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Jueves , 16.08.2018 / 00:33 Hoy

El sueño huasteco entre J.J Aguilar y MILENIO

El ensayo coordinado y analizado por el escritor, bajo el sello de esta casa editorial, recoge la historia de la huasteca ribereña en la boca del río Pánuco.

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El acervo intelectual de Juan Jesús Aguilar, logró que además de situarse con un poeta necesario para la literatura tamaulipeca, fungiera como cronista e historiador referente para entender la evolución de la huasteca, una responsabilidad que asumió con prioritaria ante la sequía documental.

De su vasta aportación académica, atrae una de sus colaboraciones con MILENIO Tamaulipas, (en ese entonces, en 2005, MILENIO Diario de Tampico), bajo el título Tampico, Cuna de sueños huastecos. Madero y Altamira, ciudades conurbadas (Grupo MILENIO 2007).

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Las historias y mitos del Tampico cultura-urbano-contemporáneo refieren a Aguilar como “un tipo difícil”, al parecer es ello lo que le lleva a aclarar pese al título que elogia la conurbación (como anuncia de Deja Vu), en las primeras páginas del compendio, una advertencia editorial de porqué su análisis y reflexión hablan de Tampico y su evolución histórica como protagonistas.

En el primer y sustanciosamente antropológico tomo, el “trabajo formal” está en la mano de las historiadores María del Pilar Sánchez y María Luisa Herrera Casasús, pero es la pluma de Aguilar la que, sin abandonar su apego crítico y su instinto provocador, hace las reflexiones sobre la ciudad ribereña, no sin antes desbaratar y recomponer a Alí Chumacero para enarbolar el orgullo huasteco: “... antes, mucho antes, cuando América era el rostro oculto del globo terráqueo, ya éramos huastecos”.

Es sobre este punto, donde abunda en al menos dos ocasiones más, en la necesidad de, en ese entonces y no sabremos si hasta antes del 4 de enero pensaba igual, una mayor bibliografía tamaulipeca, lo que resalta la terrible carencia de historiadores y cronistas que saquen del limbo la verdad, en este caso, del sur tamaulipeco.

Esto no limitó, explica, el pecado nato de la vida citadino: “aquellas noches ya idas de Tampico fueron equiparables a las noches del París y del Nueva York eternos”, y con ello, detalla que incluía también convertirla en “capital del fraude, asilo de embaucadores, centro de injusticia, cerebro del crimen”.

Cuna de sueños huastecos que sirve como una pequeña parte para entender la realidad del sur, de Tampico, hace eco en el prólogo del segundo tomo: “Iniciación, evolución y esplendor, pasos obligados en el devenir constante de la historia de las civilizaciones.

Como el hombre, los pueblos no mueren: nacen, crecen, se reproducen, cambian según la exigencia social en la dinámica de los tiempos, luchan contra adversidades de la costumbre, no siempre benéfica”.

ELGH

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