[Multimedia] Todos los miedos, el miedo

Quienes lanzan vehículos espaciales de cualquier tipo parece que tiran piedras al cielo y corren a esconderse sin importarles los demás.
La Agencia Espacial Europea alertó que 13 de noviembre un trozo de basura espacial caerá.
La Agencia Espacial Europea alertó que 13 de noviembre un trozo de basura espacial caerá. (Reuters)

Ciudad de México

Los niños adormilados frente a la tele, la señora tejiendo en una silla y el marido desparramado en el sillón echándose unas chelas. De pronto, un tornillo, una tuerca o quizá una nuez humeante atraviesa a una velocidad endemoniada el techo de la casa y estalla en medio de todos. Ahí no queda nada luego.

Lo peor de todo es que la escena no es tan absurda como parece. A finales de agosto pasado una familia china vivió la misma escena cuando les cayeron encima algunos fragmentos de un cohete espacial lanzado en las proximidades de su destruida vivienda.

Quienes lanzan vehículos espaciales de cualquier tipo parece que tiran piedras al cielo y corren a esconderse sin importarles los demás. Hace poco, los rusos mandaron al espacio una nave con suministros para abastecer a la Estación Espacial Internacional. Cuando los técnicos perdieron el control del aparato dijeron con la mano en la cintura que ya caería por ahí, en el Océano Índico, en Madagascar, quizá en París, Colonia o Cracovia. Al final nunca supieron si cayó en la sala de televisión de alguien, si dejó llena de agujeros una casa o si mató a una o varias personas. Mientras unos aseguraban que se había desintegrado en el camino, otros lo localizaban en aguas del Pacífico. En estos tiempos ni a quién creerle.

Ahora la Agencia Espacial Europea está avisando que "un misterioso trozo de basura espacial" está a punto de caernos encima el próximo 13 de noviembre, que por supuesto es viernes. Un experto ha dicho que se trata de "una pieza perdida de la historia espacial, que ha regresado". Y mientras medio mundo se pone a sudar sus miedos, los científicos le han hallado el lado bueno al asunto. Como nunca han podido controlar la basura espacial que pronto nos lloverá todos los días pondrán particular atención a las características del suceso para comenzar a diseñar las estrategias adecuadas. Pero no saben por lo pronto qué es lo que se nos viene encima ni dónde habrá de caer.

Parece que vivimos en la Edad Media, entre tinieblas. Sabemos encender el fuego, pero no cómo apagarlo. Escupimos al cielo, le arrojamos objetos y nos sentamos a temblar con las manos cubriéndonos la cabeza. Millones viven con miedo, esperando noticias fatales todo el tiempo. Vienen la peste, el hambre, las inundaciones, el frío y no hay ciencia confiable que les salga al paso a las desgracias.

Entre el 22 y el 28 de septiembre el mundo debió haber desaparecido, de acuerdo con las advertencias de los catastrofistas bíblicos. El Apocalipsis comenzaría con un asteroide cayendo sobre todos nosotros. Ahora hay quien asegura que entre el 15 y el 30 de noviembre viviremos a oscuras, en medio de una larga noche inexplicada presidida por un sol azul.

Habría que preguntarnos qué nos pasa, qué hicieron con nosotros, por qué sentimos tanto miedo y desconfianza, por qué nos sabemos tan amenazados.