"Enseñar ópera es costoso, no hay quien lo haga"

El intérprete de ópera, Víctor Luna Guarneros, dijo que incluso a las instituciones más preparadas les faltan cosas.
El intérprete de ópera, Víctor Luna Guarneros.
El intérprete de ópera, Víctor Luna Guarneros. (Eugenia Gómez)

Tampico

En la zona sur de Tamaulipas se carece de un instituto que se dedique a la formación de cantantes de ópera, sin embargo esta situación no es solo a nivel local o nacional, pues al tratarse de una expresión artística que implica actuación, canto, sensibilidad y conocimiento es complicado que una escuela pueda proveer de todas las herramientas necesarias a sus alumnos, además de que resulta demasiado costoso.

Víctor Luna Guarneros, intérprete de ópera, director de orquesta y docente de disciplinas relacionadas a la musicalización vocal, expuso que ni siquiera en las capitales de las artes se enseña a hacer ópera debido a que es imposible obtener todos los elementos que se requieren en un mismo lugar. “En México tenemos muy poco de este producto que no es nuestro, pues se trata de una expresión importada de Europa, sin embargo se le ha arropado con cariño. Es el arte más complicado porque implica la parte vocal, el arte escénico, el desenvolvimiento, un cantante de ópera no solo debe ser un excelente intérprete, sino sensible, el actor debe ser multidisciplinario”.

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Mencionó que durante su estancia en el Conservatorio de Linz, en Austria, pudo comprobar que aún en las instituciones más preparadas faltan cosas, “no todo se puede obtener y aprender en una escuela, hay que recordar que no siempre un impecable actor será un gran instructor de actuación”. Expuso que sería muy ligero decir que en Tampico no se enseña, porque tampoco se hace en México ni en Austria. “Se requieren demasiadas cosas para formar un cantante de ópera y hay que tener en mente que, desafortunadamente, las artes no son prioridad al momento de asignar presupuestos”.

Por otro lado, el compositor expresó que la música, sin hacer distinción en géneros, está dirigida a todas las personas “pero a veces cuando se ve un escenario, un teclado o una partitura se le tiene respeto, en ocasiones, exagerado”, por lo que subrayó que cualquiera puede tomar clases de música, participar como oyente o realizar pruebas de voz aunque nunca hayan cantado de manera profesional. “No todos somos concertistas, pero todos podemos hacer un poco de música en casa, tener una guitarra, interesarnos en el teclado, sumarnos a un coro de la iglesia, a uno municipal o escolar. ¿Cuál es el motivo para cantar? Hacerlo y ya”.

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Dijo que los docentes han sido, en parte, los culpables de que “la gente vea una clase de música y piense: uff, que miedo”, “los maestros somos los ogros, hay unos muy exigentes que ponen a temblar a los que asisten por primera vez o por curiosidad, pero también hay otros que con paciencia y de forma amigable difundimos una única verdad: la música limpia el alma, los alegra el corazón, nos hermana como mexicanos, como ciudadanos y como amigos que, en una nación donde se tienen muchas noticias fuertes, queremos aportar un poco de esperanza y felicidad a través del arte”.

Víctor Luna remarcó la importancia de que los ciudadanos tengan presente que los espacios culturales son en su mayoría públicos, “no son de los instructores ni de los administradores, son de todos. Explicó que las pasiones y los pasatiempos, así como los oficios y los trabajos deben ser valorados, por lo que “hay que conocer las artes para perderles el temor y ese respeto mal entendido”.

ICGC