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El futuro no alcanzó

Columnistas y artistas opinan sobre aspectos que deben tomar en cuenta los candidatos estatales y municipales en materia de cultura.
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Amado Aurelio Pérez

Escritor

Hace seis años se subrayó la necesidad de revigorizar las políticas de estímulo del gasto público en el sector cultural del estado.

Lo que se privilegió parecería sensato, el objetivo de impulsar y consolidar Ciudad Creativa Digital (CCD), el fideicomiso que opera dicho proyecto y particularmente la generación de industrias creativas, que sólo era una parte de la estrategia, de política cultural, para el Estado.

Pero el órgano encargado de ejecutar cotidianamente las estrategias, sufrió un desafortunado revés y de los 21 profesionistas que presentaron proyectos de emprendimiento cultural, así como de las inversiones del fideicomiso Ciudad Creativa Digital, poco se sabe, salvo, que aludir a este fenómeno, se hace uso de una variedad de términos tales como industrias culturales, industrias creativas, industrias del ocio, industrias del entretenimiento, industrias de contenidos, industrias protegidas por el derecho de autor, economía cultural y economía creativa.

La multidimensionalidad del fenómeno cultural requería respuestas comprensibles y aunque los esfuerzos con que se encararon los retos fueron siempre reacción tardía e insuficiente, los hechos que marcaran el fracaso de las políticas culturales de este sexenio serán: las reacciones en los casos de Fideicomiso Orquesta Filarmónica de Jalisco, la tardía reacción para implementar el sistema de seguridad social para los creativos jaliscienses, así como el cambio de formato en la ahora llamada Muestra Estatal de Teatro MET.

La inversión en Cultura es improductiva si esta no tiene como objetivo principal, abatir los datos que expresan la persistencia de desigualdad, en el disfrute de los bienes culturales y de imaginación creativa, sin una revisión crítica de la ruta de precariedad social, que perpetúan las debilidades sociales del accionar de la secretaria del ramo.

Teresa Figueroa

Escritora y promotora cultural

Para funcionarios y burócratas de la cultura estatal y municipal el concepto de “Cultura” sigue permeado de una visión colonizada. Quienes encabezan las oficinas de cultura parecen entender que su trabajo consiste en traer actividades artísticas de otros países para cultivar a quienes vivimos aquí. Los festivales culturales que reciben mayor presupuesto son aquellos que llevan un título en inglés y son protagonizados por extranjeros. Raramente son convocados artistas locales y cuando esto ocurre generalmente es con honorarios muy bajos y que tardarán mucho tiempo en pagar.

Mientras la cultura que nosotros creamos desde nuestra identidad siga siendo tratada como de segunda categoría, el artista y el gestor cultural local recibirán un apoyo mínimo y un interés aún más pequeño.

En la administración de la Secretaría de Cultura estatal, encabezada por Miriam Vachez este mínimo apoyo se reflejó en las becas. Es un acierto que las becas se concursen pero deben cuidarse algunos puntos.

En un lugar como Jalisco en donde la creatividad es muy abundante los montos otorgados a través de las becas son insuficientes. Los becarios suelen pertenecer a grupos que conocen bien la metodología para obtener recursos y nada más se rota el nombre de quien los representa. Para algunos apoyos como el de Alas y Raíces no hay convocatoria pública como ocurre en otros estados de la República sino que se otorgan por adjudicación directa y el presupuesto no lo maneja el artista sino la propia Secretaría de Cultura.

Hay que señalar que la cultura de y para los niños es casi invisible. Un programa importante que se mantuvo y que será muy positivo que continúe es Ecos (Ensambles, coros y orquestas) que ha dado resultados muy sólidos con grupos musicales de niños. Sería muy útil que se ampliara el concepto a otras disciplinas.

SRN

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