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Lunes , 28.05.2018 / 05:42 Hoy

El cine se reinventa a mano

Su promotor en México, Arturo López, Pío, habla con MILENIO sobre esta propuesta artística.

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Emiliano Balerini

El artista mexicano Arturo López (Pío) ha sido el promotor en este de país del Cine a mano, propuesta creativa en la que se dibuja en vivo sobre un proyector de acetatos con diferentes materiales y técnicas.

Con Cine a mano, Pío se ha presentado lo mismo en calles y auditorios de la Ciudad de México, que ha sido invitado a Japón, China, Brasil y Bélgica, entre otros lugares. En Japón, por ejemplo, hizo una proyección con tinta china para acompañar el concierto del cantante Juan Pablo Villa.

Su trabajo se basa en el teatro de sombras de China. Lo que más disfruta es dibujar la Ciudad de México: calles, personajes, tejados, tendederos, jaulas de ropa y pájaros sobre alambre, entre otros elementos del Distrito Federal. Suele hacer de cuatro a seis presentaciones al mes. En 2010 y 2011 tuvo más trabajo fuera del país, sin embargo eso cambió en 2013, 2014 y 2015 cuando ha hecho más presentaciones en México.

Recientemente se actuó a lado de la Orquesta Filarmónica de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), para dibujar con cartón y tinta china a los personajes de las obras Pedro y el lobo, de Sergei Prokofiev, y La historia de Babar, el elefantito, de Francis Poulenc. Además, actualmente tiene una temporada los fines de semana en el Museo Universum con la obra El radio de Mary Cury, junto a la actriz Claudia Lobo.

Sus inicios como artista se remontan a los ocho años cuando su papá le regaló varias acuarelas y él decidió dedicarse a la pintura, recuerda en entrevista con MILENIO: “Con las acuarelas solía hacer dibujos que vendía o intercambiaba por alguna torta en la escuela secundaria José María Lezama, de Tulancingo, donde vivía”.

Al terminar la escuela, se mudó con su familia a Pachuca, e ingresó a una preparatoria de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH). En esa escuela entró al taller de teatro, donde el maestro Guillermo Cuevas le enseñó sobre escenografía, actuación e iluminación, cuenta.

“Esto me sirvió como antecedente para promover el Cine a mano. Además me empezaron a interesar las marionetas, por lo que me acerqué a ellas, y de esa manera empecé a replantearme mi vida. No sólo quería pintar, sino, combinar varias disciplinas artísticas”, comenta Pío, un joven de 37 años que no hace mucho intervino el Senado de la República con su trabajo en medio de una marcha por los normalistas desaparecidos de Ayotzinapa.

Al salir de la preparatoria, Pío se puso de novio con Liliana García, una violinista con la que vivió en Querétaro y formó un grupo musical en el que también participaba el guitarrista Fernando Figueras: “Juntos nos presentábamos en la calle. Liliana tocaba el violín, Fernando la guitarra y yo manejaba un títere. La obra que representábamos se llamaba Cástulo y personajes de alcantarilla”.

Poco antes de salir a la calle a realizar este espectáculo, Arturo López conoció a Julieta, una artista con la que poco tiempo después empezó a trabajar. Uno de los primeros proyectos que hicieron juntos fue el de dibujar en vivo sobre un proyector de acetatos, para acompañar un concierto del cantante Juan Pablo Villa.

“Recuerdo que cuando era niño tenía un juguete llamado Cine a mano, que era una pistola que tenía un obturador por el que podías ver distintas imágenes. Basado en este juguete decidimos nombrar de la misma manera a nuestro proyecto”, explica.

Una de las primeras técnicas que emplearon para hacer Cine a mano fue bicarbonato. En realidad, menciona, se llama Arte en arena. Después de eso experimentaron con arroz, frijoles, insectos, hojas, flores y mercurio. Se puede usar cualquier material: “Poníamos los materiales en una charola arriba del proyector y empezábamos a dibujar con ellos”, menciona.

La respuesta del público con este proyecto ha sido buena. Cine a mano llama la atención. Es algo que no se hace usualmente y los proyectores de acetatos hasta se pueden encontrar en la basura, por lo que es muy barato, dice Pío.

Además, demuestra que no todo tiene porque hacerse alrededor de la tecnología: “En un momento donde la gente está tan pegada a los celulares y las computadoras es importante que existan proyectos como éstos. Tengo una hija de seis años y no quiero que crezca sin saber que hay otras cosas con las que también se puede jugar”.

Si bien hay otros proyectos similares, Arturo López no los conoce. Lo que si recuerda es que, por ejemplo, en los años setenta se usaba el proyector de acetatos en fiestas sicodélicas y Beakman, en su programa de televisión, empleaba la misma técnica para explicar algunos ejemplos sobre la evolución humana.

Pasa de un plano a otro sin edición

La ejecución del Cine a mano permite al espectador contemplar el proceso creativo de una pintura, desde el momento en que se traza la primera línea, hasta el punto en que culmina ese cuadro para, de inmediato, continuar transformándose y dar así continuidad a la secuencia. De este modo el proyecto pasa de un plano a otro sin edición. La mano del artista, que puede verse en movimiento dentro de la proyección, más allá de dibujar, construir y dar forma a los elementos del cuadro, hace el papel del titiritero que entra en escena para animar sus personajes y conducirlos por el espacio escénico.

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