Los escritores de América Latina no quieren narrar la actualidad, dice Fuguet

En Sudor, Rafael Restrepo es un escritor estrella de la época dorada del boom latinoamericano, amigo de políticos y empresarios, y su hijo, un veinteañero que vive a la sombra de su famoso padre.
“La gente no tiene miedo a lo largo, sino a lo aburrido”, dice.
“La gente no tiene miedo a lo largo, sino a lo aburrido”, dice. (Paco Campos | EFE)

Madrid

El escritor, cineasta y periodista chileno Alberto Fuguet asegura que la mayoría de los autores latinoamericanos no quieren escribir sobre el presente inmediato debido a una "tradición extraña" por la que tienen "miedo o respeto" a la actualidad.

Por el contrario, su última novela, Sudor (Literatura Random House), es un relato muy actual cuyos protagonistas están en las redes sociales y hablan y escriben influidos por la nueva forma de comunicarse, explicó en entrevista, en la que advierte de que él, como narrador, también lo hace, ya que "sin querer el lenguaje se va puliendo con la tecnología".

La obra Sudor forma parte de una especie de trilogía a la que han precedido la novela No ficción y la película dirigida por el autor bajo el título Invierno, porque, dice, el cine puede perfectamente formar parte de una trilogía literaria.

"Y si fuera músico, sería un disco. Todo son narraciones", sostiene Fuguet, que retrata la feria de vanidades del mundo literario en esta novela protagonizada por un editor, un autor consagrado y su hijo.

Para sus personajes se inspiró en un episodio que vio hace años cuando el escritor mexicano Carlos Fuentes llegó a la Feria del Libro de Santiago de Chile, acompañado de su hijo, para presentar un libro que habían hecho ambos, el padre los textos y el hijo las fotografías.

En Sudor, Rafael Restrepo es un escritor estrella de la época dorada del boom latinoamericano, amigo de políticos y empresarios, y su hijo, un veinteañero que vive a la sombra de su famoso padre, ambos protagonistas de la historia vista a través de la mirada y la voz de Alf, un editor gay.

"Yo quería un libro largo que se leyera rápido, porque la gente no tiene miedo a lo largo, sino a lo aburrido", dice el autor, que refleja las giras de presentaciones de libros y las fiestas en las que se mezclan personajes reales y ficticios.

Fuguet asegura que nadie del mundo de la literatura, que él sepa, se ofendió por lo que relata en el libro, ya que, aunque toda la historia está inspirada en la realidad, el libro juega con la idea de enlazarla "con mentiras".

El protagonista es Alf, un personaje que tiene más preguntas que certezas y que, cuando acaban las fiestas y los encuentros sexuales propiciados por una red social, se pregunta si es suficiente.

"Me gustaba la idea de que un editor, que tiene que saber las respuestas, esté lleno de dudas", señala Fuguet, que asegura que, aunque hay exageraciones en su texto, el ego existe en escritores y en otras muchas profesiones.