La exposición Espejo congelado llega a la Galería L

La íntima mirada sobre la inmensidad del mundo reflejada en un espejo de hielo: esa es la visión de Diego Narváez y Laura Chenillo en su más reciente trabajo.
La exposición Espejo congelado, el doble mundo se presentará en la Galería L, ubicada en Alfonso Reyes 216, colonia Condesa.
La exposición Espejo congelado, el doble mundo se presentará en la Galería L, ubicada en Alfonso Reyes 216, colonia Condesa. (Daniel Coulomb)

Ciudad de México

La exposición Espejo congelado, el doble mundo, que permanecerá abierta hasta el 16 de julio, es resultado de una residencia artística que los dos mexicanos realizaron en Islandia durante tres meses. De octubre a diciembre del año pasado, los artistas estuvieron trabajando bajo condiciones extremas, enfrentándose a grandes retos a nivel artístico para buscar sus reflejos en la inmensidad de Jökulsárlón, el más grande lago glaciar de Islandia.

Espejo congelado, el doble mundo conjunta pintura, foto, video e instalación en una reflexión sobre la inaccesibilidad del paisaje. En entrevista con MILENIO, los artistas hablaron sobre las inquietudes y experiencias que resultaron de este trabajo.

"Desde el primer encuentro que tuve con el hielo directamente, en una residencia pasada en la Antártica, empecé a trabajar junto con el paisaje, pero no solo representándolo, sino dejando que las condiciones ambientales y geográficas intervinieran en los resultados de la obra. Obtuve resultados muy distintos a los que resultan en un lugar como la ciudad", explicó Narvaéz.

Por su parte, Chenillo comentó que su trabajo surge por la preocupación de investigar y hacer visible la distancia que el ser humano ha tomado de los ciclos naturales. A la artista le inquieta "cómo vivir en la ciudad y tener estos tiempos construidos artificialmente para el ser humano, tienen consecuencias preocupantes ya que generan destrucción hacia adentro y hacia afuera".

En la exposición se pueden ver dos videos, en los que Narváez y Chenillo muestran parte de su experiencia y proceso artístico en Islandia. Éstos son el detonante de la muestra y de ellos se desprenden una serie de fotografías y pinturas, además de algunos objetos que Chenillo utilizó para representar un espacio interior y trabajar directamente sobre el paisaje.

"Los utilizo como metáforas de filtros para representar la distancia que los seres humanos construimos con la naturaleza", dijo.

Sobre el trabajo que realizó Narváez, colaborador del proyecto El MILENIO visto por el arte, se exhiben una serie de pinturas "en las que se muestra un solo hielo visto en sus cuatro lados. Son placas de acrílico negro que, al mismo tiempo que funcionan como espejo, muestran una reflexión de cómo construimos el entorno y cómo nos construimos a nosotros mismos".

También hay una pieza-objeto que tiende un puente hacia el video que Narváez hizo, y una pintura que se puede ver a través de un pequeño espejo, en donde se muestra la bahía de Jökulsárlón.

Espejo congelado, el doble mundo, "muestra la intimidad oscura, donde vivimos experiencias fuertes e introspectivas. Son piezas que pueden parecer herméticas, pero que tienen que ver con esta condición del espejo, de tener que enfrentarte a ti mismo", explicó el pintor.

Dentro del espacio de la Galería L, el trabajo de estos dos artistas se pensó como un reflejo en donde se crea un dialogo, que en conjunto se puede leer como una sola instalación de su visión del paisaje.