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Miércoles , 16.01.2019 / 17:04 Hoy

“El teatro es la vida misma”

Autor de más de medio centenar de textos para teatro, varios volúmenes de ensayos y un libro de relatos, Hugo Salcedo profesor de la Universidad Autónoma de Baja California y otras instituciones como la Universidad Charles de Gaulle en Francia, Mo
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La edición 2014 del Festival Internacional de Teatro que organiza la Universidad de Casablanca en Marruecos y que tiene a México como país invitado, se encuentra en plena efervescencia y la semana pasada incluyó en su programa el montaje Los hijos de la Malinche. Las dos obras fueron escritas por Hugo Salcedo, el dramaturgo jalisciense que desde hace dos décadas radica en Tijuana, charla en exclusiva para MILENIO JALISCO sobre este momento luminoso de su carrera en el que las solicitudes para representar sus textos le vienen de diversas latitudes.

¿Cómo han sido estos últimos años, en su carrera artística?

Han sido unos años muy ajetreados para bien. En 2013 se estrenó en El Sol de York, de Madrid mi obra Música de Balas, también bajo la dirección de Raúl Rodríguez, una obra que trata de la ola de violencia durante el gobierno de Felipe Calderón, luego en febrero de este año se hizo una lectura escénica en Londres y Nosotras que nos queremos tanto se representó en varios foros de Massachussets.

¿Cuál es la próxima estación en su agenda escénica que parece no parar?

El próximo 2 de julio la Compañía de Teatro de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla viaja a Lieja, Bélgica al X Congreso Internacional de Teatro Universitario en donde presentará la obra Noche estrellada sobre el campo de pepinos y el viernes 4 de julio, el grupo de Raúl Rodríguez reestrena El viaje de los cantores, en la Real Escuela Superior de Arte Dramático (RESAD) de Madrid, ésta me llena de gran satisfacción porque es la obra por la que obtuve hace 25 años el Premio Tirso de Molina y de la cual incluso existe una versión operística que se llevó a cabo en Holanda a mediados de la década pasada.

¿A qué cree que se debe este interés por sus textos en Europa, América y África?

Han sido muchos años de oficio. En todo este tiempo he podido viajar por varias partes del mundo haciendo presencia como profesor ya académico en varios foros y encuentros y esto suscita mucho interés por lo que hacen en las personas que vas conociendo. También creo que lamentablemente, hay una situación de condiciones poco afortunadas del hombre y su circunstancia en todo el mundo. Hablo de la alta violencia, la discriminación, la exclusión y las guerras. Mis obras reflejan todo eso. Son lecturas del mundo que me toca vivir. Tal vez por eso tienen un alcance que va más allá de un público mexicano. Pienso mucho en que el teatro que hago debe contener fórmulas atractivas, para los espectadores actuales, interesados en los nuevos lenguajes de diversas formas expresivas.

Es muy enfático cuando habla de la importancia del público…

Porque creo que el texto dramático y el teatro que es su extensión, son la vida misma, la historia del hombre es una historia dramática desde su concepción hasta su muerte. En la historia universal hay episodios épicos, idílicos. El mundo clásico tuvo la visión de concebir ese umbral para podernos ver como seres humanos. El teatro, que es una especie de espejo lleno de complejidad. El público es importante, más que el autor. Michel Foucault tiene algunos estudios sobre la muerte del autor. Son puntos de vista interesantes que en la actualidad algunos grupos de teatro llevan a la práctica. Estoy abierto a esas ideas, me concibo como una persona incluyente a nuevas formas expresivas. Algunas son meras modas y otras me parecen interesantes, ya el tiempo lo dirá. Me parece que en esta suma de ingredientes que integran la partitura del espectáculo, la parte más importante y que no podemos ignorar es el público.

¿En México cómo es esa correspondencia entre el teatro y su público?

Me parece que hay una multiplicidad positiva de formas, ya no estamos apegados a una línea precisa. Hay voces jóvenes un tanto irreverentes y llenas de vigor las que apuntalan la actividad teatral. Cada vez hay menos centralismo, las buenas propuestas surgen también en Monterrey, Guadalajara y Tijuana, hay una comunidad de teatristas interesados en la multidisciplinaridad.

¿Podemos decir que hay una buena escena nacional del teatro?

Sí, en la cual debería revisarse la curaduría de los festivales que se realizan, incluso la misma Muestra Nacional de Teatro que este año será en Monterrey y que por años se ha pretendido sea el gran escaparate, algo excéntrico. Me parece que en lugar de una muestra debería haber 32 a lo largo del año. En cuanto a las editoriales especializadas en textos dramáticos afortunadamente se tiene a Ediciones El milagro y Ediciones Godot, que se están apuntalando como una opción de gran altura en su rubro.

¿El panorama del Teatro en México no es gris, entonces?

Los jóvenes tienen que insistir, no flaquear, todas las profesiones implicadas en el teatro no son fáciles. El teatro es un trabajo colectivo, se tienen que amarrar esfuerzos, deben de gestionar recursos ante las instituciones porque como ciudadanos tenemos que tener acceso a ellos ya hay muchas vías para hacerlo. El dramaturgo debe ser consecuente a su momento histórico, debe unir voluntades de grupo para que el oficio sea menos desgastante.

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