De espejos

La presumible existencia de un inédito de Borges cruza los acontecimientos de la novela de Paniagua.
Pablo Paniagua, "La novela perdida de Borges", Tombooktu, México, 2014, 240 pp.
Pablo Paniagua, "La novela perdida de Borges", Tombooktu, México, 2014, 240 pp. (Especial)

México

La publicación de un par de textos inéditos del gran escritor argentino Jorge Luis Borges (1899-1986) y la incorporación de varios de sus escritos a la Red no deja de ser un buen pretexto para voltear la mirada a la gran literatura por él creada. Siempre nos llama, toc, toc, y débiles que somos ahí nos tiene sumisos —en cualquiera de sus escritos, sus obsesiones y hasta sus ocurrencias— por cualesquiera de las avenidas, y sin importar que éstas no estén del todo despejadas y sean apenas un intento de vanagloriar al personaje universal.

Recientemente, en la azul feria librera de Buenos Aires se presentaron las primera páginas de lo que hubiera sido la única novela borgiana, “Los Rivero”, y la conferencia “Mi amigo Don Quijote”, ofrecida por el autor a principios de los sesenta; ambas ediciones, claro está, con la autorización de su heredera y viuda María Kodama. Lo que no sucede, por cierto, con las letras borgianas que corren profusamente por el incoloro ciberespacio.

También hace unas semanas se puso en librerías La novela perdida de Borges, de Pablo Paniagua, escritor al que habrá que ubicársele en algo así como la literatura indie y fractal y la blognovela. Términos imbricados que para quienes pudiéramos titubear acerca de su entendimiento, el propio autor nos despeja: “…aquélla donde se multiplican por sí mismos los elementos que la componen”. Explicación que no deja de agradecerse.

Ubicada en las ciudades de Madrid, DF, y Guanajuato, La novela perdida… se incorpora con facilidad a las ficciones recientemente escritas en torno al escritor argentino (Francisco Cappellotti, Jaime Correas, Marcelo Simonetti, Luis Fernando Veríssimo, Michel Lafon, Eduardo Berti…). Y lo hace, mecanismo garantizado, reproduciendo una “estética narrativa” basada en “los laberintos, los espejos y el infinito”; elementos, se sabe, desplegados con excelsitud por el autor de “El aleph”.

La presumible existencia de un inédito de Borges cruza los acontecimientos de la novela de Paniagua. En tal se anudan personajes y situaciones que al tiempo que rinden culto al escritor argentino, generan el desencadenamiento de acciones —antes evidentemente armadas y desarmadas en la maqueta del novelista— que se apoyan en la estructura literaria del thriller.

No es que La novela perdida… sea una ficción fallida en sí. Bien perfila sus personajes y el erotismo, el habla y los ambientes académicos. Sucede que ante tanta advertencia sobre las claves del universo borgiano para autoafirmarse página a página (coincidencias y personajes duplicados; realidades paralelas en tiempo y espacio) termina por diluirse en la lectura.

Cuestión de espejos.