una reedición de sus 31 discos en estudio, realizados entre 1948 y 2011.