Estrenarán niños y jóvenes arreglos de Arturo Márquez

El espectáculo '4 canciones mexicanas' es un popurrí de las piezas “Hanal Weech”, “El feo”, “Tirineni Tsïtsï” y “Canción mixteca.
Están “encontrando una nueva felicidad”, dice el compositor.
Están “encontrando una nueva felicidad”, dice el compositor. (Sistema Nacional de Fomento Musical)

México

Este fin de semana, la Orquesta Sinfónica Infantil de México y el Coro Infantil de la República estrenarán 4 canciones mexicanas, del compositor Arturo Márquez. Se trata de un popurrí con arreglos a cuatro piezas tradicionales que serán interpretadas, en español y en lenguas indígenas, por 110 instrumentistas y 102 cantantes menores de 17 años de edad.

El autor de obras como "Son a Tamayo", "La Pasión según San Juan de Letrán" y el célebre "Danzón No. 2" dice en entrevista que la obra es un encargo del Sistema Nacional de Fomento Musical. "Tiene dos versiones: una, para canto femenino, coro de niños y orquesta, y la que se hará el fin de semana, con coro de niños y orquesta. Las cuatro canciones con textos indígenas son 'Hanal Weech', una cumbia maya; 'El feo', pieza muy conocida que se cantará en zapoteco y español; 'Tirineni Tsïtsï' —la flor de cempaxúchitl—, una pirekua michoacana en purépecha y 'Canción mixteca', el célebre vals oaxaqueño que será cantado en zapoteco y español".

Márquez siempre ha estado convencido de que "este tipo de música debe conservarse, lo más limpia posible, dentro de sus orígenes. Pasarla a formato de orquesta es ponerla en escenarios distintos. Estuve trabajando mucho en la parte instrumental, la parte armónica, para dar a las piezas una versión personal de cómo las siento. Es muy importante que compositores y arreglistas hagamos versiones de nuestra música tradicional en formatos para la música de concierto, algo que hemos hecho durante siglos".

Nacido en el seno de una familia de músicos tradicionales, el compositor originario de Álamos, Sonora, cuenta que su padre y su abuelo fueron músicos tradicionales. "Al principio yo toqué el trombón en grupos musicales y, de alguna manera, siempre he estado involucrado en esta música. No es lo que hago con más frecuencia, pero sí lo he hecho con mucho orgullo".

El compositor está convencido de que el lenguaje que maneja de manera natural "es el de la música popular. Lo que nos da color, identidad, son justamente nuestros valores tradicionales. Con eso tenemos que enfrentarnos a estas corrientes de globalización porque corremos el riesgo de perder la identidad totalmente."

Actualmente, Márquez trabaja directamente con orquestas y coros comunitarios. "Yo también fui parte de este tipo de agrupaciones y también fui maestro de coros juveniles hace muchísimos años —indica—. Me he dedicado a la enseñanza muchos años. Justo ahora que estoy jubilado y vivo en Tepoztlán retomo la enseñanza, una labor en la que hay que buscar nuevas maneras para que el proyecto funcione."

Si los niños y jóvenes demuestran en clases, ensayos y conciertos que están "encontrando una nueva felicidad" en la música comunitaria, esto involucra también a sus familias, asegura. "Aquí en el barrio, en la Casa de Cultura de Ixcatepec, tenemos la banda sinfónica Armonía Tepozteca, también hay un coro en la Escuela Primaria Benito Juárez y otro en Cuernavaca. Están integrados por niños y niñas de 6 a 19 años."

La relación de niños y jóvenes con la música arroja resultados inmediatos, asegura Márquez. "Esto por supuesto les va a cambiar la vida. Hay muchos niños y jóvenes que, de no ser por estos programas, no tendrían la oportunidad de encontrar su verdadera vocación. Y si no se dedican a la música, tengo la seguridad de que siempre la tendrán en el corazón".