Hoy cotiza la celebridad, no la calidad del artista: Brian Nissen

El artista plástico Brian Nissen recuerda su llegada a México en 1963.
El artista inglés estudió en la Escuela de Artes Gráficas de Londres y en la de Bellas Artes de París. Viajó a México en 1963, donde pasó 17 años.
El artista inglés estudió en la Escuela de Artes Gráficas de Londres y en la de Bellas Artes de París. Viajó a México en 1963, donde pasó 17 años. (Cortesía)

Ciudad de México

Con cierta nostalgia, Brian Nissen recuerda su llegada a México en 1963. Aquella era una ciudad más íntima, incluso el mercado del arte era diferente al de hoy. Amante del jazz, el cine y la literatura, el artista plástico de origen británico es un auténtico "pata de perro", según se describe este hombre de casi dos metros de altura y cuyo título más reciente es Farándula. Dibujos 1966-1974 (RM), compuesto por piezas que hasta ahora mantenía perdidas y en el olvido.

Su nuevo libro se compone de dibujos que no recordaba, eso no habla muy bien de su memoria.

Sí tengo buena memoria, pero los artistas solemos pensar en lo que estamos haciendo o en lo qué vamos a hacer, pero no en lo que hicimos. Los estudios de los artistas parecen bodegas. Siempre están invadidos de material, papeles y obra guardada. Además, entre tantas mudanzas no es tan extraño que se pierdan cosas.

¿Siempre ha sido medio "pata de perro"?

¿Medio? Totalmente, siempre he sido así. Es una cuestión de temperamento. En el caso de la Ciudad de México, cuando llegué a principios de los sesenta era un sitio más pequeño y ameno. La convivencia era más cercana de lo que es ahora. Ahora no me imagino ir al Bosque de Chapultepec a las dos de la mañana; por aquellos años lo podía hacer sin problema. Escritores, cineastas, gente de danza, nos movíamos juntos y nos la pasábamos haciendo proyectos.

¿Qué le aportan los viajes?

Experiencia. Básicamente me he movido entre cuatro ciudades: Londres, Barcelona, Nueva York y México. Me gusta mucho vivir entre culturas. No es algo para todo el mundo, pero mi temperamento me permite enriquecerme con esto. Para conocer la lengua materna hay que hablar otro idioma, es una forma de tener perspectiva y punto de comparación.

¿Le costó trabajo aprender español?

Sí, luego de intentar hablar francés en la escuela me consideraba incapaz de hablar otro idioma. Cuando llegué a México, mi escuela de español fueron las cantinas donde jugaba dominó. Es un método que recomiendo ampliamente. Durante el juego el vocabulario es muy pequeño. No usas más de tres o cinco frases: "Ficha", "Mula de seises", "¿Por qué te doblaste pendejo", y los números. Las escuelas de idiomas fracasan porque empiezan con la gramática.

Hoy el mercado del arte también es diferente al de aquellos años. Se pueden pagar 30 millones de dólares por un cuadro.

El mercado del arte poco tiene que ver con el valor plástico. El mercado del arte se ha vuelto un asunto de inversión. ¿Qué le digo? Así se manejan las cosas.

Las ferias tipo Maco o Arco, ¿son grandes tianguis?

Un poco sí, desempeñan su papel en el mercado, aunque realmente no juzgan el valor plástico. Son como la Bolsa de Valores. Hoy, las obras se cotizan por la celebridad del artista, sin importar si se es bueno o malo. Es una aberración. Actualmente el arte se mueve como inversión. Y al ser un producto con valor abstracto se presta a tejes y manejes.

Y modas también...

La moda siempre ha existido. Hoy nadie sabe quiénes eran las grandes estrellas de los salones de París de 1900. Se sabe de Cézanne y Van Gogh que apenas si podían vender.

*Nació en Londres en 1939. Estudió en la Escuela de Artes Gráficas de Londres y en la de Bellas Artes de París. Viajó a México en 1963, donde pasó 17 años antes de vivir entre Barcelona, Nueva York y nuevamente el D.F. Becario del Guggenheim, su obra ha sido expuesta en el Palacio de Bellas y los museos de arte moderno de la Ciudad de México y Buenos Aires, así como en la Galería de Arte Whitechapel de Londres.