Escasez

En los países económicamente desfavorecidos, la necesidad y escasez de la vivienda popular se ha solucionado mediante la autoconstrucción.
A falta de vivienda popular, autoconstrucción.
A falta de vivienda popular, autoconstrucción. (Especial)

México

La escasez de recursos es, sin duda, una de las más importantes fuentes para estimular la creatividad. Cuando las condiciones económicas son adversas las personas evitan el dispendio y hacen hasta el último esfuerzo para satisfacer sus necesidades con los recursos materiales y humanos que se encuentran a su disposición. Así es como la carestía en todos los ámbitos de la vida civil ha influido positivamente en la inventiva de las personas que la han sufrido y han sobrevivido.

En los países económicamente desfavorecidos, la necesidad y escasez de la vivienda popular se ha solucionado mediante la autoconstrucción. Durante las últimas décadas la visión frente a los extensos territorios ocupados por asentamientos humanos informales se ha visto transformada. La vivienda irregular existe porque la sociedad y el gobierno no son capaces de proveer casas asequibles a todos los pobladores de una ciudad; además, el ritmo de la migración y el crecimiento poblacional siempre supera al de la construcción de viviendas.

Hace varias décadas que en México el Estado se ha apartado de la producción de viviendas populares y ha dejado esa función en manos de empresas privadas que se fundamentan en créditos subsidiados por las entidades gubernamentales. Por esta razón la vivienda pasó de ser un área tutelada por el Estado, a un negocio en manos de las empresas promotoras inmobiliarias. Esto la ha hecho más frágil e ineficiente ya que el objetivo de las empresas es el lucro, como es natural.

Hemos llegado aceptar a los asentamientos irregulares como la solución provisional ante la enorme falta de vivienda asequible, mientras que antes eran vistos únicamente como problemas sociales susceptibles solo a la erradicación.

Varias experiencias en Sudamérica nos han mostrado el potencial social de la capacidad de autoorganización que existe dentro de las favelas en Río de Janeiro y Sao Paulo en Brasil, o las casas autoconstruidas en Medellín y Bogotá en Colombia. Mediante la movilidad, el ocio y el acceso a la cultura, los alcaldes de dichas ciudades han conseguido mejorar notablemente las condiciones de vida de los habitantes de dichas zonas conflictivas.

En el terreno de lo ideal, quizá todos desearíamos que no existieran las zonas de pobreza dentro y fuera de las ciudades. Sin embargo, como sociedad no hemos sido capaces de crear las condiciones de igualdad necesarias para que dichas zonas desaparezcan. En otros países, como Perú y Chile, las soluciones ante la falta de vivienda han sido aún más extremas, como la Operación Sitio, llevada a cabo en Santiago en los años sesenta, en la cual el gobierno se limitó a marcar parcelas y otorgar terrenos para que la gente construyera su propia casa.