La escena mexicana en el mundo

A pesar de los recortes presupuestales que han limitado los pasajes aéreos internacionales en este 2015, el teatro mexicano sigue viajando con una frecuencia inimaginable dos décadas atrás.
"Simulacro de idilio" fue presentada en Miami.
"Simulacro de idilio" fue presentada en Miami. (Especial)

México

Un fenómeno muy notorio es la presencia del teatro mexicano en los escenarios internacionales. En la Cuadrienal de Escenografía en Praga ya somos la pesadilla de los demás competidores porque nuestros vestuaristas, iluminadores y escenógrafos son una seria amenaza: su nivel nos coloca como potencia de la que hay que sentirse profundamente orgullosos. Teatro Ojo, que comanda Héctor Burges, ganó la medalla de oro en 2011. En el World Stage Design de Toronto de 2005, Mónica Raya obtuvo otra medalla de oro para nuestro teatro nacional.

Y a pesar de los recortes presupuestales que han limitado los pasajes aéreos internacionales en este 2015, el teatro mexicano sigue viajando con una frecuencia inimaginable dos décadas atrás. Hace solo 15 días, Algo de un tal Shakespeare estaba dando funciones en Almagro, España. Y la semana pasada en el festival que dirige Mario Ernesto Sánchez en Miami, recibía Simulacro de idilio, de David Gaytán. Y, al mismo tiempo, Seña y verbo, de Alberto Lomnitz, se presentaba con éxito brutal en Francia con Un gato vagabundo en el festival más importante del mundo dedicado al cine y teatro de sordos. El amor de las luciérnagas y Más pequeños que el Guggenheim, de Alejandro Ricaño, Baños Roma y Amarillo, de Teatro Línea de Sombra, que dirige Jorge Vargas (que estarán la semana próxima en Brasil), o Mendoza, de Antonio Zúñiga, dirigida por Juan Carrillo, son hoy algunas de las obras consentidas en los festivales internacionales. Apoyados por SRE-Conaculta-INBA o no (la mayoría sí), los grupos viajan continuamente y llevan nuestro teatro a otras latitudes, representándonos, diciéndonos como nunca antes.

El amor de las luciérnagas, de Ricaño (Veracruz); Aparte, de Sara Pinedo (Guanajuato); Misa fronteriza, de Luis Humberto Crosthwaite, dirigida por Alberto Ontiveros (Nuevo León), y Monserrat, del colectivo Lagartijas Tiradas al Sol (DF) abrirán en los primeros días de octubre el CASA Latin American Theatre Festival en Londres. Y la curaduría de Daniel Goldman permite un diagnóstico muy interesante. La escena republicana, la escena no chilanga, ha cobrado relevancia y es digna de toda la atención por parte de los programadores internacionales.

Gustos habrá, pero nadie puede negar la calidad del teatro mexicano, que compite con el de cualquier parte del mundo (aunque los profetas que encontraron el Santo Grial se nieguen a enseñarnos su descubrimiento).