El escenógrafo debe servir a la obra de teatro: Antón

Mañana será presentado en Bellas Artes un libro que es una suerte de recuento del artista, que ha participado en más de 600 producciones.
El escenógrafo y diseñador de vestuario David Antón (1929) ha participado en más de 600 producciones a lo largo de seis décadas
El escenógrafo y diseñador de vestuario David Antón (1929) ha participado en más de 600 producciones a lo largo de seis décadas (Cortesía Escenología )

México

El escenógrafo y diseñador de vestuario David Antón (1929) ha participado en más de 600 producciones a lo largo de seis décadas; se dice que en 1962 participó en cuando menos 50, lo que se trata de casi una por semana; también se menciona que del total de musicales que se han montado en el país, él ha tenido presencia en casi 80 por ciento.

Una historia que comenzó a escribir en los primeros años de la década de los cincuenta del siglo pasado, cuando se convenció de que si no lograba ser un innovador en la pintura, "no tenía caso ser uno más", por lo que se dejó convencer por el dramaturgo Wilberto Cantón y la directora y actriz Dolores Bravo. Y ya no hubo reversa en su historia.

"Había un concurso de obras de teatro en Bellas Artes, y Wilberto Cantón hizo una obra titulada Escuela de cortesanos. Me llamó para que le hiciera la escenografía; con esa obra ganó el concurso y yo de ahí seguí haciéndolas. Me di cuenta de que ser escenógrafo no es una responsabilidad tan grande como ser pintor, porque la escenografía es un elemento más dentro de una obra de teatro", cuenta David Antón en entrevista con MILENIO a propósito de la aparición del libro En los andamios del teatro. Las escenografías de David Antón (Escenología, 2014).

Rafael Solana solía llamar al creador como El Príncipe del Arte Escenográfico, con trabajos en una gran diversidad de propuestas escénicas: desde las llamadas comerciales, hasta las apoyadas por instituciones culturales, tanto en musicales como óperas, tanto en México como en otras partes del mundo.

"Tuve la suerte de que mi primer gran trabajo lo dirigiera Seki Sano, La mandrágora, de Maquiavelo, y tanto él como yo ganamos premios, él por la mejor dirección y yo por la escenografía. Eso fue en el 56", recuerda Antón, quien también trabajó con Celestino Gorostiza, Fernando Wagner, Salvador Novo, Manolo Fábregas y una larga lista de gente de teatro.

"Para mí lo más importante siempre ha sido saber servir a la obra de teatro, no ponerse por encima. No tiene caso decir 'qué preciosa escenografía y la obra qué cosa tan fea': la escenografía es una parte muy importante pero para servir a la obra; por eso he trabajado durante casi 60 años por todo el mundo, he viajado a muchas partes, he trabajado en muchos países y siempre me ha ido bien. Y aquí seguimos trabajando".

Una labor olvidada

Su labor como escenógrafo lo mantuvo tan entretenido que ni oportunidad se dio de que le entraran las cosquillas por la dirección teatral, aunque está convencido de la importancia que tiene entender lo que el director llega a necesitar de él, en una labor conjunta que se extiende al productor, porque "uno quisiera tener todas las herramientas del mundo, y el productor a lo mejor no tiene esas posibilidades, aunque lo quiera".

"Hay mucha gente a la que se le ha olvidado todo eso; lo único que quiere es destacar, y hasta se le olvida la importancia de la escenografía. Hay momentos en que ni le llaman así: imagínese si un escritor trabaja para una obra de teatro y requiere de un ambiente, uno trata de ayudarlo recreando ese ambiente para que el público entienda más fácil esa obra.

"Siempre he creído que hay teatro bueno y teatro malo; hay teatro comercial muy bueno y oficial muy malo. Eso depende de muchos factores, depende de todos los que participamos en ello, pero calificar a todo el teatro comercial como muy malo no es cierto, solo es una calificación que le han dado."

Durante seis décadas de trabajo, Antón trabajó con prácticamente todos los directores mexicanos, aunque hay algunos que recuerda de manera especial, como a Ricardo Mondragón o Manolo Fábregas, "porque ellos sabían desde cómo pedir una escenografía, hasta colocar un reflector".

"Hay directores que son muy cultos, como José Solé, quien no solo es director sino también pintor y escenógrafo; he trabajado en comedias musicales, como las producidas por Silvia Pinal, y hemos tenido mucho éxito, no solo porque he tratado de respetar lo que dice la obra, sino porque intento hacerlas más importantes. Mi idea es ayudar a la puesta para que al público le sea más fácil entrar a esa historia".

Con En los andamios del teatro. Las escenografías de David Antón, que cuenta con una presentación de Édgar Ceballos, aparece la colección Memoria y Creación, que Escenología edita con el Apoyo del estímulo a la producción de libros de Conaculta-INBA; es una suerte de recuento de las producciones en las que ha participado el creador a lo largo de más de 60 años, aunque "debe ser apenas como la cuarta parte de todo lo que he hecho".

El libro será presentado mañana, a las 19:00 horas, en la Sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes, con los comentarios de José Solé, Luis Gimeno y Édgar Ceballos.