El embarazo transforma el cerebro femenino: científicos

Un estudio científico revela que durante la gestación el cerebro de la mujer sufre cambios físicos que persisten durante años.
La mujer fue madre primeriza a los 58 años, pero su hija está a cargo de las autoridades locales desde 2014 porque no iba a la escuela ni estaba bien cuidada.
El embarazo repercute en diversos cambios morfológicos en el cuerpo de la mujer. (Especial)

Ciudad de México

Un estudio publicado hoy en un importante portal científico revela que además de los cambios físicos que sufre la mujer en su cuerpo por la acción hormonal, durante el embarazo el cerebro femenino sufre cambios estructurales que persisten por largo tiempo y que, hasta cierto punto, determinan el grado de apego que desarrollará la madre tras el alumbramiento.

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Un grupo de investigadores de la Universidad Autónoma de Barcelona, dirigidos por la neurocientífica Elseline Hoekzema, publicaron hoy en Nature Neuroscience un estudio en el que revelan que el cerebro de las mujeres embarazadas por primera vez sufren cambios físicos y estructurales en su materia gris, especialmente en las regiones cerebrales asociadas con cognición social y teoría de la mente.

Dichos cambios, afirman los investigadores, persisten en la estructura cerebral incluso dos años después del alumbramiento, pueden utilizarse para predecir el grado de apego o instinto materno que desarrollará la madre, y son tan evidentes que incluso una computadora podría distinguir a una mujer que ha sido madre de una que no lo ha sido analizando las imágenes tomográficas de sus cerebros con un algoritmo. Los estudiosos afirman que tales cambios físicos juegan un importante rol en la transición de la mujer hacia la maternidad.

El equipo de Hoekzema realizó una serie de estudios anatómicos al cerebro de un grupo de 25 mujeres que intentaban embarazarse por vez primera, después los compararon con imágenes tomadas luego del alumbramiento, y once de ellas fueron escaneadas nuevamente dos años después del estudio original. Los resultados fueron consistentes: tras el embarazo, se presentó una significativa reducción en el volumen de la materia gris en las regiones asociadas con la cognición social —que es la capacidad para entender las relaciones sociales y la comprensión de las emociones, ideas, intenciones, conductas y puntos de vista de los otros—, la cual persistía incluso dos años después.

Hoekzema afirma que no es muy claro por qué las mujeres pierden materia gris en esas áreas, pero su hipótesis es que ese cambio estructural se debería a que sus cerebros se preparan para adaptarse a la maternidad y responder a las necesidades de sus bebés.


FM