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Jueves , 20.09.2018 / 14:43 Hoy

“En el caso Posadas también estaba el Estado”

El periodista y escritor Diego Petersen, presenta su libro "Casquillos negros", donde aborda el tema del asesinato del prelado de Guadalajara.

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En Casquillos negros, el columnista y escritor Diego Petersen no solo trae a la escena literaria el asesinato del Cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo, ocurrido ya hace 24 años, sino que plantea cómo la alta presencia del narcotráfico influye en la política mexicana.

La novela marca el regreso de Adalberto Zaragoza, el reportero de nota roja a quien le hacen llegar unas fotografías inéditas, en el momento justo cuando Posadas Ocampo cae asesinado en las afueras del aeropuerto de Guadalajara.

En el libro Casquillos negros, Diego Petersen señala que no busca dar una “versión última” al caso sino poner los “ elementos sobre qué estaba pasando y qué nos pasó como sociedad”.

Adalberto Zaragoza es un personaje de tu primera novela, ahora lo retomas con “Casquillos negros”, ¿cómo fue el proceso para esta obra?

Tu primera novela es echarte al agua y ahí ver cómo te va en la alberca. Me sentí muy a gusto y decidí que Adalberto Zaragoza debía seguir como personaje, esa fue la primera decisión junto a su alter ego, el comandante Peláez y su entorno personal, pero a partir de ahí es cómo surgió la idea de construir a un personaje más complejo, con la posibilidad de convertirse en personaje de próximas novelas y buscarle qué asuntos es capaz de resolver.

Se cumplen 24 años del asesinato del Cardenal Posadas, que cimbró no solo la escena política de Jalisco sino del país. ¿Cómo te reencuentras con este pasaje?

Justamente pensando en qué caso podría ser atractivo para Adalberto en una novela negra, pensé que este asesinato es uno que no solo quedó en el aire sino es el que más veces se ha reabierto, pero nunca se esclareció.

Me parece que el caso permitía ser un catalizador de lo que fue un modelo de administración del narcotráfico, donde el Estado y la sociedad llegaron a pensar que se podía vivir con el crimen. No es una versión última sino poner los elementos sobre qué estaba pasando y qué nos pasó como sociedad.

¿Cómo balancear en la novela los elementos de ficción y la información periodística que se manejó en torno al asesinato?

Es un elemento que obtuve muchos años después, por un policía que estuvo en la escena del crimen y que los recogió. Ese es un elemento que ahí está y nos permite repensar el caso además de reforzar esta hipótesis de que no solo habían chocado dos bandas del narcotráfico, sino que también participaron fuerzas del Estado, donde estalló la crisis del modelo de administración de las rutas comerciales de la droga.

¿Se pudo advertir este panorama que vive ahora el país?

Creo que si repensamos un poco lo que nos ha pasado, se tuvo primero un modelo del cártel único que terminó con el asesinato de Enrique Camarena, un cártel que se había vuelto tan poderoso y que se le sale de las manos al Estado, entonces se crea este sistema de varios cárteles divididos por regiones, que también se sale de control.

Donde la hemos regado como nación es que vemos solo la punta del iceberg y no nos fijamos que lo que sostiene al narcotráfico son sus relaciones política y sociales.

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