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Martes , 16.10.2018 / 06:09 Hoy

Encantadora parafilia

¿Cuál sería la mejor manera que tiene un hombre para demostrarle a una mujer que la ama?

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La premisa de Una nueva amiga, la última película de François Ozon, resulta materia para discutir en buena lid sobre el comportamiento sexual entre mujeres y hombres: ¿cuál sería la mejor manera que tiene un hombre para demostrarle a una mujer que la ama? No se trata de ir a la guerra ni de una serenata, ni de comprarle una casa o un auto último modelo: se trata de una posición humana que tiene que ver con la parafilia, es decir, con una desviación sexual.

De lo que se trata es de ser como ella, de vestir como ella, de compartir su esmalte, su perfume, su ropa interior —por supuesto, no tiene nada que ver con “joterías”—, y aunque el comportamiento sea de mujer, no se pierda la virilidad o el encanto masculino porque se ama y se desea desde otro punto de vista que tampoco tiene que ver con depravaciones.

La película no se queda en una comedia ligera que nos hace sonreír porque nos muestra a un hombre que se comporta como mujer, sino que plantea asumir la necesidad del travestismo entendiendo que no es locura sino amor, placer provocado por la belleza femenina.

¡Qué orgullo para una mujer escuchar que un hombre, muy feo, le dice que su belleza le trastorna a tal grado que empezó a vestirse como mujer porque quiere ser como ella! Habría que aprender de los personajes, de David-Virginia, que tiene que ser padre y madre de su hija; de su amiga Clara, que termina seducida por Virginia, aunque luego se arrepiente porque se da cuenta que en realidad es David, o de Laura, que apoyaba la parafilia de su marido.

Excelente decisión la de Ozon no permitir que David, el personaje principal, fuera bello, musculoso, rico y mujeriego, porque no radica en eso la consistencia masculina, sino en la grandeza de actuar y ser diferente.

Cuando David explica a Clara su comportamiento, la primera reacción de ella es decirle depravado; sin embargo, David continúa insistiendo en involucrarla como si fueran amigas hasta que Clara es capaz de mentirle a su marido, que sí es un galán. Ozon se complace en las contradicciones de los seres humanos, nos las hace tangibles, no importa que parezcan descabelladas; entonces terminamos aplaudiendo lo que el maestro estagirita escribió en su Poética: “Más vale lo imposible verosímil, que lo posible inverosímil”.

Una nueva amiga seguramente ocasionará discusiones calurosas porque trata con seriedad un problema de parafilia sin miedo, sin hacerlo vulgar, tedioso, pesado, con momentos agradables y otros dramáticos. Como ficción, a mí me resulta encantadora.

“Una nueva amiga” (Francia, 2014), dirigida por François Ozon, con Romain Dures y Anaïs Demoustier.

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