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Viernes , 21.09.2018 / 19:46 Hoy

El tequila: del desprecio al prestigio

El historiador José María Muriá presenta una visión global del desarrollo de esta bebida que, de ser exclusiva de las clases bajas, ha pasado a ser un símbolo de la mexicanidad.

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El tequila, señores, más que licor es magia./ Las tristezas aleja; las aflicciones calma./ Hace al amante diestro. Afina a aquel que canta./ Si andas débil de cuerpo, tus ánimos levanta./ Te da firmeza y brío de amor en las batallas;/ te calienta en invierno. En verano te exalta/ y todo tiempo ofrece consuelo y esperanza".

Son versos que corren de boca en boca en territorio agavero y que, en las últimas décadas, se han convertido en parte del folclor y hasta de la identidad mexicana. Desde hace cuando menos cuatro décadas comenzó el interés del historiador José María Muriá por el pasado y el presente del tequila, y cuando menos unos 20 años antes había empezado su gusto por la bebida como tal.

Todo en tiempos en que no había tanta preocupación por lo que rodeaba a un bebida alcohólica que ha atravesado por diversos momentos en el siglo XX: del desdén, casi desprecio, de las clases altas, a su presencia en las mesas más prestigiosas en la actualidad.

"Todavía recuerdo cuando la 'gente bien' de Guadalajara, muy jaliscienses, le hacía el fuchi al tequila. Yo mismo, incluso, padecí la discriminación por ser bebedor de tequila, cuando el papá de una muchacha que me gustaba me prohibió el acceso a su casa con el argumento de que yo era una gente que bebía tequila. O sea que me costó perder una novia el ser bebedor de tequila", cuenta con humor ahora el catedrático.

El investigador ofrece un amplio recorrido por la historia de una de las bebidas emblemáticas para la identidad mexicana, en su libro El famoso tequila (Miguel Ángel Porrúa, 2015), en el cual no solo hay historia, también se muestran algunos pasos de su proceso de producción y, en particular, su presente y los retos que enfrenta esta tradicional bebida.

"Se trata de una especie de destilado de todo lo que he pensado, averiguado y concluido sobre el tequila a lo largo de muchos años. Escribí un primer texto sobre el tequila en 1975, y desde entonces a la fecha siempre he estado más o menos atento a lo que sucede con la industria tequilera.

"Con el tiempo, agarró cada vez más prestigio y aparecieron más partidarios del tequila, incluso algunos medio raros, como aquellos que inventaron una cosa que se llama Academia del Tequila, y se inventaron el cargo de maestro 'tequilie' y cosas así".

Mexicanidad

Se han publicado varios libros, pero casi todos ellos "han sido muy catrines, no sirven para leerse", explica Muriá, sino para tenerse en la mesa de la sala o en el área de recepción de una oficina, al ser más bien libros-objeto.

"A veces somos muy acelerados en bautizar las cosas, sobre todo por aquello de 'la más mexicana de las bebidas', porque creo que a lo mexicano no es tan fácil ponerle graduación: ¿por qué la charanda, el sotol o el mezcal son bebidas menos mexicanas que el tequila?".

Desde la perspectiva del historiador, la bebida se ha hecho mucho más popular, se ha generalizado mucho más, amén de haberse convertido en la bebida mexicana que ha recorrido más mundo, más allá de que tenga un nombre muy nacional, "es el de una población jalisciense, que además es un nombre náhuatl cuyo significado es 'lugar de hierbas entre las piedras' o 'de piedras entre las hierbas'.

"Todas las bebidas son igualmente mexicanas, puesto que se hacen en México, pero el tequila ha adquirido un valor de mayor difusión de la tierra mexicana. A lo largo de los años se ha ido asociando con las celebraciones de la mexicanidad, e incluso gente que no bebe tequila nunca, cuando juega la selección mexicana de futbol o en las fiestas de septiembre, y hasta los diplomáticos mexicanos, que son más bien aficionados a otro tipo de bebidas, esos días procuran brindar con tequila", afirma José María Muriá. M

Experiencia práctica

Una de las preocupaciones de José María Muriá con El famoso tequila fue ofrecer un libro que, si fuera atendido por la gente, no se quedara solo como un objeto de lujo, por lo cual se dio a la tarea de hurgar en las publicaciones que se han producido en torno al tequila, "hasta que un buen día, cuando me di cuenta de que estaba llegando al término de mi actividad profesional, me di a la tarea de dejar escrito un destilado de todo lo que he escrito.

"Un libro para leerse, que le pueda dar a la gente, sin tenerle que invertir mucho tiempo; una visión global, diría que más seria, sin tantas barbaridades, como sucede con muchos libros, porque me puedo hacer responsable de casi todo lo que está escrito ahí. Me he apoyado en otros autores serios, pero de alguna manera es un libro que da una visión global de sus orígenes, hasta la actualidad, en pocas páginas".

Con ello, Muriá pone final a su relación académica con el tequila, pero advierte que no a su otra relación, porque como dijera alguien en una presentación: "Muriá se ha dedicado al estudio del tequila con base en trabajo en archivos, en trabajo de campo, pero sobre todo a una larguísima experiencia práctica'. Esa es la que no pienso perder", adelante el investigador.

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