Ex empleados de Philips Morris ahora trabajan contra el tabaco

Después del cierre de una fábrica de cigarrillos en ese país en 2011, ocho personas de la planta ahora verifican que se cumpla la ley.
Los miembros de la Cooperativa 21 de Octubre no fuman.
Los miembros de la Cooperativa 21 de Octubre no fuman. (Especial)

Montevideo

Daniel Gómez, que trabajaba como controlador de calidad de los cigarrillos en Philip Morris Internacional (PMI) en Uruguay, nunca se imaginó que un día iba a dedicarse a fiscalizar estrictas medidas antitabaco.

Ahora Gómez forma parte de la cooperativa 21 de Octubre —llamada así por el día en que PMI cerró su planta industrial en 2011, alegando que el contrabando y las medidas antitabaco la hacían inviable— está formada por ocho ex trabajadores de la firma que recorrerán Uruguay para promover y hacer cumplir las normas que regulan el mercado de tabaco.

“No es común, pero nosotros quedamos de un día para otro sin trabajo, en la calle, con mucha dificultad para reinsertarnos en el mercado laboral”, por eso su nuevo empleo “cambió totalmente nuestras vidas”, contó Gómez.

En 2006 Uruguay fue el primer país latinoamericano en prohibir fumar en espacios públicos a través de un decreto del entonces presidente Tabaré Vázquez, oncólogo de profesión y quien hizo de la lucha antitabaco una cruzada nacional.

La tabacalera presentó en 2010 una demanda internacional contra Uruguay, la cual sigue en marcha.

Cambio de bando

“Empecé a los 25 años y trabajé 32 en la compañía”, recordó David Veloz, quien desempeñó tareas de empaquetado y mantenimiento, mientras que Gómez y Luis Santana cumplieron más de 20 años de labores en PMI.

Ninguno de ellos fuma, aunque Santana reconoce que por unos meses lo hizo, ya que la empresa daba minutos de descanso para ello, pero tras sufrir cansancio al subir escaleras dejó el tabaco.

“En el fondo uno era consciente de que las medidas (del gobierno) que se estaban tomando tenían una amplia aceptación... Si bien esa era mi fuente de ingreso, sabía que era un producto que no hace bien a la salud”, comentó Santana.

Gómez recordó que el gremio nunca se negó a las medidas del gobierno, pero desde el primer momento pidieron que si el país ratificaba el Convenio Marco para el Control de Tabaco, se tomaran acciones para ayudar a los empleados afectados, como lo marca ese acuerdo.

Más de dos años después de que las máquinas de armado de cigarrillos se detuvieran para siempre en PMI Uruguay, el ministerio de Salud Pública firmó un convenio para que ocho trabajadores que aún no habían podido reinsertarse en el mercado laboral continuaran su carrera ligados al tabaco, al menos por dos años más.

“Nuestro trabajo tiene tres ejes fundamentales, la promoción de conductas saludables, la difusión de la normativa para control del tabaco y la fiscalización del cumplimiento”, comentó Veloz.

Además de las actividades de prevención, los cooperativistas controlarán la aplicación de una nueva norma aprobada en julio por el Congreso de Uruguay que prohíbe por completo la publicidad y exhibición de tabaco y sus derivados, inclusive en sus centros de venta.