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Martes , 11.12.2018 / 12:43 Hoy

Enjambre Literario: un espacio que busca nuevas escritoras

Con poco más de una año de existencia, esta iniciativa ha dado ya sus primeros frutos

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¡Mujeres del mundo, uníos! podría ser la consigna que refleja esta época, no como un manifiesto feminista sino como un despertar para colectivizar las problemáticas, retos y desigualdades que enfrentan.

Con un escaso presupuesto pero con la convicción de propiciar nuevos espacios para descubrir y difundir el trabajo de narradoras y periodistas de Iberoamérica, la escritora Brenda Navarro lanzó un llamado desde Barcelona, una iniciativa que ha hecho eco en las redes sociales.

La apuesta se titula Enjambre Literario. Se creó hace dos años y desde su génesis su propósito ha sido contribuir a disminuir la brecha de género en las publicaciones literarias. “Estamos convencidas de que la creación de redes de escritoras, el ejercicio de relaciones respetuosas de trabajo, donde cada voz importe y no exista ningún tipo de acoso, permite un mejor trabajo creativo”, comenta Brenda Navarro, quien recientemente publicó Casas vacías (Kaja negra, 2017).

En 2016, la iniciativa convocó a que cualquier mujer mayor de 18 años enviara una obra inédita. Un jurado integrado por Yuri Herrera, Catalina Ruiz y Fernanda Melchor seleccionaría a la ganadora que posteriormente se publicaría en formato impreso y digital, a través de la Editorial Pou. “A pesar de que no hubo un plan de difusión estructurado, recibimos 120 obras. Superó totalmente nuestra expectativa, y es un reflejo de la importancia de este tipo de espacios. Solo iba a publicarse a una ganadora pero descubrimos voces que valen mucho la pena y no quisimos dejarlas fuera”.

La obra ganadora fue Catálogo de enfermos mentales de la española Marina Aguilar. También se reconocieron dos menciones honoríficas: la novela Agosto de la mexicana Tatiana Maillard, que se lanzó al mercado a principios de este año, y El libro de Aisha de Sylvia Aguilar, mexicana radicada en El Paso, Texas, que se publicará en mayo. Un tridente de nuevas voces que a través de sus obras permitirá el primer enjambre o puente literario entre Estados Unidos, España y México.

“Son libros muy valientes en una época en que todo pareciera que debe ser políticamente correcto. Catálogo de enfermos mentales tiene una voz literaria fuera de lo común; es una obra muy inteligente que aprovecha distintos recursos literarios. Las historias que presenta esta autora nos trasladan a un ensayo sobre la alienación del mundo contemporáneo. Utiliza las enfermedades mentales como metáfora de una sociedad en decadencia”, explica Fernanda Melchor, autora de Temporada de huracanes, catalogada como una de las mejores novelas mexicanas de 2017.

Para Brenda Navarro, herramientas como Facebook y Twitter han sido parte fundamental para que las problemáticas que viven las mujeres empiecen a colectivizarse de manera inmediata: “Ahora es más fácil que nos agrupemos por intereses, situaciones de vida, injusticias, y se efectúen movimientos que me parecen muy valiosos como #MeToo, #MiPrimerAcoso, #SiMeMatan, que invitan a que más mujeres se atrevan a expresar lo que sienten, piensan y necesitan. Hemos empezado a socializar que las condiciones de trabajo que tenemos la mayoría de las mujeres que nos dedicamos a escribir (reporteras, editoras, novelistas) no son las más óptimas. Se ha propiciado un diálogo entre nosotras con el que podemos cuestionar”.

En Colombia, 42 escritoras mostraron públicamente su desacuerdo ante la decisión del Ministerio de Cultura de seleccionar únicamente a hombres para representar a la literatura de su país en un evento internacional, como parte de las actividades del año dual entre Colombia y Francia. En tierras mexicanas, hace unos meses, Lucía Melgar inauguró el polémico debate sobre la cantidad de mujeres que han formado parte del Colegio Nacional desde hace 75 años: cuatro, frente a 103 hombres.

“Es importante hacer visibles los abusos, el acoso del día a día, pero es aún más significativo realizar estrategias que cambien estos paradigmas. Ser escritora es muy difícil. En general, ser mujer te coloca en una posición desfavorable. He tenido la fortuna de publicar en una editorial comercial, pero, por ejemplo, el que a mí no me acosen en la calle no quiere decir que sea una realidad para muchas otras”, comenta Fernanda Melchor.

De acuerdo al Observatorio Cultural de Género en España y su informe El género en nuestros premios literarios, de 70 premios institucionales y comerciales otorgados entre 2000 y 2014 solo el 18% recayó en mujeres.

“En el mercado iberoamericano existe la tendencia de que el 75% de las publicaciones son hechas por hombres. Los medios de comunicación tradicionales solo toman en cuenta el 15% de obras escritas por mujeres al momento de reseñarlas. En Enjambre Literario no queremos cambiar el mundo, ni mucho menos volvernos ricas, pero sí insistiremos en difundir a escritoras que tienen muchísimo talento pero que no entran en estas dinámicas del mercado. Buscamos atender nuestras necesidades como trabajadoras de la industria editorial”, señala Brenda Navarro.

En la reciente creación de este proyecto, publicar tres novelas fue un primer paso exitoso. Sin embargo, ahora busca nuevos retos, como incursionar en lo digital y apostar por el futuro. “Los jóvenes se pasan mirando el celular o la tableta más que cualquier otra cosa. Ahí hay un importante nicho, tanto de creatividad como de mercado, y hacia allá queremos ir. El desafío es focalizar la manera de cómo convertir lo digital en un recurso económicamente sostenible. Hacer algo más que un ebook, encontrar en estas plataformas distintas narrativas, porque las próximas generaciones serán más exigentes y ya no les bastará un libro impreso”, apunta la autora de Casas vacías.

La próxima convocatoria saldrá a finales de este año pero la dinámica será distinta. Además de recibir obras terminadas, explica Brenda Navarro, se aceptarán manuscritos en proceso que tengan potencial literario. “Ofreceremos un seguimiento de tutorías con escritoras que tienen mucho callo para que puedan concluir su obra y que sea publicada”.

La apuesta está en el aire. Las mujeres escribirán el final de esta historia.

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