Mi periodismo es rock duro: Sergio González Rodríguez

 Títulos como Huesos en el desierto y su recién publicado El robo del siglo —donde revisa la historia de Zhenli Ye Gon—, crispan los pelos de cualquiera.
El periodismo de Sergio González Rodríguez es de alto voltaje.
El periodismo de Sergio González Rodríguez es de alto voltaje. (Omar Meneses)

El periodismo de Sergio González Rodríguez es de alto voltaje. Títulos como Huesos en el desierto y su recién publicado El robo del siglo —donde revisa la historia de Zhenli Ye Gon—, crispan los pelos de cualquiera. En paralelo a ello cultiva la ficción y no hace mucho volvió al sendero de la música con el grupo Enigma.

¿Cuándo le dijeron: copelas o cuello?

Hasta ahora todavía no... Me han tocado golpes, cachazos y me dieron con picahielos. Aun así tuve fortuna. Hay decenas de compañeros no tuvieron la misma suerte, al periodista le ha ido mal. Yo la cuento pero hay muchos desparecidos. Esto es grave y no podemos quedarnos con las visiones optimistas de los voceros.

¿Dónde hay más rigor en el periodismo o la literatura?

Es parejo, la cuestión es que en la literatura no tienes réplica. En el periodismo el ego media entre la responsabilidad y el resultado del trabajo. A nadie le importa una mala novela, pero un mal reportaje con asuntos públicos duros sí tiene impacto.

¿Cuál ego es más grande el del escritor o el del periodista?

El que prefigura mayor ego es el que tiene una relación más directa con la sociedad, en este caso el periodista. Su ego suele ser más grande porque tiene esta responsabilidad frente al público y si no se construye esta personalidad no tiene interlocución de alto nivel. Del lado del escritor, a menos que resulte una figura pública como Octavio Paz, a nadie le importa su ego.

¿Y la música?

Ya volví al bajo eléctrico con Enigma, banda que está considerada por la revista Rolling Stone como una de los mejores 25 grupos de los setenta.

¿Por qué lo había dejado?

Por el oído. Me decían que de seguir podía quedar sordo. El grupo siguió con mi hermano, quien murió el año pasado. Yo regresé hace poco, pero después de años sin tocar es muy complicado retomarlo. De todas formas, pronto vamos a tocar.

¿Qué le da la música que no encuentra en el periodismo o la literatura?

Yo siempre lo he visto como parte de lo mismo. Cuando dejé el rock mi bajo se convirtió en máquina de escribir y computadora. De cualquier forma sigo haciendo rock, mi periodismo es rock duro y blues.

¿A qué suena el periodismo mexicano?

A banda grupera, cumbia y ballenato colombiano. Por otro lado suena a periodismo institucional, del que se hace en los grandes medios, donde no hay información válida si no viene de fuente oficial. Por desgracia, en México prevalece la idea de que si no hay documento oficializado la investigación no tiene validez.

¿Quién es más maniático el Sergio González periodista o el novelista?

El bajista de rock y blues, porque cuando tocas las manías son necesarias pues aportan modos de resolver ante la música. El periodismo es complejo pero después de cierta experiencia lo puedes controlar. La literatura es inabarcable, como decía Bolaño, con la literatura siempre vas a perder.

¿Es supersticioso?

Sí... más que supersticioso soy creyente. Católico de toda la vida. Las supersticiones las he ido eliminando. Antes era muy traumático, mientras caminaba me saltaba las rayas por ejemplo. Hoy los gatos son mis amigos, aunque sean negros. La única superstición que me queda es la de tratar de evitar que en los sueños vuelva el episodio traumático de unos tipos golpeándome. Todavía me despierto sudando con ese recuerdo.

Sus libros suelen ser pesimistas, no obstante es un hombre de fe...

Sí, funciono con las palabras de Gramsci: Optimismo de la voluntad, pesimismo de la inteligencia. Y lo cito porque él era un hombre de fe a pesar de ser marxista.

RECUADRO

Nació en la Ciudad de México en 1950. Estudió literatura contemporánea en la UNAM. Entre sus libros destacan: El centauro en el paisaje, Campo de guerra (Premio Anagrama de Ensayo), Huesos en el desierto (Finalista del Premio de Reportaje Literario Lettre/Ulysses), El triángulo imperfecto, La pandilla cósmica, El vuelo y El artista adolescente que confundía al mundo con un cómic.