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Lunes , 22.10.2018 / 20:41 Hoy

“El deseo de saber es un drama personal”

En su libro Universo. La historia más grande jamás contada, el físico mexicano Gerardo Herrera Corral ofrece su versión de cómo pudo surgir la vida

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El físico mexicano Gerardo Herrera Corral forma parte del experimento ALICE (A Large Ion Collider Experiment, por sus siglas en inglés; Experimento del Gran Colisionador de Iones, en español) del Gran Colisionador de Hadrones de la Organización Europea para la Investigación Nuclear (CERN, por sus siglas en francés). ALICE descubrió un líquido perfecto, un plasma de quarks y gluones, que es una "posible sustancia germinal cósmica". De ello Herrera Corral ha hablado en su libro Entre quarks y gluones. México en el CERN (2011) y ahora retoma parcialmente el tema en su nueva obra Universo. La historia más grande jamás contada (Taurus, México, 2016) donde expone una teoría de siete pasos que va de lo que sucedió poco después del Big Bang hasta la aparición de la conciencia, teniendo como etapa anterior la vida. El plasma de quarks y gluones es el segundo estadio de ese proceso y, de acuerdo con sus palabras, "Este descubrimiento augura una revolución del pensamiento, que confirmaría la alucinante visión de un universo holográfico que propone la teoría de las cuerdas".

En la siguiente conversación, más que detenernos en los aspectos físico–químicos, que resultarían muy abstractos, se sigue una perspectiva lógica–filosófica.

Si seguimos el principio clásico "La materia no se crea ni se destruye, sino solo se transforma", lo que se deduce es que la vida siempre ha estado en potencia, pero necesitaba condiciones para que surgiera.

En el capítulo nueve del libro hago esa reflexión. Porque cuando uno ve la historia del universo, a menudo lo que ocurre es que una buena cantidad de gente, incluso científicos, considera que toda esa secuencia de eventos —yo hablo de siete etapas—, fue un diseño, la teoría del Gran Diseño que cada día tiene una gran cantidad de adeptos, incluso entre los científicos. Una de las cosas que a mí me pareció importante incluir en el libro es considerar una opción que no implica el Gran Diseño, que es la de "multiversos", o sea, que existen millones de universos con todas las diferentes opciones, lo que abre la posibilidad de un darwinismo cosmológico donde uno de los universos tiene las condiciones para la aparición de la vida. De tal manera, que no es que las condiciones estuvieran dadas sino que eventualmente en alguno de los universos las constantes de la naturaleza, el crecimiento del espacio y el tiempo, todo se dio para que de manera inevitable surgiera la vida.

Dentro del discurso material, lo que parece es que la naturaleza impone una secuencia lógica de acontecimientos. Por ejemplo, primero aparecen el Hidrógeno y el Helio, luego sigue la presencia del Carbono... Eso lo expones en la primera parte.

Lo importante es entender que hay muchas cosas en el universo que no son casualidades. Si lo vemos así, entonces asumiríamos una posición incrédula o la de tener que aceptar la intervención de un agente externo. Esa es una manera equivocada de verlo. Lo que realmente es necesario para que eso ocurra es que unas cuantas constantes cosmológicas, unas cuantas constantes de la naturaleza, que son alrededor de veinte, tengan ciertos valores. Por ejemplo, la constante gravitacional o la carga del electrón. Una vez que esos valores están dados, podemos decir que es inevitable que el universo terminará generando vida y generando conciencia. Y entonces cuando uno lo ve así, es más sencillo. Creo que esa es la visión que trata de transmitir el libro.

Entonces podemos decir que la naturaleza se autorregula.

Sí. Lo que planteamos en varias ocasiones es, por ejemplo, que el universo se expande, pero con cierta velocidad. Si el universo hubiera crecido más rápido, hubiera ocasionado que los átomos no se hubieran agrupado y que no se hubieran creado moléculas y estructuras; si lo hubiera hecho más lento, entonces todo se hubiera colapsado. Sí, hubo una gran cantidad de cosas que debieron ocurrir exactamente como ocurrieron. Pero el hecho de que el universo se expanda con una cierta velocidad, es una constante cosmológica. Si esa constante cosmológica tiene el valor 1, el valor justo, la vida tenía que surgir de manera inevitable.

Tú planteas de algún modo el surgimiento de la vida bajo condiciones ideales. En algún programa que se conecta con ciertos temas de tu libro, además de lo que hablas, se decía que cuando la Tierra ya aparece, la Luna fue un elemento importante para el surgimiento de la vida porque detenía el embate de los meteoritos. También se hablaba del papel del meteorito que hizo desaparecer a los dinosaurios, lo que dará paso a los mamíferos. Eso me parece obra del azar.

Buen punto. Tú dices: están las constantes en el universo, pero también hay cosas azarosas. Sí, yo creo que la vida no es un fenómeno aislado en el universo; creo en la vida, como la conocemos por el momento en el planeta. Pero por las condiciones del universo, nos hemos dado cuenta en los últimos años de que es extremadamente probable la vida en otras partes. Los componentes fundamentales de la química orgánica aparecen por todos lados; se les ha encontrado en la atmósfera, se les ha encontrado en meteoritos. Eso nos hace pensar que existe vida de manera más frecuente de lo que nos habíamos imaginado. Si el meteorito que acabó con los dinosaurios no hubiera caído, probablemente nosotros no hubiéramos aparecido. Pero no, el universo es capaz de producir vida y probablemente lo hace de manera más abundante de lo que creemos y la aparición de conciencia, que es una consecuencia de la vida, quizá es más común de lo que creemos. Tenemos que ver la multiplicidad de las cosas; es en la multiplicación de las cosas donde la naturaleza hizo posible lo que somos. La evolución misma es una multiplicación; es un árbol con una gran cantidad de ramas y de vertientes impresionantes para que solamente una especie despuntara. Ese es el juego que se ve en el universo también, no solamente en la evolución de las especies en la Tierra. También se ve en la química del Carbono y si te vas así, a lo que vamos a llegar es a la multiplicación de universos donde hay una multiplicación de constantes de la naturaleza.

El universo avanza por una secuencia donde vamos de lo inorgánico a lo orgánico, pero también considero que dentro de la multiplicidad también debemos hablar de las condiciones de excepcionalidad que igualmente van a hacer posible la vida.

El azar es un fenómeno en la naturaleza del que sabemos muy poco. Lo describimos, podemos calcular probabilidades, podemos hacer estadísticas y hasta podemos más o menos predecir de manera muy vaga qué va a suceder en algunos fenómenos. Si lanzamos una moneda al aire, sabemos que la mitad de las veces caerá de un lado y la otra mitad del otro, y podemos calcular cosas, pero no sabemos qué es el azar. Resulta que en las teorías del todo que conocemos ahora, la teoría de cuerdas, que se menciona en el libro, por ejemplo, parecen encontrar otra vez la multiplicación, parecen encontrar la necesidad de la existencia de miles de millones de universos posibles y entonces, una de las cosas más interesantes de estas ideas que son muy especulativas, en su parte filosófica, es que se puede explicar el azar. Para ellas, no existe el azar. El azar es solamente una impresión que nosotros recibimos de algo que se da de manera determinista. Tú dices: acá tenemos un meteorito que acabó con los dinosaurios, y eso fue fundamental para que apareciéramos nosotros; eso fue azar. Quizá no, quizá no fue azar, quizá hay otro universo donde ese aerolito no cayó y en ese otro universo no hay seres humanos, sino dinosaurios; entonces esa es una manera de entender el azar. Una manera de comprender que hay una multiplicidad de universos, donde tienes todas las opciones: en uno de ellos cae un aerolito donde hay seres humanos y en otro no cae y es un mundo donde hay dinosaurios. De esa manera resuelves también el problema del origen del azar.

A mí me gustan las zonas de misterios. Recuerdo a un físico mexicano que hablaba del origen del universo y se lamentaba precisamente que desconozcamos, después de tantos siglos, esos primeros segundos, o microsegundos después del Big Bang. ¿Realmente hay que lamentarse por eso?

Sí, hay una gran cantidad de misterios; uno de ellos, el hecho mismo de que podamos entender. ¿Por qué somos capaces de describir algo en un lenguaje matemático? Es un fenómeno extraño. Nuestro cerebro evolucionó para sobrevivir en la naturaleza; nosotros no estamos para describir el universo. No sería aparentemente ese el fin de la evolución. El objetivo de la evolución era generar un organismo, a lo mejor con un cerebro, con ciertas capacidades de evaluar el medio para que sobreviviera, no para que describiera, ese es ya un misterio y quizá un día lo entenderemos. Yo creo que tenemos que pensar que somos capaces de entender y no caer en una posición pesimista de que no lo podemos hacer.

En el segundo Alien que filma Ridley Scott, al final plantea que como seres humanos lo que necesitamos son respuestas para entender por qué estamos aquí. Pero bueno, yo también creo, como otra vez lo plantea la lógica, que a veces la respuesta es que no hay respuesta y eso la gente no lo acepta.

El deseo de saber es incluso un drama personal y no solamente un drama de la humanidad. Para mí es eso. Yo decidí hacer física porque me interesaba entender ciertas cosas y quería respuestas a mis preguntas. Y sigo estudiando física y sigo sin tener ciertas respuestas. Ahora yo me planteo que no quiero dejar esta vida sin tener por lo menos una idea de cómo era esto. Por eso a mí me parece fantástico que en el experimento en el que estamos trabajando, el ALICE, en el que se estudia una de estas siete etapas, la del plasma de quarks y gluones, lo que me parece fascinante es que parece que estamos viendo algo que podría estar ligado con la respuesta a muchas de estas preguntas que es la teoría de cuerdas, una teoría del todo, una teoría que podría ser la que nos venga a describir una sola interacción de las cuatro que tenemos. Aunque yo no tenga la certeza de que todo lo que se diga ahí sea correcto, porque es muy especulativa, el hecho de que exista una conjetura que me permita dar plausibilidad es reconfortante en el drama humano. No quiere decir que me engañe, pero sí le da un poco de aliento a la idea de que si voy a dejar este mundo, por lo menos me iré diciendo que por ahí iba la cosa. Eso es importante en el drama humano. Es decir, no lo supe pero lo que trabajé, lo que entendí, lo que no entendí, todo parece indicar que existen más dimensiones de las que vemos, que existe un espacio geométrico muy distinto del que yo me había imaginado, que existe una subestructura más fundamental, que hay un solo esquema... No lo sé con certeza, pero al menos eso ya me permitiría morir en paz.

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