Soho sexo sofisticación

Función Dominical.
El rey del erotismo
El rey del erotismo (Film4)

Ciudad de México

El rey del erotismo (The Look of Love), tiene esta sabida moraleja: “Los ricos también lloran”. La historia está basada en uno de los hombres más ricos de Gran Bretaña y como suele suceder, su vida se entreteje con la historia del mundo y nos conduce hasta el tiempo en que Londres se levantaba sobre las ruinas que dejó la guerra. En esos años, Paul Raymond comenzó a hacer crecer una zona que eventualmente se volvió famosa gracias a él: el Soho londinense.

El rey del erotismo tiene todos los elementos del típico biopic inglés: hay un tipo pícaro que inmediatamente se vuelve objeto de admiración de quienes piensan que acostarse con las mujeres más hermosas del mundo y tener además el dinero para comprar casi cualquier cosa es sinónimo de triunfo. El problema parece ser que el guión está dirigido al mercado de Hollywood, así que no es de extrañar que la mayoría de la gente haya encontrado la película más bien zonza. Y es que Scorsese, con El Lobo de Wall Street ha llevado el biopic del héroe de la clase media del mundo a niveles tan altos que hoy día ya es difícil sorprender con esta clase de historias. Tal vez sea cierto que la comparación entre Michael Winterbottom director de El rey del erotismo y Martin Scorsese sea injusta, aunque también es cierto que para aquello de enriquecerse rápido y a costa de los demás, los estadunidenses lo han hecho mejor. En todo caso, El rey del erotismo tiene extraordinarias actuaciones: Steve Coogan da vida a nuestro millonario excéntrico con un sentido del humor que inevitablemente recuerda las gracejadas de Austin Powers, pero no se me malinterprete: lo hace bien. Raymond debe haber sido encantador. De otra forma ¿cómo hubiese podido convencer a las autoridades británicas de que sus negocios eran legales? Raymond tenía encanto sin duda y además un buen abogado.

Este actor protagónico, Steve Coogan, es un hombre notable en Gran Bretaña y recientemente ganó fama en el mundo no tanto como actor sino como guionista con Philomena, una película que aunque no ganó estuvo nominada al Oscar, que no es poco. Como sea, creo que a su cine le hace falta un poco más de la malicia que él sabe transmitir a los personajes que interpreta. Y es que uno sale del cine con la impresión de que, aunque en general todo ha estado bien, faltan enredos, peripecias y uno que otro problema que se oponga a este tipo rico y feliz, no solo la tragedia que se anuncia desde la primera secuencia y que en el fondo ni es tanto.

El principal atractivo de El rey del erotismo es la reconstrucción ética de aquellos años en que (a decir de Los Beatles) lo único necesario era amor. La droga, el sexo libre y la falta de escrúpulos como consigna terminaron por llevar al mundo a convertirse en una suerte de Soho en el que aún hombres como Raymond terminaron escandalizados aunque… pensándolo bien, hombres como Paul Raymond o Austin Powers no se detienen a pensar estas cosas: destapan una nueva botella sin pensar que hay cosas que el dinero no puede comprar.

 

El rey del erotismo (The Look of Love). Dirección: Michael Winterbottom. Guión: Matt Greenhalgh y Paul Willetts. Fotografía, Garry Phillips. Música: Hubert Taczanowski. Con Steve Coogan, Matt Lucas, Anna Friel. Gran Bretaña, Estados Unidos, 2014.

@fernandovzamora