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Miércoles , 18.07.2018 / 17:26 Hoy

“Es el privilegio de ser pintora, que puedo cambiar todo el tiempo”

Viajamos en los barcos que navegan en su pintura, su memoria y que llegan a ciudades, paisajes, rostros.

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Avelina Lésper

INSTINTO DE CALLAR

No me gusta ser obvia, no me gusta que la pintura diga demasiadas cosas, busco la interpretación de quien ve el cuadro y además que sea esencial, que no sea tan cargado, entonces eso me acerca un poco más al abstracto de alguna manera. Estoy en medio de un puente, de un lado están los abstractos y del otro los hiperrealistas, siempre me ha gustado mezclar las cosas, que no sea todo obvio y eso me da cierta libertad con la figura. Me interesa más esta mezcla, no tan definitiva y no tan hiperrealista.

DECIDIR SENTIR LA OBRA

Ésa es una decisión personal, porque puedo ser racional y hacer una obra racional pero también puedo hacer lo otro. No es que esté en contra del arte contemporáneo que es más racional y más pensado, pero lo emocional me interesa, no me gusta cuando tienes que leer un texto enorme para gozar algo, tendría que ser inmediato. Tengo esas dos vertientes que siento que ahí está donde pinto, una que me viene de la intuición y la otra que está más reflexionada y más complicada de hacer en la que no me ayuda la intuición.

PINTAR BARCOS

Llegué a América en un barco, como los inmigrantes de 1900 o de 1800. Era un barco de madera bellísimo y después de veintiocho días llegamos a Buenos Aires, saliendo de Nápoles. La emoción de cruzar este océano gigante, la incertidumbre que causa estar en medio del mar tan poderoso, que no puedes decidir nada. Al mismo tiempo ves ballenas, tormentas, todo eso tan grande del mar y la naturaleza, claramente ese viaje en barco se me quedó adentro. Nací en una ciudad donde hay un lago grande, hay muchos barcos, el agua, los barcos, los he tenido siempre en mi vida. Después me parece que es el viaje de la vida, son los cambios, te quedas en un lugar, te vuelves a ir, es el viaje que implica vivir. He vivido en muchos lugares, he cambiado mucho, no he regresado casi nunca al lugar de donde salgo. Hay soledad en este barco gigantesco en el medio del mar, es un poco la vida de cada uno, que aunque estés con gente estás haciendo un camino solitario.

EL VIAJE DEL ARTE

No sabes a dónde vas a llegar y hay siempre una posibilidad de cambio, yo necesito eso, me encanta el cambio, me encanta ver crecer las plantas, los niños, ver transformarse las cosas, no me quedo siempre en lo mismo. Es el privilegio de ser pintora, que puedo cambiar todo el tiempo. Hay gente que pinta el mismo cuadro toda la vida, no digo que está mal, es una necesidad que tienen y yo tengo la otra, la posibilidad de cambiar, siempre hay un cuadro que quiero hacer, nunca estoy satisfecha del todo, siempre hay otro cuadro que es una promesa de algo mejor.

LA LUNA DE MANUELA GENERALI

La Luna es femenina; el Sol, masculino, y me vino el Claro de Luna, la música y de ahí vi a la Luna en medio del mar y el barco que va suave. No sé si es algo femenino o masculino pero tengo una atracción por la noche, por la luz, por los reflejos blancos de la Luna. Nunca había pintado barcos azules o blancos, es la Luna que tiene un lado oscuro, la ves y es la luz pero no ves lo de atrás. En el tarot la Luna es algo ambiguo, no es el Sol que es la energía, la Luna es diferente, mucho más femenina, es un misterio.

SEMBLANZA

El trayecto de la vida la trajo a México en 1978, nació en Suiza y ha vivido y creado en varios países. La geografía influye en su obra, aquí encontró el color, que se suma a su pintura en una biografía visual y emocional. Sabe dejar y seguir adelante, es viajera del arte y la vida.

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