Estancada, la industria cultural en México

Su aporte al PIB se mantiene en 2.7 por ciento, lo cual también es visto de forma optimista por el escenario de la economía nacional y mundial.
Hay una discusión sobre el futuro de las empresas culturales, desde las micro hasta las trasnacionales.
Hay una discusión sobre el futuro de las empresas culturales, desde las micro hasta las trasnacionales. (Javier Ríos)

Veracruz

En la actualización de la cuenta satélite sobre cultura del Inegi se mantiene la cifra de 2.7 por ciento como la aportación de las industrias creativas y culturales al Producto Interno Bruto (PIB), lo que se lee de diferentes manera entre quienes se han dedicado a reflexionar acerca de la relación entre economía y cultura: mientras que para Eduardo Cruz, coordinador del Grupo de Reflexión sobre Economía y Cultura, impulsado por la UAM Xochimilco, eso habla de estancamiento, para Marissa Reyes, coordinadora del Foro de Economía y Cultura de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México, no es tan malo que se mantenga de esa manera.

"Hay que hacer una revisión de cómo se está manejando eso de las cuentas satélite y las nacionales, y ver cómo se está haciendo la actualización, porque uno ve el dato, pero no sabemos cómo lo están haciendo. Si se ha mantenido, no me parece que sea tan malo: tal vez sí sea bueno crecer, pero hay que ver el contexto mundial, que está en crisis. Por lo menos mantenerse ya es una ganancia", señala la investigadora.

Para Cruz, el que se mantenga la cifra de 2.7 quiere decir que durante un lustro la actividad cultural está estancada. Pero eso para algunos podría ser un signo de tranquilidad: que, por lo menos, no se vaya más abajo; sin embargo, "eso significa que hay un estancamiento. Hay factores que están inhibiendo el crecimiento, lo que apunta a la contracción que ha tenido el mercado interno y se refleja en el consumo de bienes y servicios culturales".

Desafíos

Ambos estudiosos participan en el Segundo Foro de Empresas Culturales y Creativas ¿Qué hacer para crecer?, organizado por el Instituto Veracruzano de la Cultura y el Conaculta, que se realiza en Veracruz, donde están presentes empresarios culturales de 16 estados, en un diálogo sobre sus retos y deficiencias.

"Un propósito fundamental es sentar un precedente para discutir, entre quienes integran el sector cultural, cuáles son las condiciones en las que se hacen negocios, cómo están las diferentes variables que intervienen en el mercado cultural y señalar la posibilidad de soluciones para el sector", según Cruz.

Uno de los grandes problemas, explica Reyes, es que no todos los que trabajan en el ámbito se asumen como empresarios culturales aunque lo sean. De ahí las dificultades para contar con cifras concretas sobre cómo se ha dado el crecimiento del sector porque, más allá de los esfuerzo que se han dado en los últimos años —al trabajo del economista Ernesto Piedras lo considera como un parteaguas—, aún estamos "en pañales" en cuanto a la definición de cifras.

"Si me preguntas cuál es la perspectiva de crecimiento de las industrias culturales y creativas, te diría que depende del tamaño: están la industria, las micro, medianas y grandes empresas, así como las trasnacionales. También hay que ver los contrastes, porque ha habido una serie de discusiones sobre sí a todos les queda el modelo de la empresa cultural. Además, a nivel internacional se dice que las empresas culturales, dado su tamaño y lo que hacen, van a llegar a un tope y no podrán ser algo tan grande", agrega Reyes.

Uno de los problemas de ese sector es que en México no estamos suficientemente arropados por una noción de sector, explica Cruz, "cómo asumir que formamos un sector prefigurado en la cuenta satélite. Así como existe cámara de comercio de otras industrias, es necesario que manejemos un concepto de cámara"

Este es uno de los objetivos que se plantearon para el Foro de Culturales y Creativas.

Rentabilidad

Entre los cerca de 30 participantes de la reunión de empresarios culturales, hay quienes no se asumen como tales porque no persiguen fines de lucro; pero hay otros que se plantean una interrogante: ¿por qué no tienen derecho a vivir de la cultura como ocurre en otros sectores productivos?

"Poner en valor activos culturales no significa que estés peleado con generar rentabilidad", asegura Marisol Herrera, de la operadora de fondos The Green Squids, "porque si no eres rentable, tu proyecto no es sostenible a largo plazo. Creo que en México estamos en un momento de maduración de ese concepto para reconciliarnos, en el grueso de la población, con este asunto de que no porque uno sea amante de la cultura estoy peleado con el dinero".

Sonia Verjovsky, creadora de la librería Catarina Marina, apunta que en un mundo ideal una empresa cultural sí debería ser rentable y proporcionar una manera de vivir, pero "la realidad es otra: se vuelve mucho más complejo porque sueles trabajar con bienes que no son tan apreciados, en muchos sentidos, por lo tanto es más difícil de comercializarlos".