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En la música profesional, el artista vive de la locura

ENTREVISTA

En entrevista con la soprano de origen vasco Ainhoa Arteta, comentó sobre su historia personal con México y la importancia que tienen los compositores con el desarrollo de una voz para los cantantes.
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Con un auditorio compuesto por niños y jóvenes estudiantes de música persuadidos por sus maestros, entre ellos Ethan Eager y Gabriel Robles, así como adultos interesados en la música clásica, el ensayo de la gala operística preparada por la Camerata de Coahuila con la soprano vasca Ainhoa Arteta se realizó esta tarde en el Teatro Isauro Martínez.

Sorprendida, al salir al escenario dio la bienvenida al público infantil, ofreciendo dentro de la primera parte del repertorio, canciones latinoamericanas. 

Segura de su instrumento, el único que apuntó en entrevista, es vivo y atraviesa el cuerpo para emerger en forma de voz, en el ensayo pidió a la orquesta una mayor agilidad en la música, luego una menor sonoridad.

En suma, en el ensayo fue Arteta quien dirigió a la Camerata. 

¿Vi a los niños entusiasmados y me pregunto, ¿cómo se le hace para llevar el buen canto a la masa, al pueblo?

Yo siempre digo que del público infantil, de todos estos que hoy estén escuchándome, habrá algunos que se queden totalmente entusiasmados y les guste asimilar el clásico. 

Y habrá otros que, como es normal, como me pasa a mí en casa, que yo tengo una de dieciocho y ahora está empezando a disfrutarlo, pero bueno, ha tenido la etapa de los catorce, quince, dieciséis, que todos tienen que pasarla además, es un sarampión que deben pasar, la preadolescencia y adolescencia, que tienen que ir a las discotecas y meterse el rap, el pop. 

Pero cuando un niño ha estado expuesto a una experiencia y le ha generado algo, cuando llegan a la treintena pasa algo, por eso siempre digo que nuestro público es de 35 para adelante, que ya han ido a las discotecas, que ha hecho lo que tenían que hacer y vieron lo que tenían que ver y entonces ya tienen una vida adulta, no sé, con pareja o solos, y empiezan a investigar.

Reconoce la importancia y labor de la Camerata de Coahuila en la región. (Saúl González)

¿Cómo llegó usted a la ópera?

Pues mire, yo llegué porque mi padre me regaló cuando yo tenía seis años, un disco de ópera. 

Mi padre era profesor de música y a mí me regaló un disco de vinilo, de esos antiguos, de la Carmen cantado por María Callas, yo ni sabía lo que era la ópera ni quien era María Callas, pero claro, te regalan algo y en esa época con eso jugabas hasta rayarlo.

Entonces lo puse y me impactó tanto el ritmo de la Carmen, la voz de la Callas, que yo durante ese año estuve en casa y me ponía a cantar y a bailar con esa ópera y entonces de repente descubrí que era un vehículo de forma de expresarme.

Cuando estaba frustrada o enfadada o triste, yo iba y ponía el disco y me ponía a cantar y se me pasaba todo, o cuando estaba contentísima… es una ópera que no la he hecho pero la quiero hacer antes de que mi padre ya no esté y es algo que me marcó toda mi vida. 

A partir de ahí todas mis pagas que me daban y tal, para comprarme "chunches", lo que me quedaba ya iba guardando y me iba a la tienda de mi pueblito, que era muy pequeño, 20 mil habitantes y me compraba discos, que yo los leía como “callas” hasta que la señora de la tienda me dijo: Que no se llama callas, que se llama Callas (acentuando la ele), me dijo que el apellido era italiano. 

Cuando ya me vendió todos los discos de la Callas, ella misma me dijo: ¿Y no has probado escuchar a Renata Tebaldi?, y entonces empezó a venderme a Tebaldi… 

Mi pasión, porque era mi pasión y se convirtió en mi profesión, no lo tenía muy claro, el que si iba a resultar o no, pero yo creo que al final cuando alguien es apasionado en algo, si tienes talento y tienes una voz y pasión por ello, con trabajo y sacrificio se puede llegar.

Con una presencia escénica fuerte, la soprano explicó en el plano personal tuvo la suerte de contar con una madre y un padre que, contra todo mal pronóstico familiar en cuanto a la formación de una cantante, le dijeron a la familia que no fomentaban un trabajo sino una pasión

¿Cómo siente la presencia de la Camerata de Coahuila? Que sabemos que ya no es una camerata, y la hemos visto (en el ensayo) que ha ido acompañando a la orquesta hasta el punto donde usted quiere llegar

Sí. Bueno son… ya cuando he entrado, he estado escuchando el sonido y es de una calidad tremenda. El maestro Shade, con el que ya he trabajado y es un maestro muy importante, con muchísima sensibilidad. 

Se debe ser un apasionado para dedicarte a esto porque con esto, mucho dinero no se hace y se vive bastante de locura, pero lo que tú sientes, hay una cosa muy fuerte, que es el sentir la música de estos grandísimos compositores que atraviesa tu cuerpo en el escenario.

En el caso del cantante es fortísimo porque la voz es el único instrumento vivo que existe, que atraviesa tu cuerpo para que suene, pero lo mismo me imagino con un violinista, que siente la vibración y la música que penetra en su ser y eso es lo que verdaderamente te da una satisfacción que no te la da nada más. 

Yo creo que eso es lo que engancha y la orquesta me ha sorprendido que el sonido es buenísimo y sí, tienes muy claro cómo tienes concebido lo que quieres hacer con la pieza, a ellos les convence y obviamente lo que quieren es que salga lo mejor, que podamos sacar lo mejor del gran compositor porque no nos olvidemos que nosotros somos el vehículo de la grandísima composición que ha hecho Puccini, Ovalle y Guastavino, todos estos grandísimos compositores, Verdi.

Arteta profesó su amor por la comida mexicana gracias a su primer viaje al país hace 20 años. (Saúl González)

¿Quién ha hecho el programa para la gala?

Yo creo que ha sido entre... bueno, básicamente yo he propuesto varias historias, varios programas, porque una parte muy importante de mi carrera no es solamente en la ópera, es el concierto. 

Yo he dado muchos conciertos, tengo mucho tipo de programación, si quieres más italiana, o más española, y la verdad es que pensamos al final entre todos.

Tengo mucha confianza con Gerardo Kleinburg porque la primera vez que vine a México fue de la mano de él hace como 20 años y bueno, pensamos que era muy acertado el programa hispanoamericano en la primera parte, con la herencia, como digo yo, la otra orilla, lo que nos ha dado la otra orilla a nosotros, los boleros, la canción sudamericana, el ritmo y eso es algo de cultura que tenemos en común, la cultura hispana. 

 La segunda parte la queríamos hacer más de arias de ópera, de los repertorios que básicamente estoy tocando en escenarios y zarzuela, que es un género muy español pero que también se hace mucho aquí. 

Yo creo que de los que trajeron zarzuela aquí, si no recuerdo mal fue Pepi Embil con su marido, Plácido Domingo padre; hicieron una compañía de zarzuela. 

Mi primer maestro en Estados Unidos se llamaba Franco Iglesias y era de Monterrey y era un apasionado de la zarzuela. Franco trabajó en la compañía de Pepita y de Plácido, murió hace un año y medio, y me dio mucha pena porque no sólo me enseñó de zarzuela sino que me enseñó a adorar la comida mexicana.

Quizá yo soy un poco mal pensada. Tener su presencia y no tener ópera es un tanto desperdiciarla

¿Pero en qué sentido? Yo canto mucho en Ciudad de México, en Bellas Artes no se diga, yo no sé si aquí tienen teatro de ópera, no tengo ni idea, pero ya que no tienen teatro de ópera lo más cercano es tenerme cantando arias de ópera.

Bueno, yo siempre he estado abierta a venir a Bellas Artes, ellos ya lo saben, lo que pasa es que muchas veces programan a corto plazo y nosotros a veces estamos ya programados a largo plazo y estamos ocupados.

Yo sé que me han invitado varias veces, incluso a hacer un diálogo de Carmelitas, que yo no pude venir y alguna otra cosa más, y no pude, pero yo he cantado en Bellas Artes unas tres óperas, la primera fue Fausto de la mano de Kleinburg. Luego fue Romeo y Julieta, y las cantaba además con Fernando de la Mora,y luego canté Boheme y luego volví a cantar Romeo y Julieta incluso con Villazón, con Rolando.

Soy íntima, pero íntima amiga de Ramón Vargas. A mí mis mexicanos en el extranjero, cuando hemos cantado fuera y eso, yo me he sentido como en casa. Verdaderos amigos.

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