Estimulación magnética transcraneal ayuda a tratar TDA

El tratamiento para el déficit de atención “está en una nueva era”, por lo que deben modificarse las guías de atención para identificar a los afectados, afirma experto.
Eduardo Javier Barragán Pérez, jefe del Departamento de Neurología del Hospital Infantil de México.
Eduardo Javier Barragán Pérez, jefe del Departamento de Neurología del Hospital Infantil de México. (Especial)

México

El desarrollo en el campo de las neurociencias de tecnología como la estimulación magnética transcraneal permite disminuir los síntomas y deterioro asociado con el trastorno por déficit de atención (TDA), que en México afecta a 5 por ciento de la población pediátrica.

Eduardo Javier Barragán Pérez, jefe del Departamento de Neurología del Hospital Infantil de México Federico Gómez, comentó que dichos avances son esenciales debido a que la población afectada (alrededor de 2 millones) suele recibir diagnóstico y atención hasta cinco años tarde en 90 por ciento de los casos, ya que el padecimiento se confunde con inadecuado comportamiento y crianza.

Novedades científicas

Barragán explicó que la medicina se encuentra "en una nueva era" para el tratamiento del TDA, por lo que se deben modificar las guías de atención nacionales e internacionales para identificar y tratar a los pacientes con ese trastorno, caracterizado por causar problemas para socializar y de memoria, así como falta de control de impulsos.

"Hay tratamientos convencionales como la atomoxetina, la cual solo controla los síntomas, pero las novedades científicas destinadas a activar y crear redes neuronales permitirán detectar la enfermedad en etapas tempranas y evitar complicaciones y secuelas generadas a largo plazo", comentó el experto en entrevista con MILENIO.

En Cuba, ejemplificó el especialista, desarrollaron la estimulación de activación de ciertas partes del cerebro mediante el uso de la energía electromagnética que pasa a través de una bobina para crear un campo magnético potente, el cual permite que sin abrir el cráneo se activen las neuronas sin dolor, cirugía o sedación, además de que regula el estado de ánimo y las funciones cerebrales alteradas.

Barragán explicó que el TDA es una condición que genera conflictos en casa, ya que los padres "piensan que los niños los retan y, en consecuencia, les exigen mejoría sin saber que es una cuestión que va más allá de rebeldía", aclaró.

Los menores con hiperactividad, generalmente se brincan la autoridad, no respetan límites ni reglas, a veces son agresivos, presentan depresión y trastorno de sueño.

El especialista aconsejó a los padres de familia informarse sobre todo lo que implica vivir con menores que tienen TDA y de esta manera comprender que es un proceso biológico, porque hasta en 80 por ciento de los casos ellos se sienten responsables del padecimiento.

Los cuidadores, detalló, deben poner atención en el comportamiento de los niños y, en caso de notar bajo rendimiento escolar, problemas de conducta, dispersión o hiperactividad, buscar apoyo con los profesionales de la salud.

Fármacos y prevención

Por ahora, dijo Barragán, a éste sector infantil se le da terapia psicológica en la que se ofrecen opciones de manejo conductual que a veces se acompañan de fármacos, los cuales favorecen que los circuitos del cerebro funcionen mejor para que en la adultez tengan una vida normal.

El consumo de medicamentos, abundó, tiene una duración aproximada de dos años y no genera adicción, es seguro y se retira de manera gradual.

Por lo regular, indicó barragán, el TDA se manifiesta entre los cuatro y 12 años, y 70 por ciento de los casos se asocia con otros trastornos como aprendizaje, sueño, dislexia, ansiedad y depresión.

"Se puede detonar durante el embarazo por tabaquismo, alcoholismo o consumo de drogas. También pueden desarrollarlo los menores que presentan asfixia perinatal, bajo peso al nacer o prematurez. Otro factor de riesgo es la edad materna, es decir, tener hijos antes de los 18 años o después de los 35", detalló.

Por ello recomendó a la población evitar el consumo de tabaco, alcohol y drogas, sobre todo seis meses antes de que se planee un embarazo, practicar ejercicio antes y durante la gestación, ya que favorece la oxigenación, y realizar las acciones necesarias para no padecer preeclampsia.

Agregó que es fundamental el consumo de ácido fólico por lo menos seis meses antes y durante la gestación, así como ácidos grasos y mínimo un gramo y medio de omega 3 al día.