Los espacios culturales "iluminan" al barrio La Luz

Talleres, cafés y galerías dan un panorama distinto al histórico sector, en una dinámica que el Barrio Antiguo busca, pero que está lejos de generar.

Monterrey

En los últimos meses, al Barrio de la Luz han llegado nuevos inquilinos que ofrecen un panorama cultural a este histórico sector del centro de Monterrey que se estaba quedando sin habitantes.

Se pueden contabilizar más de 10 espacios entre talleres, galerías y restaurantes, instalados poco a poco y sin apoyo institucional o municipal.

El año pasado, el templo de Madre Santísima de la Luz celebró con la comunidad su primer centenario de existencia, donde uno de sus objetivos era devolver la vida a un sector paulatinamente desierto, como prácticamente todo el centro de Monterrey.

A pocas calles de distancia entre sí, hay galerías como Olarte, Graficante o el Café Ámbar, así como talleres de artes plásticas y gráficas, como el de Édgar Argáez Bacalao, Toc-Toc o El Perro Negro.

El sector se limita por las avenidas Madero al norte, de Félix U. Gómez al oriente, de la calle Washington al sur y de la avenida Juan Zuazua al poniente.

Aunque en fechas recientes el Mercado de La Luz tuvo que mudarse tras protestas de vecinos del sector, aunado a que la administración de Monterrey le negó los permisos para instalarse, su estancia por cerca de un año ayudó a cambiar el rostro del barrio.

Una de las características del área es su tranquilidad. Aquí todavía se puede caminar sin tener que lidiar con el tráfico o banquetas semidestruidas.

“Es un barrio muy tranquilo, que inspira cierto potencial para crecer en tu trabajo”, mencionó Dose, artista urbano que estableció el Taller Perro Negro.

Hasta hace unos años, en el sector se podían encontrar toda clase de negocios de impresión y diseño gráfico comercial. La etapa de inseguridad que vivió Monterrey afectó al barrio, donde hoy abundan las casas con anuncios de renta o venta.

Pese a ello, en sus calles se respira un ambiente que induce a la creación y al arte.

“La zona tiene espíritu, de aquí se emana una energía gráfica o una energía cultural por así decirlo… tiene algo, siempre tuvo un espíritu gráfico”, dice el serigrafista Luis Lizaola, del espacio Graficante.

Los espacios culturales instalados en calles como Obregón, Carvajal y de la Cueva, Tapia o Diego de Montemayor trabajan con sus propios recursos.

Diana Olarte, quien junto a Carmen Aguilar y Mina Lira abrieron la Galería Olarte, comentaron que decidieron instalarse en La Luz por un sentido de “hacer comunidad”.

“Las tres sentíamos una necesidad de aportar algo al cambio, de hacer lo que nos gusta y eso mismo trasmitirlo entre los vecinos. Sí nos decían que el Barrio Antiguo o San Pedro, pero allá ya existe otro mercado y mejor nos decidimos con hacer trabajo de comunidad aquí”.

¿Nuevo corredor cultural?

La idea se gesta desde que se instalaron espacios como el Coworking, el taller de Bacalao o el mismo Graficante. Incluso se habló de crear una especie de agenda cultural del barrio, pues prácticamente todos los días hay talleres o actividades culturales que difundir.

“Hemos tenido algunas reuniones, lamentablemente todos estamos al pendiente de nuestros espacios entonces, lo que nos falta es tiempo pero sí existe la voluntad”, explica Lizaola.

Y si bien desde la administración municipal se ha intentado dar un enfoque similar al Barrio Antiguo, éste hoy se debate entre galerías y oficinas municipales o propiedades de políticos.